polo sifontes - mariano galvez exitos y fracasos de su administracion

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frangís polosifontes MARIANO CALVEZ: ÉXITOS Y FRACASO DE SU GOBIERNO EDICIONES DEL INSTITUTO DF antropología E HISTORIA GUATEMALA, C.A. 1979.

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  • frangs polosifontes

    MARIANO CALVEZ: XITOS YFRACASO DE SU GOBIERNO

    EDICIONES DEL INSTITUTO DF

    antropologa E HISTORIA

    GUATEMALA, C.A. 1979.

  • Diseo de Portada: Osear BarrientosCuid la Edicin: Miguel Alvarez A.

  • ^0 AlL JU -1.9/^

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    in 2010 with funding fromUniversidad Francisco IVIarroqun

    http://www.archive.org/details/marianogalvezexiOOguat

  • MARIANO CALVEZ:

    XITOS Y FRACASO DE SU COBIERNO

  • INSTITUTO DE ANTROPOLOGA E HISTORIAMINISTERIO DE EDUCACIN

    GUATEMALA C.A.

    MARIANO GALVEZ:xitos y fracaso de su gobierno

    Coleccin Luis Lujan MufozUniversidad Francisco Marroquinwww.ufm.edu - Guatemala

    frangs polo SIFONTES

  • INSTITUTO DE ANTROPOLOGA E HISTORIAPublicacin especial No. 11

    Coleccin Historia

    Serie: Historia Republicana

    Director: Francis Polo Sifontes

    Asesor de Publicaciones: Celso A. Lara Figueroa

    Impreso en Impresos Industriales, 3a. Calle 3-17, Zona 9

    Ciudad de Guatemala

  • CONTENIDO ,r 7

    //. Hiptesis (le trabajo "* v U///. Administracin del doctor Glvex 13

    a) La Iglesia^

    i 13

    b) La educacin 15

    c) La colonizacin S ' 17

    .) Sistema de tributacin , 19

    e) Reformas legislativas V . / } 20IV. Fase ltima de su gobierno 25

    a) El clera morbus .- ^-'"

    25

    b) Los liberales en pugna 27

    V. Rafael Carrera en escena 31

    a) Semblanza de tu persona 31

    b) Lucha en la montaa y final del gobierno de Calves 35

    Conclusiones ^ 39

    Bibliografa ' ',

    *^

  • I. BREVE INTRODUCCIN

    A lo largo de nuestra experiencia en el campo de la histo-ria patria, tanto desde el aula universitaria, como en la inves-tigacin de nuestro pasado histrico, hemos venido sintiendo lanecesidad de realizar estudios y esfuerzos de investigacin cinterpretacin, que de alguna manera ayuden en la difcil tareade conocer y dar a conocer a nuestro pueblo guatemalteco unaimagen ms justa, centrada e imparcial de su devenir histrico.

    Decimos lo anterior, porque a travs del conocimiento dela historia, se puede formar o deformar la conciencia cvicade los ciudadanos. Pobre historia de Guatemala, que ha sidoempleada, o mejor dicho usada, para justificar las pasiones quehan exaltado a los hombres en distintas pocas.

    El perodo prehispnico, a pesar de las dificultades queofrece para su estudio, debido a lo disperso y variado de susfuentes (crnicas indgenas, trabajos arqueolgicos, epigrafa,tradicin oral, etctera) a pesar de esto repetimos avanza;lentamente, pero con paso seguro.

    El perodo colonial, de difcil estudio, por la enorme can-tidad de documentos y variedad de instituciones; as como porel largo tiempo que abarca, ha recibido tambin la atencinde investigadores acusiosos y pacientes que se han dado a latarea de desempolvar voluminosos legajos, y que finalmente nothan dado a conocer el fruto de sus fatigas, en forma de exce-lentes obras impresas. Este perodo ha sido estudiado con bas-tante imparcialidad; excepto cuando cspordicamenlc se hacenacaloradas acusaciones a Espaa, por supuestos agravios, que

    no cometi ella, sino su poca; olvidndose quienes en tal forma

    proceden, que el historiador debe ser personaje sereno, de juicioecunime, y que a dada poca debe interpretrsele con criterio

  • de esa misma poca; ya que no es justo estudiar a los hombresdel Siglo XVI, con ojos del Siglo XX.

    El perodo realmente conflictivo, obscuro y tergiversadode la historia de Guatemala, es justamente el que nace con laemancipacin poltica de Centro Amrica en 1821. Arranca eneste momento un perodo de gran turbulencia; espesas nubesde pasin poltica nublarn el panorama de Centro Amrica.La lucha entre liberales y conservadores ocasionar la prdidade territorios centroamericanos, el saqueo de la ciudad deGuatemala en 1829, la ruptura del pacto federal, ya que launin propiamente dicha slo existi en la imaginacin acalo-rada de dos o tres tericos polticos que suponan que la uninde Centro Amrica estaba en sus proclamas altisonantes y de-cretos utpicos que quiz slo ellos comprendan. A esa mismalucha se debi la llegada a Centro Amrica de William Walkery sus grupos de aventureros esclavistas, que tan caro cost aCentro Amrica. Esa misma lucha funesta, fue la que estuvo apunto de reducir al Estado de Guatemala a una extensin terri-torial insignificante, al fomentar el aparecimiento del Estado deLos Altos, y la segregacin del corregimiento de Chiquimula.

    A pesar de todo esto, existe en Guatemala parques, muni-cipios y otros monumentos en honor y agradecimiento de lamemoria de Francisco Morazn, el caudillo hondureno. Porhaber fomentado la cultura o haber practicado un gobiernoconciliatorio en Guatemala? No seor! Por haber aligerado ala ciudad de sus archivos, expulsar al exterior a prominentesciudadanos y llevarse de aqu la capital de la Federacin.

