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Periódico Católico de la Provincia Eclesiástica de Tlalnepantla.

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  • MensajeroAo 6 No. 168 Provincia Eclesistica de Tlalnepantla Domingo 23 de noviembre de 2014 Donativo: $5.00

    TLALNEPANTLA CUAUTITLN IZCALLI ECATEPEC TEOTIHUACN TEXCOCO NEZAHUALCYOTL VALLE DE CHALCO

    Voz del Pastor

    Pg. 2

    BASTA YA!!Mensaje de los Obispos de Mxico

    Hgase en m

    segn tu Palabra

    Pgs. 6, 12, 13, 15 y 16

    98 Asamblea Plenaria de la CEM

  • 2 Mensajero

    Muchas personas creen que la Santsima Virgen Mara fue

    una mujer tan ideal y espiritualizada que queda al margen

    de nuestra vida cotidiana por lo inalcanzable de su gura;

    por ello, en esta ocasin queremos insistir en que la Sant-

    sima Virgen, la Madre de Jess, el Hijo de Dios Encarna-

    do, es y ha sido la persona ms comprometida y ubicada en

    nuestras realidades humanas. Esto lo dice el verbo princi-

    pal que ella utiliz a lo largo de toda su vida, a lo largo de

    su misin y de su vida concreta. Cuando el ngel le anun-

    ci el proyecto de Dios, ella se ubic y ofreci con un

    verbo para nosotros tan conocido y habitual: hacer; H-

    gase en m segn tu Palabra. Este verbo rompe todo idea-

    lismo o propsito fugaz que pueda diluirse a la hora de la

    verdad. No es una promesa ni un propsito, sino un com-

    promiso. Hgase signica que la accin de Dios puede

    seguir su curso, que los proyectos de Dios van a encontrar

    un eco slido en su persona. Que con la voluntad y decisio-

    nes de Dios no se juega. Que lo que l piensa o decide, se

    hace. Hgase no slo es una invitacin, sino un compromi-

    so, una entrega.

    Las cosas de Dios deben ser inmediatas y puntuales. H-

    gase ya, Hgase aqu, Hgase ahora, y lo ms impor-

    tante y que es lo que menos valoramos: en m. En Mxi-

    co, hay un jugueteo tal vez simptico sobre la voluntad de

    Dios: Hgase la voluntad de Dios en las mulas de mi com-

    padre. En cambio, Mara, con toda claridad dice: en m.

    No hay cosa ms importante y valiosa que acoger la

    voluntad de Dios. El universo de Dios, las decisiones de

    Dios en uno mismo. Cuntas veces pensamos con buen

    talante acerca de la accin de Dios en el universo como

    creyendo que con eso basta, que ese universo vago y difu-

    so es el mejor espacio para la voluntad de Dios. Mara, en

    cambio, nos ensea que para la obra de Dios no hay mejor

    espacio que la persona, que el corazn de uno mismo.

    Mara, Nuestra Madre, nos ayud a entender ese giro mara-

    villoso del obrar de Dios: nuestros corazones.

    En el Antiguo Testamento, la accin del Espritu se ve

    esplndida en el universo, en la creacin, pues el Espritu

    llen de hermosura todo lo creado; sin embargo, a partir de

    Cristo, el Hijo de Dios y de Mara, el lugar propio de la

    accin Divina, el lugar adecuado para la accin del Espri-

    tu, ser la persona, el creyente, el discpulo, el consagrado

    o la consagrada.

    En este ao en que el Santo Padre ha querido dedicar la

    vida de la Iglesia en la oracin y en el afecto a la Vida Con-

    sagrada, nos dejamos iluminar por la gura de Mara

    Nuestra Madre, que en todos los instantes de su vida, en

    todas las expresiones de su alma, confes, conjug su

    verbo principal: Hgase en m segn tu Palabra; Ha

    hecho en m maravillas; Hijo mo, por qu nos has hecho

    esto?; Hagan lo que l les diga.

    Religiosas y religiosos, consagradas y consagrados, el

    mejor itinerario personal, el mejor itinerario para la obra

    de Dios es nuestro corazn al estilo de Mara.

    DIRECTORIO

    Excmo. Sr. D. Carlos Aguiar Retes

    Arzobispo de Tlalnepantla

    Excmo. Sr. D. Ricardo Guzar Daz

    Arzobispo Emrito de Tlalnepantla

    Excmo. Sr. D. Guillermo Orz Mondragn

    Obispo de Cuautln

    Excmo. Sr. D. Francisco Gonzlez Ramos

    Obispo de Izcalli

    Excmo. Sr. D. Oscar Roberto Domnguez

    Couolenc, M.G

    Obispo de Ecatepec

    Excmo. Sr. D. Onsimo Cepeda Silva

    Obispo Emrito de Ecatepec

    Excmo. Sr. D. Guillermo Francisco Escobar

    Galicia

    Obispo de Teohuacn

    Excmo. Sr. D. Juan Manuel Mancilla Snchez

    Obispo de Texcoco

    Excmo. Sr. D. Hctor Luis Morales Snchez

    Obispo de Nezahualcyotl

    Excmo. Sr. D. Vctor Ren Rodrguez Gmez

    Obispo de Valle de Chalco

    Excmo. Sr. D. Francisco Ramrez N.