    Existe en la ciudad de Quezaltenango un monumento enpiedra. Ser para honrar la memoria de sus msicos selectose inspirados que le han dado gloria, como Jess Castillo, oqu^z Domingo Betancourt? No!, es para conmemorar unasedicin a la patria: La separacin del Estado de Los Altos.Inslito monumento ste, que conmemora un ejemplo negativopara los ciudadanos.

    Existe en el departamento de Zacapa un municipio deno-minado "Cabanas" que honra la memoria del militar hondurenoTrinidad Cabanas, que tuvo el mrito de invadir a Guatemalaen copiosa compaa de ocho mil hombres en 1851 para con-

  • tinuar las luchas y las revanchas polticas en su suelo; afortu-nadamente fracas.

    En Izaba!, existe otro municipio denominado "Livingston**para honrar al norteamericano Eduardo Livingston, autor delos cdigos que tan funestas consecuencias trajeron a la patriaen 1837. En dnde est el municipio a la memoria de los sol-dados guatemaltecos desconocidos que ofrendaron sus vidas,vctimas de las balas de los filibusteros, o del clera morbus,como el general Mariano Paredes, hombres que nunca volvierona la patria, por la libertad de Nicaragua y Centro Amrica en1857? No existe! A los guatemaltecos se nos olvid honrar lasangre generosa de nuestros hermanos. Por qu? Carecende mritos? No!, fueron olvidados intencionsmente por el de-lito de haber realizado su epopeya bajo la presidencia del gene-ral Rafael Carrera, y esto es suficiente para que se les borrede la historia patria. Que distinto hubiera sido su destinohistrico, si su lucha la hubieran realizado bajo un gobiernodel perodo 1871-1944, porque entonces s que seran hroes ymuy hroes; pero como esto sucedi en el perodo de un gobiernoantagnico, entonces hay que olvidarlos, pK>rque sin duda toohijos del "fanatismo", la "ignorancia" y la "obscuridad".

    Precisamente motivados f>or la necesidad de reinterpretarla historia de Guatemala, hemos escogido un tema que creemostiene la mayor importancia, como lo es el fecundo perodo enrealizaciones histricas, que va de 1831 a 1838; o sea el que

    corresponde al gobierno del doctor Mariano Calvez; ya que elperodo de por s es interesante, y creemos que bien vale la pena

    dedicarle algunas lneas a reflexionar sobre l.

    Las reformas de Calvez, son notables y atrevidas; en ellas

    se trasluce la actividad, perseverancia y patriotismo de aquel

    ilustre gobernante; sin embargo, si las reformas eran tan nota-

    bles, sanas sus intenciones y brillantes sus asesores, por qufracasaron? Es aqu en donde el juicio histrico sereno, te hace

    necesario, y en donde vamos a analizar cuidadosamente estos

    hechos, en donde veremos que a veces una medida de gobierno

    puede fracasar por bien intencionada que sta sea, cuando te

    desconoce o se subestima el campo donde se ha de trabajar.

  • 10

    Nuestro estudio ha sido preparado por rubros en los cualesGlvez intervino, sealando lo positivo y lo negativo de cadamedida, para que en llegando al final, se comprenda porqu seinclin el fiel de la balanza negativamente para l.

  • nn. HIPTESIS DE TRABAJO

    Las medidas reformistas del doctor Mariano Glvez fra-casaron y aunque fueron planificadas y ejecutadas con miras apromover el adelanto cultural y el progreso material del Estadode Guatemala, generaron resultados imprevistos e insospecha-dos, porque se aplicaron con exceso y exageracin, subestimandola tradicin y la cultura popular de los gobernados.

  • 13

    III. ADMINISTRACIN DEL DOCTOR CALVEZ

    a) La Iglesia

    Como se sabe, el liberalismo pc^tico, doctrina que profe-saba el doctor Calvez, tiene sus bases ideolgicas en las ideassurgidas de la Revolucin Francesa. El liberalismo poltico,tericamente es una mezcla de las ideas de Juan Jacobo Rous-seau, contenidas en sus escritos en tomo al Naturalismo y ex-presadas en el Contrato Social. Sumaremos a esto las teorasjurdicas del Barn de Montesquieu; se complementa el cuadroterico del liberalismo, con el profundo anticlercalismo delfilsofo Voltaire.

    Naturalmente, no es ste el lugar a propsito para entrar adiscutir cules eran las bases del liberalismo, y cmo las enten-dieron nuestros liberales; tampoco discutiremos en esta oportu-nidad cmo debi funcionar, y la forma en que lo llevaron ala prctica en Cuatemala los liberales del Siglo XIX. Aunquepodemos decir, que se trata de un liberalismo sui gners; en-tendido segn particulares conveniencias y circunstancias. Loque s es cierto, es que la parte de la doctrina liberal, que tocacon el control por parte del Estado sobre la Iglesia, s la com-prendieron muy bien y la aplicaron a fondo; no sabremotdecir a punto fijo, si actuaron de tal manera por convenci-miento, o por la conveniencia de agenciarse considerables fon-

    dos y propiedades.

    Como quiera que haya sido, es un hecho, que buen nmerodel extenso programa de reformas impulsado por Calvez, afec-taba directa o indirectamente los intereses de la Iglesia, yresulta entonces explicable, que sta no haya visto con buenos

    ojos su administracin, y que asi, cuando se present la ocasin

  • 4

    de librarse de quien tantas molestias les causaba, la aprove-charon muy bien.

    Eptre los aos de 1829 a 1831, se inaugur en Guatemalauna poltica de fuerte control sobre la Iglesia, como por ejem-plo, la censura de la correspondencia, se confiscaron sus fondos,

    y asimismo lo fueron sus propiedades. Esto que mencionamos,fue a continuacin de la expulsin del arzobispo RamnCasaus y Torres. A partir de 1831, el gobierno de Glvez fuems lejos an, ya que en 1832 orden la supresin de los tributosque se pagaban a la Iglesia; asimismo se mand eliminar lagran mayora de los asuetos religiosos, confisc la casi totalidaddejos bienes de la Iglesia; en 1837, el cuerpo legislativo autorizel matrimonio civil y legaliz el divorcio.^ Naturalmente, laIglesia no tom a la ligera semejantes medidas tendientes a laaniquilacin de su poder, que era considerable por aquellosdas, ya que los sacerdotes, sobre todo en las reas rurales deGuatemala, eran algo ms que meros guas espirituales.

    Para ilustrar en mejor forma, lo anteriormente dicho, ci-taremos al viajero norteamericano John L. Stephens, quiendescribe las funciones de un sacerdote en una poblacin que lvisit en el interior del pas en 1839.

    "Aparte de oficiar en la iglesia, visitar enfermos y acom-paar a los difuntos en su entierro, mi digno anfitrin,era tenido como consejero por todos los indgenas delpueblo. Padre y amigo de todos, las puertas del conventoestaban siempre abiertas y los indgenas acudan en subusca constantemente: Un hombre que haba tenido difi-cultades con su vecino; una mujer maltratada por su ma-rido; un padre al cual le haban reclutado su hijo para elservicio militar; una muchacha enamorada y no corres-pondida; y en general todo aquel que sufra de afliccino estaba en dificultades, vena en busca de consejo y con-suelo, y nadie sala sin l. Finalmente, el sacerdote erael eje principal de todos los asuntos del pueblo y funcio-naba adems, como brazo, derecho del alcalde".^

    1 Woodward. Ralph Lee. Social Bevolution in Guatemala, p. 51.2 Stephens, John. Incidents of Travel in Central America, Chiapas

    and Yucatn. Yol. I, p. 134.

  • IS

    El lo. de marzo de 1834, la Asamblea Legislativa del EsU-do de Guatemala, haciendo eco a una iniciativa de ley deGlvez, decretaba:

    "Son das de hacienda todos los del ao, a excepcin delos domingos, jueves y viernes santo, jueves de corpas,quince de septiembre, primero de noviembre, ocho y vein-ticinco de diciembre".^

    Naturalmente es comprensible que en la situacin quehemos apuntado, los sacerdotes estaban en perfectas condicio-nes de provocar la animadversin de sus fieles en contra delgobierno, que tan rudamente los atacaba.

    b) La educacin

    Segn sabemos, el gobierno del doctor Glvez se preocupbastante por readecuar el sistema educativo de Guatemala, yaque en 1835, se principi a ensayar el famoso sistema lancaste-riano, que por aquella poca era tenido como ptimo, y quees bien conocido por el auxilio que el maestro se haca dar desus discpulos aventajados, que reciban el nombre de "monito-res". El 26 de julio de 1835, se estren el primer plantel edu-cativo de este tipo. Sin embargo, no faltan acusaciones contrala poltica educativa del doctor Glvez; por va de ejemploanotaremos la siguiente, que procede de don Manuel CobosBatres:

    "Siendo Jefe del Estado el doctor don Mariano Glve,decret una ley amplsima para la enseanza primara,propia para convertir en bachilleres a todos los guatemal-

    tecos, pero no estableci ni una sola escuela de primeras

    letras; a duras penas pudieron subsistir las dos que fund

    el arzobispo Francos y Monroy. . .".*

    De cualquier manera que haya sido, la labor, o por lo me-

    nos la intencin de Glvez en materia de educacin, fue nota-

    3 Montfar, Lorenzo. Resell HlstArle de CatT AmrtoA. Vol 2,pp. 76-7.

    4 Cobos Batres. Manuel. Cmntr%, Vol. III, p. 113.

  • 16

    ble y muy fecunda. A continuacin presentamos un breve Ks-tado de sus principales logros en cuanto a impulso de la edu-cacin:

    1. En 1831 se crean diez becas costeadas por el Estado,con el nombre de "Becas Guadalupe", para nios pro-cedentes de los departamentos, siendo condicin expre-sa, que la mitad de los favorecidos fuesen indgenas.

    2. En 1831 se decreta la creacin de una escuela de mi-neraloga.

    3. Asimismo, se crea una escuela normal, dirigida por laSociedad Econmica, para formar preceptores de en-seanza elemental.

    4. En 1831 se ordena la creacin de un museo nacional"que sea depositario de las curiosidades en que abundael suelo guatemalteco".

    5. Tambin en 1831, se decreta la creacin de una escuelade nias en la ciudad de Guatemala. "En ella se ense-ar a leer, escribir y contar, y los principios de laslabores propias del sexo".

    6. En 1832, se crea la Academia de Estudios, que substi-tuye a la Universidad de San Carlos.

    7. Se crea, adems, un sistema de premios, para estimu-lar a: alumnos aventajados, maestros notables, escrito-res? prominentes, preceptores que ejercieran gratis,etctera.*

    De todas maneras, hay ocasiones en que por buena que seauna intencin los resultados no siempre van acordes a lo pre-visto, y esto sucedi con parte del programa educativo de Gl-vez, que como se ver, dio los frutos ms inesperados. Wood-ward, que revis este aspecto bastante a fondo, nos informacategricamente que;

    5 Batres Juregui, Antonio. 1 doctor Mariano Glvez y su poca.pp. 79-124.

  • n"El nuevo programa educativo, designado para proveereducacin a todos, tena previsto que los nios que nohaban tenido educacin, deban ser separados del senode sus padres y asignados a ciertos "protectores", que de-beran proveerlo de educacin. En la prctica, esto lo quehaca, era proveer de criados baratos a las gentes adine*radas".