    Obispo Auxiliar de Tlalnepantla

    Excmo. Sr. D. Efran Mendoza Cruz

    Obispo Auxiliar de Tlalnepantla

    DIRECTOR GENERAL

    Mons. Vctor Ren Rodrguez Gmez

    Presidente de la Comisin Provincial para la

    Pastoral de la Comunicacin

    DIRECTORA EN TURNO

    Abril Villanueva

    SUBDIRECTOR

    Mons. Luis Marnez Flores

    CORRECCIN Y ESTILO

    Sanago Maas

    DIAGRAMACIN Y DISEO

    Samuel Njera

    COLABORADORES

    Equipo de la Pastoral de la Comunicacin de

    la Provincia Eclesisca de Tlalnepantla.

    Registro en trmite.

    Mensajero Es una publicacin catorcenal de la Provincia

    Eclesisca de Tlalnepantla. Se distribuye en la

    Arquidicesis de Tlalnepantla y en las Dicesis de

    Cuautln, Ecatepec, Texcoco, Teohuacn,

    Nezahualcyotl y Valle de Chalco.

    periodicomensajero@gmail.com

    Voz del Pastor

    Juan Manuel Mancilla Snchez

    Obispo de Texcoco

    Hgase en m

    segn tu Palabra

  • 3Mensajero Editorial

    Por: Comisin de Comunicacin

    Dicesis de Teotihuacn

    Es bien sabido que las prximas gue-

    rras sern por el agua. Todos conoce-

    mos que su control es estratgico para

    dominar poblaciones y vencer pueblos.

    Lo saben en Gaza y lo saben en Sonora.

    Hoy el precio de una botella de agua de

    un litro en las tiendas de conveniencia

    es ms alto que el de un litro de gasoli-

    na. Las industrias consumen cantida-

    des inmensas de agua, particularmente

    las mineras (de extraccin y de siderur-

    gia), mientras muchos pueblos son

    racionados del vital lquido. En Mxico

    las batallas iniciaron desde hace tiem-

    po. Principalmente en las comunidades

    rurales, los pobladores ven cmo se

    secan sus lagunas, pues el agua se va a

    los pastizales y a la industria de la

    leche; la gente conoce bien cmo en

    nombre del progreso de la ciudad se

    despoja al campo de sus cuencas.

    Hoy los pobladores estn dispuestos a

    luchar por lo que consideran su ltimo

    bien, del cual no han sido

    despojados: el agua. El

    objetivo es cuidarla,

    tanto para consumo per-

    sonal como para producir

    los alimentos que come-

    mos. Los intereses que se

    manejan para otorgar

    licitaciones a las grandes

    industrias no son muy

    claros; lo que s es muy

    evidente es la falta y esca-

    sez de agua que se vive

    actualmente en muchas

    regiones de nuestro pas.

    En Mxico existen mu-

    chas fugas de este vital

    lquido, que desafortuna-

    damente hacen que se

    pierda hasta el 60 por

    ciento del agua. Debido a

    esto, no nos queda de otra

    que empezar a educarnos

    en su cuidado, comen-

    zando por nuestros hogares, y tratando

    de no desperdiciar lo que en el futuro

    nos podra llevar a consecuencias ini-

    maginables. Contribuyamos al cuidado

    de este recurso natural, tan indispensa-

    ble en nuestras vidas. Hagamos de nues-

    tro consumo un consumo consciente.

    Muchos problemas nos aquejan. Tene-

    mos variedad de conictos que enfren-

    tar para resolver, tanto a nivel personal

    como social. Sin embargo, no hemos de

    olvidar ni mucho menos postergar, nues-

    tra vocacin original: La santidad.

    Un elemento trascendental para dar

    solucin a las dicultades sociales que

    nos circundan y en momentos nos roban

    la paz, es precisamente, responder al

    llamado de Dios a la santidad. Hoy, se

    requiere imperiosamente vivir confor-

    me a la santidad ontolgica que hemos

    recibido en el bautismo.

    Les pido, hermanos, no duden de que

    viviendo santamente aportaremos a la

    actual sociedad, una luz para dar solu-

    cin a las contrariedades que enfrenta-

    mos, aparentemente apocalpticas.

    Recuerden que la santidad no slo apa-

    rece como vocacin universal, tambin

    es un mandato divino, que como cre-

    yentes en Cristo, no podemos ignorar.

    Cmo ser santos hoy? Escuchando la

    Palabra de Dios y practicndola. Ella

    nos ha mandado amar a Dios sobre

    todas las cosas y a nuestro prjimo,

    como a nosotros mismos. Hagmosle

    caso! Amar a Dios con todo nuestro ser

    signica andar por el camino seguro de

    la santidad. Por amor a nuestro Dios,

    manifestar el amor al prjimo con nues-

    tros actos, no dejando que se suponga.

    Tambin la Palabra de Dios nos ha

    enseado: Que cada uno se je cmo

    va construyendo. Desde luego, el nico

    cimiento vlido es Jesucristo y nadie

    puede poner otro distinto (1Cor 3, 11).

    Hacernos santos, implica esfuerzo,

    requiere trabajo comprometido. Por

    ello, es necesario examinar cmo

    vamos construyendo nuestra propia

    vida, la de la comunidad y de la socie-

    dad en la que participamos. Tengamos

    en cuenta que hoy debemos enfrentar la

    enorme tendencia social de descalicar

    sin razn y con abismal prejuicio, nues-

    tra fe catlica y a Jesucristo, como nico

    fundamento para construir una existen-

    cia ms justa, ms equilibrada y en paz,

    en una palabra ms santa.