    Como se puede ver, tal procedimiento, lo que hada eraponer en vigor de nuevo el atacado sistema de las encomiendas;porque bien vistas, no difieren en nada ambas medidas y en laprctica, esto lo que provoc fue resentimiento popular, ya quese estaba desintegrando el ncleo familiar tan respetado y sli-do sobre todo en el rea rural de Guatemala.

    c) La colonizadn

    Otro aspecto interesante, que indudablemente tiene bas-tante que ver con el malestar que fue cundiendo en el campo yque a la larga termin en la sublevadn de la montaa, fuela poltica de colonizacin que desarrollaron los liberales de1834 en adelante; pues es natural que las gentes del campo,agricultores, y por lo tanto dependientes de la tierra para susubsistencia, no habran de ver con buenos ojos, la importaciode agricultores rubios, protegidos por el gobierno del Estado, yque adems enajenaba las tierras comunales, en una aventurade colonizadn contratada con subditos de una nadn tan pococonfiable como Inglaterra. Por otra parte, debido a que du-rante el rgimen espaol se evit el ingreso de extranjeros alreino de Guatemala, y debido tambin a que los ingleses sehaban posesionado de Belice y las islas de la Baha, la genteera especialmente temerosa de los extranjeros. Glvez, en estaoportunidad subestim doblemente la situadn, ya que hizo

    de lado el sentir popular de su gente, adems no midi el riesgode propiciar un asentamiento ingls dentro del Estado, ya que

    estos colonos jams se hubieran puesto bajo la bandera de

    6 Woodward. Ralph Le. SocUl BevolutlM Ib OvatMBaU. p^ 53*3.

  • 18

    Guatemala, sino llegado el momento hubieran sido un puentede unin entre los intereses de Inglaterra en Nicaragua, la cos-ta norte de Honduras y Belice.

    De todas maneras, entre los meses que corrieron de marzoa agosto de 1834, el gobierno de Guatemala haba cedido la casitotalidad de las tierras nacionales a las compaas extranjerasde colonizacin, o sea un rea equivalente a las tres cuartaspartes del rea total del Estado de Guatemala.^

    As las cosas, nos informa el historiador Alejandro Marureen su obra Efemrides, que el 3 de julio de 1836, arrib aIzabal la goleta inglesa Mary Ana Arabella, procedente deLondres, conduciendo a las primeras sesenta y tres personascon que se dio principio a la colonizacin de "Boca Nueva",en el departamento de Verapaz, bajo la direccin de Mr. Fle-cher. Al poco tiempo, esta colonia fue rebautizada con el nom-

    bre ingls de "Abbottsville", con que se le conoci en el ex-tranjero.

    Don Lorenzo Montfar, el historiador oficial del partidoLiberal, acostumbra soslayar los hechos, cuando stos son per-judiciales a su partido, y exagerarlos notablemente cuando leson favorables; siguiendo esta lamentable costumbre, que a lapostre ha venido a redundar en una falsa imagen de la historiade Guatemala, don Lorenzo nos explica esta situacin "candi-damente" de la manera siguiente:

    "Varios extranjeros quisieron entonces que se les vendie-ran tierras en las inmediaciones del lago de Izabal y enlos departamentos de Totonicapn y Chiquimula, con elfin de hacer venir inmigrantes. El gobierno celebr con-tratos al efecto, que fueron ratificados por la asamblea.Las noticias de estas negociaciones fueron explotadas porlos reaccionarios

    . .

    .

    ".

    Nos quedara por anotar, el favorecimiento oficial, a laadquisicin de las tierras comunales de los indgenas y campe-sinos de las reas rurales del pas, por parte de capitalistas

    7 Woodward. Obra citada, p. 50.8 Montfar, Lorenzo. Resea Histrica de Centro Amrica. Vol 2.

    p. 84.

  • 19

    particulares, para incrementar la produccin de tipo comercialEfectivamente, despus de 1829, estos esfuerzos recibieron ma-yor impulso, fomentando con ello el latifundio y la supresinde la economa de subsistencia a la que son dados los indgenas.Se entiende claramente, que la gente del campo viera con desa-sosiego caminar la reforma agraria y la llegada de extranjerosque reciban tierras, mientras a ellos se las quitaban.

    d) Sistema de tributacin

    Cuando examinamos la copiosa lista de reformas y modifi-caciones planeadas y efectuadas por el gobierno del doctor Cal-vez, necesariamente surge la pregunta: Y de dnde sala dineropara tanto?, porque ya sabemos, que dos condiciones son ne-cesarias por lo menos para hacer obra material: dinero^ pri-meramente; y mano de obra, en segundo lugar.

    Para 1837, el presupuesto de gastos del Estado era de casi300,000 pesos, los cuales necesariamente tensm que procederde alguna parte. En efecto. Calvez puso en vigor una polSticatributara encauzada a hacer llegar a las arcas del Estado, losfondos necesarios para el amplsimo programa de reformas,que necesitaba urgentemente de considerables cantidades dedinero. La construccin de acueductos, drenajes, mercados,crceles; situar fondos para sueldos, pagos de becas a escolares

    y mil menudencias ms, requeran de una fuerte carga imposi-tiva para los ciudadanos.

    Aparte de ello, los bienes de la Iglesia, y los prstamosforzosos que se hacan a los ricos propietarios, aliviaban dapuro, p>ero como stos eran aportes momentneos, pero noregulares, se recurri a otros arbitrios, de manera que se esta-bleci una tributacin general de los ciudadanos, correspon-diente a dos pesos per cpita, lo cual era suficiente como paracausar malestar general, sobre todo en los peones y clases des-posedas. Parece que se puso bastante celo en la recaudadQ ddtributo o "contribucin'* como se le llamaba popularmente, yaun se entiende claramente en las Memorias dd Geocnl Gli*rrera, que haba prisin para las personas, y hasta embargosobre los bienes de los dudadanos que incurran en mora oincumplimiento de pago de la mendonada **cootrbudci** o tr-

  • O

    buto de dos pesos anuales, la anterior afirmacin se infiereclaramente del siguiente trozo de las citadas Memorias:

    "(Carrera) reuna bastante opinin en aquel pueblo (deMataquescuintla), y a quien consideraban los habitantes,porque a muchos que se hallaban presos por la contribu-cin, los sacaba de la crcel pagando por ellos y desem-bargando de esta manera sus fierros de labranza y lostrastos ms precisos para vivir. . .".

    Naturalmente, que el tributo no era el nico impuesto quese pagaba, ya que el plan de Glvez tendiente a la ampliacinde la red caminera y portuaria, incidi duramente sobre loscampesinos; esto es, que se estableci un impuesto de vialidad,cuyo producto era empleado en la tarea de apertura y amplia-cin de caminos; pero los ciudadanos, frecuentemente no tenanlo suficiente para cubrir esa obligacin; se discurri, entonces,

    que poda ser pagado con servicios personales. Durante la pocaque nos ocupa, eran frecuentes los recordatorios a los empleadosdel gobierno en el interior del pas, sobre la obligacin detodos los ciudadanos de trabajar gratuitamente en la aperturade caminos durante tres das de cada mes, o efectuar el pagoequivalente. El trabajo obligatorio de tres das por mes, equi-vale a treinta y seis das anuales, o sea que los ciudadanos de-ban trabajar en estas tareas gratuitamente, como ya se dijo,nada menos que una dcima parte del ao. Ciertamente, estaprctica no era la primera vez que se empleaba, pero s fuenotablemente vigorizada durante la administracin de este go-bernante, que a la luz de semejantes desatinos, principiamosa dudar de concederle el calificativo de "talentoso poltico",con que tantas veces se le ha llamado. ^

    e) Reformas legislativas

    Segn llevamos visto, el programa de gobierno de Glvezinclua las reformas de toda la organizacin del pas; era unaespecie de purito reformador, bajo el supuesto de que todo

    9 Solls F., Ignacio, (editor) Memorias del General Carrera, p. 18.10 Woodward, Ralph Lee. Obra citada, p. 50.

  • 21

    lo que exista era anticuado y es natural pensar que siendoGlvez un jurisconsulto notable, pensara, por supuesto, enreformar el sistema legislativo del Estado; tanto ms, cuantoque l mismo era versado en ese campo. No se puede entoncespensar que en la fiebre de reformarlo todo, no hubiera lugardonde cupiera el campo de accin profesional del ilustre jefede Estado. Sin embargo no es acaso irnico que las reformaslegislativas impuestas, hayan sido una de las mayores causasque lo hicieron impopular, y uno de sus ms grandes yexrpfcomo estadista?

    En cuanto a la legislacin civil, quiz la reforma ms co-nocida y que caus gran malestar, fue el establecimiento delmatrimonio civil, y por lo tanto del divorcio; y decimos quecaus gran malestar, porque afectaba frontalmente las basesde la institucin familiar, y modificaba de un golpe, siglos detradicin y costumbres arraigadas, demostrando con ello teme-ridad, ms que audacia, puesto que tales medidas hada chocarde frente la tradicin de trescientos aos, con una ley prematu-ra y no calculada en sus resultados.

    El insigne historiador del Siglo XIX, Alejandro Manir,con su mesura acostumbrada nos dice al respecto que:

    "10 de abril de 1837, la Legislatura de Guatemala decla-r en esta fecha, que la ley slo consideraba los matrimo-nios como un contrato civil y que, en consecuencia, podanrescindirse. . .".^^

    Desde luego, cuando estudiamos estos hechos a siglo ymedio de distancia, no dudamos que Glvez y sus prdigoscolaboradores, tenan en mente hacer un autntico servicio

    al pas y a sus conciudadanos; desafortunadamente su entusias-

    mo desenfrenado por modificarlo todo, los perdi.

    Por otra parte, en materia de Derecho Penal, los refor-

    madores del sistema jurdico guatemalteco fueron ms lejos; yaque a iniciativa de Jos Francisco Barrundia, se estableci en

    Guatemala el Cdigo de Livingston para las causas criminales:Segn este cdigo, estaban llamados a ejercer el cargo de juecesjurados todos los ciudadanos guatemaltecos; y por lo tanu^

    11 Marure, Alejandro. EfemrldM. pp.

  • 22

    poda perfectamente darse el caso de que miembror de un ju-rado fuesen analfabetos, o bien hablaiites de alguna lenguanativa, y por lo tanto no comprendiesen bien el castellano,idioma en el cual se segua determinado juicio.

    El caso fue, que Barrundia, que admiraba los progresoslogrados por la Federacin Norteamericana, propuso la adop-cin en Guatemala^ del cdigo preparado por Edward Livings-ton para el Estado de Luisiana, Estados Unidos de Amrica en1824, pero nunca fue adoptado ni utilizado all. De manera,que un cdigo anglosajn, que nunca tuvo utilizacin en susitio de origen, fue transplantado al clima tropical de Guatema-la, sin contar con que, si en algunas ocasiones, la justicia queera aplicada por un juez, resultaba poco adecuada, la otramodalidad de jurados vena a ser impracticable, en un pueblocon las caractersticas que ya hemos anotado.

    Marure nos informa ahora, que:

    "El lo. de enero de 1837, se verific en Guatemala lasolemne promulgacin de los Cdigos de Livingston, adop-tados en abril de 834 y diciembre de 35 por la Legislatu-ra del Estado, con el objeto de establecer en l, el sistemade jurados para la administracin de justicia. El 23 delmismo mes comenz a plantearse el nuevo sistema, abrien-do sus audiencias la corte del primer distrito en la NuevaGuatemala y sucesivamente las dems de los otros diezdistritos del Estado. Tristes fueron los resultados de esteensayo prematuro y tan grande el descontento de lospueblos y tan universal el clamor contra los nuevos cdi-gos, que fue preciso en 13 de marzo de 1838 mandarsuspender su ejecucin que ya lo estaba de hecho. nica-mente se dej en vigor el captulo 6, ttulo 2, del libro pri-mero del cdigo de procedimientos criminales, que se man-d rigiese en el Estado como ley del Habeas Corpus. Elgobierno federal adopt tambin para el distrito los Cdi-gos de Livingston en el mismo ao de 37; pero all tam-poco pas el establecimiento del nuevo sistema de unensayo malogrado, aunque no produjo los fatales efectosque en Guatemala".**

    12 Marure, Obra citada, pp. 91-2.

  • 33

    El aspecto ste, de la adopcin para el Estado, del mencio-nado cdigo norteamericano, es generalmente bastante conoci-do, y visto a simple vista, uno no se explica qu cosa de lpudo haber causado tantas difcultades, pero el aspecto quecorrientemente ningn autor menciona y que es poco menosque desconocido, es el hecho de que el nuevo procedimientoadoptado, prescriba que los reos deban purgar su condena enceldas individuales y no estar en habitaciones colectivas, comose vena usando hasta entonces; pero como las mencionadasceldas individuales no existan por entonces, las autoridades or-

    denaron su construccin. Naturalmente, para esto se acudi altrabajo forzoso de los habitantes del Estado, quienes vinieron asumar esto al resentimiento que ya exista. Se comprender,que no dejaba de ser inquietante para los ciudadanos el tenerque trabajar en la construccin de crceles que eventualmentciban a ser usadas para confinarlos a ellos mismos; eso libre deque no debe haber sido bien visto por las gentes, el hecho de queel gobierno emprendiera obras tan poco llamativa' y sospech'^-sas, como lo era la construccin masiva de un nuevo sistemacarcelario. En la Nueva Guatemala esas prisiones se principia-ron a construir en el interior del convento de Santo Domingo,y segn parece, su aspecto no era nada agradable a la vistadel pblico, segn veremos por la descripcin que hace de ellasun observador annimo, que publicara su descripcin en el pe-ridico El Tiempo, nmero 23, de fecha 11 de agosto de 1839,pginas 91-92, y que Woodward tambin menciocia en su obraque citamos en la bibliografa de este estudio y a quien conce-

    demos el crdito de este hallazgo.

    "Hace pocos das, que por curiosidad fui al convento de

    Santo Domingo. Los vestigios de destruccin y de ruinaque presenta aquel edificio, no excitaron mi atencin por-que as estn todos los establecimientos pblicos, y ya me

    lo figuraba. Mi deseo era conocer las crceles que te pre-paraban segn el sistema de Livingston; y crea ver reali-

    zadas las hermosas descripciones que haba Iddo de las

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    penitenciaras de Filadelfia y otros lugares de Norteam-rica. Pero mi sorpresa fue indecible, cuando me vi en uncementerio. S, aquellos calabozos son sepulcros de vivos,donde los desventurados que hubiesen entrado, debanmorir entre la desesperacin, el hambre y la dificultadde respirar. Entr en varios de aquellos horrorosos cala-bozos; y med su largo que era como de dos varas y me-dia; su ancho era de una vara larga; y la altura de tres ocuatro varas; una ventanita redonda como de tres pulga-das de dimetro que serva para comunicar una muy es-casa luz, que vena de un callejn largo y obscuro. Estabanfabricadas sobre cincuenta; y delineadas ms de ciento.El que crea que falto a la verdad, que vaya al momentoa satisfacerse por s mismo, antes que las acaben dedeshacer".

    Teniendo en cuenta lo citado en el prrafo anterior, seexplica la actitud de desagrado de las gentes del campo y lacreciente impopularidad del gobernante del Estado.

    En resumen, las reformas legislativas que fueron concebi-das con sano deseo de superar al pas, resultaron un sonorofracaso, y se vinieron a sumar a los otros aspectos tratados,que ya puestos en conjunto, indudablemente tuvieron suficientepeso, como para inclinar la balanza de la opinin ciudadana,contra aquel gobierno ilustrado que tan peligrosamente jugabaa cambiar radicalmente los usos y costumbres de los habitantesdel Estado de Guatemala.

  • 25

    IV. FASE ULTIMA DE SU GOBIERNO

    a) El clera morbus

    El factor desencadenante de la violencia que culmin conla salida del gobierno, del doctor Glvez fue, a no dudarlo, unaepidemia de clera morbus que hizo sentir sus efectos en el Es-tado durante el ao de 1837.

    El mencionado azote, no cay de improviso sobre el Estadode Guatemala, sino ms bien, se esperaba ya como cosa muyprobable de que sucediera; ya que la prensa guatemalteca de1831 adverta sobre una grave epidemia que azotaba Europaen aquel momento. En 1833, la temible peste hizo sentir supresencia en Mxico; por lo que el gobierno del Estado deGuatemala se vio obligado a tomar medidas sanitarias de emer-gencia, como prudente prevencin ante la amenaza que se pre-sentaba. De manera, que a continuacin, se establecieron cordo-nes sanitarios en la frontera con la zona afectada. Adems delo anterior, queremos anotar, que siempre se ha hablado de laobra de Glvez, en materia de salubridad, pero generalmentese desconoce que esta obra sanitaria, se hizo bajo la presinque ejerca la presencia del clera en una zona tan prximacomo lo es Mxico. Con la aclaracin anterior y ya sabiendoa qu se debe ese impulso por sanear el pais, le cedemos la pa-labra al licenciado Antonio Batres Juregui, cuando not in-forma que:

    "Se disec un rea pantanosa en el noroeste de la ciudad,que constitua un peligro para la salud de los habitantes;

    se construyeron tanques pblicos para el abasto popular

    del vital lquido ... Se construy la presa de *La Brigada*en el sector suroeste de Guatemala"."

    13 Batre JuregUl, Antonio. El Dr. MarlMio OIUtw j pp. 73-4.

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    A pesar de las oportunas medidas higinicas que se tomaronpara evitar el ingreso de la peste mencionada, no se pudo evi-tar que por fin el mal llegara al Estado, a fines de 1836 o ainicios de 1837; puesto que el doctor Buenaventura Lambur,quien fuera comisionado por el gobierno del Estado para rendir

    un informe acerca del origen y progresos del temible azote, se

    dirigi al gobernante en los siguientes trminos, en carta fe-

    chada en El Aceituno a 3 de abril de 1837; .

    "Ciudadano Secretario General del Estado: no hay dudade que el clera vino (de Belice) por Omoa a Gualn, yde all pas a Zacapa y a Esquipulas, siendo este ltimopueblo el foco de donde ha irradiado con tanta velocidada los pueblos hoy infestados".^*

    Para mediados de julio de 1837, ya se computaban, sola-mente en la ciudad capital, 819 defunciones a causa del cleramorbus.^'

    Asumiendo una poblacin de 50,000 habitantes para laciudad de Guatemala en el ao de 1837, esto arroja un porcen-taje de mortandad de el 1.63%, slo hasta el mes de julio,sobre la poblacin de la ciudad, lo cual haciendo un clculocomparativo, nos da, que la epidemia de clera fue ms mor-tfera que el terremoto de 1976, relativamente.

    Como la epidemia continu, podemos inferir que por lomenos el 2% de la poblacin de la capital falleci. Un clculoequivalente puede hacerse para el interior del pas, ya que sibien puede sealarse como atenuante de la misma la dispersinde las viviendas, tambin actan en sentido contrario la caren-cia de drenajes y agua potable en el rea rural.

    La emergencia ocasionada por la enfermedad, oblig algobierno a reforzar los cordones sanitarios, a practicar campa-as de vacunacin y a tratar a las aguas de uso pblico. Lagente del campo, que vea ya con sumo desagrado y descon-fianza las medidas de Glvez, echaron a rodar la especie de

    14 Montfar, Lorenzo. Resea Histrica de Centro Amrica. Vol. 2,pp. 351-2.

    15 El Editor: Peridico de los Tribunales. Alcance al No. 15, 20 deJulio de 1837, Guatemala.

  • 27

    que los productos qumicos que se ponan al agua, eran veneno,

    y que las muertes provenan producto del envenamiento de lasaguas; por otra parte, es justo hacer notar, que la enfermedadse presenta en la vctima, con sntomas que fcilmente puedenconfundirse con los propios de un estado de intoxicacin. Na-turalmente, esto fue la gota que derram el vaso, y la violenciaestall. El primer encuentro armado se va a dar entre un grupode campesinos de San Juan Ostuncalco, que estaban siendoobligados a trabajar en la construccin de crceles para la apli-cacin de los cdigos de Livingston, y los dragones que custo-diaban al juez de distrito. Luego, la chispa de la discordia pasa Matequescuintla, donde a la sazn viva un personaje quesera clave de aqu en adelante, en los destinos de la patria;nos referimos a Jos Rafael Carrera.

    b) Los liberales en pugna

    En medio de una situacin tan apurada para el gobernante,como la que vamos estudiando, se viene a sumar un nuevo su-ceso, que vendra a debilitar an ms la crtica situacin enque ya se encontraba el gobernante.

    Esto fue, que Glvez procedi en forma arbitraria contraun mdico que se haba excusado de ir a atender la emergen-cia del clera en el oriente del pas; Glvez no acept la certifi-cacin de enfermedad que el galeno present para amparar sunegativa de ir al desempeo de la comisin y fue preciso pasarel asunto a los tribunales; airado el gobernante por el entredi-

    cho planteado, devolvi la papelera rota en dos pedazos a lottribunales, y la situacin se puso ms tirante an.

    Para mala suerte de don Mariano, el mdico del litigio,result ser pariente cercano de don Jos Francisco Barrundia,quien hizo suyo el desaguisado, dando esto origen a que se en-tablara una ruidosa polmica entre los jerarcas del partidoLiberal, como lo eran: Glvez por una parte, y Jos FranciscoBarrundia y Pedro Molina por la otra. No hay pues, motivode duda, que la causa que rest la poca popularidad y seguri-dad que quedaban al doctor Mariano Glvez en 1837 fue lapolmica que le rest el apoyo de parte muy considerable desu propio partido poltico.

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    Montfar publica en su Resea Histrica, una buena can-tidad de cartas de Barrundia al jefe del Estado, afendole suproceder, que l es decir Barrundia juzga inconstitucional;el jefe de Estado se defiende con inteligencia, y se justifica ar-gumentando el estado anrquico del pas, carente de rentas yminados sus recursos financieros por los gastos extraordinarios,producto de combatir el clera y la insurreccin. El historiadorPedro Tobar Cruz, nos describe as la situacin en su obraLos Montaeses;

    "La Oposicin, (era el) peridico de combate de Barrun-dia y cuya nica finalidad era destruir a Glvez, resal-tando sus faltas para hacer ms notoria su poca visin degobernante. Glvez tambin desde el 5 de octubre contcon el vocero La Verdad, redactado por Felipe Meja yManuel J. Juregui, para contrarrestar las sistemticasacometidas del no menos apasionado Jos Francisco Ba-rrundia; los artculos de La Verdad, eran impactos quecausaban duro escozor en las filas opositoras.

    El Semi-diaro de los Libres, redactado por el doctor Pe-dro Molina, haba aparecido el lo. de septiembre de1837; sus artculos destilaban amarga crtica para el go-bierno de Glvez".^**

    A fin de dar una idea concreta de la situacin del Estadode Guatemala en el ltimo trimestre de 1837, recurriremos aalgunas cifras en materia hacendara, que sern ms elocuentesque muchas explicaciones, ya que en ellas se reflejan las priori-dades y los apuros del gobierno, en un esfuerzo por impedir elnaufragio poltico de su rgimen. Indiscutiblemente conformela revuelta se haca ms seria, las reformas y programas deGlvez fueron desapareciendo, motivado esto, por la crecientenecesidad de hacer frente a los gastos que cada vez eran ma-yores. El presupuesto de gastos para el Estado, puesto en efectoel 4 de septiembre de 1837, contena las siguientes sumas, que,de un presupuesto total de casi 300,000 pesos, se descompo-nan as:

    16 Tobar Cruz, Pedro. I^b Montafteses. pp. 78-9.

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    L Departamento de Guerra $110,0002. Departamento de Justicia 57,0003. Departamento de Educacin 12,000"

    Conforme la insurreccin creci, los liberales principiarona atacar a Glvez por la prensa, y en la asamblea, acusndolode suprimir la libertad en todo el Estado, para sofocar una re-vuelta local. Glvez intent, acercarse ms al partido Conser-vador, y con miras a relajar la tensin, llev a su gabinete a dospersonajes moderados: Juan Jos Aycinena y Marcial Zeba-da. La medida anterior le vali un mayor apoyo de los con-servadores, pero le alej an ms de los liberales. A raz deesto, Francisco Morazn, presidente de la Federacin, tom unaactitud de reserva hacia el doctor Mariano Glvez, y le negposteriormente el apoyo que pudo haber salvado a su gobiernode la cada definitiva.

    17 Woodward, Ralph Lee. SocUl Bevolutlon In OuaUou. p. 57.

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    V. RAFAEL CARRERA EN ESCENA

    a) Semblanza de su persona

    El 6 de mayo de 1837 unos 2,000 campesinos se sublevaronen contra del gobernador del distrito de Mita, seor FranciscoAqueche, quien trataba de aislar la regin, de acuerdo con lasregulaciones del gobierno en materia de salubridad. El gober-nador, ante la amenaza, se refugi en la casa del cura prroco;la turba peda la persona del gobernador para lincharlo, peroel sacerdote en vez de mandarles al seor Aqueche, mand aun joven de 22 aos de edad, quien los convenci de que sedispersaran, aunque no sin dificultad. Este incidente convierteal joven Carrera en lder del pueblo, y andando el tiempo enjefe de la sublevacin de la montaa.

    La figura del guerrillero Rafael Carrera, es sin lugar aduda^ prominente en el Siglo XIX, y ha despertado desdeaquel entonces polmicas airadas en tomo a su papel histricaDebido a los lmites de este trabajo, y al objetivo del mismo, nohay aqu lugar para entrar en mayores interpretaciones de tuactuacin; lo que s podemos decir, es que su tiemx> no ha sidovisto en su justa medida, sino por el contrario, es el periodoms tergiversado y calumniado de la historia moderna de Gua-temala. Este deseo de opacar al montas, ha sido sistemticodesde 1871, y a fuerza de repetir falsedades, han venido ttMMa sentar plaza de verdades histricas. La persona misma deRafael Carrera, ha venido a ser convertida en algo asi comosinnimo de ridiculez, y quien ms empeo puso en ello fue Uplimia oficial de don Lorenzo Montfar. Analicemos ahora losescritos de este autor y veamos si hay exageracin en lo quehemos afirmado hace un momento, ya que a travs de su estu-

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    dio, se ve notoriamente que don Lorenzo no desperdicia unasola oportunidad para hacer mofa de la personalidad de Carre-ra; ahora bien como no puede hacer acusaciones serias, es decir,ante la imposibilidad de tacharlo de "cobarde", "dbil", etc-tera, enfila su ataque al nico punto que poda hacerlo, la faltade instruccin formal del caudillo, y ridiculizando las tareasmanuales y netamente populares que Carrera haba desempe-ado en los aos mozos; ignorando completamente que es imataque desleal, porque el hecho de que un notable jurisconsultocomo Montfar, ataque a un compesino por no saber de cosasde libros, es como si ese mismo camjesino tildara de tonto einepto al abogado, por no saber manejar el azadn.

    Veamos las acusaciones y luego comentmoslas. Dice, puesMontfar al respecto:

    "Carrera era (en 1837) un joven como de 25 aos sinninguna educacin, ni conocimientos de ningn gnero,pues no conoca siquiera el abecedario. Los primeros aosde su vida los emple, ya de sirviente domstico, ya deapacentador de cerdos, ya de pen en los trabajos decampo"."

    Efectivamente, Carrera tena 22 aos de edad, cuandoprincipi a figurar como jefe de los grupos de sublevados. Res-pecto de que era "sin ninguna educacin ni conocimientos deningn gnero", supongo que don Lorenzo se refiere a instruc-cin formal, porque educacin es cosa ms general y diferente.Por lo dems, ni el hombre ms tonto del mundo carece de"conocimiento de ningn gnero", ya que un hombre que escapaz de erigirse en caudillo de un grupo, y que cuando in-gresa a la ciudad de Guatemala en 1838 impide el pillaje, ypide a sus hombres que "no lo deshonoren", tena, segn ve-mos, concepto del honor, aunque no supiera pronunciaurlo tancorrectamente como el civilizado de don Lorenzo Montfar.Por otra parte, nada tiene de denigrante, en nuestro concepto,el que un hombre se gane la vida criando cerdos o fecundando

    IB Montfar, Lorenzo. Besefts Histrica de Centro Amrica. Vol.2, pp. 443-4.

  • 3B

    la tierra como pen en los trabajos campestres, que en todocaso es una actividad ms digna, que la que tuvo don Lorenzo:dedicarse a enrevesar la historia patria, intencional y mali-ciosamente.

    El prrafo que venimos comentando, contina de estamanera:

    "Carrera, guiado por algunos curas, propagaba la ideadel veneno, y haca creer a los pueblos que tena unamisin divina para castigar a los envenenadores. . .".^

    Sobre este punto, dir sencillamente, que una cosa es que

    hubiera curas entre los grupos de Carrera, y otra muy diferenteque ste se dejara guiar por aqullos; para ello citar tres fuen-tes que desmienten lo dicho por Montufar; siendo stas dignasde tomarse en cuenta, por cuanto provienen de testigos presen-ciales de los hechos.

    la. fuente: Rafael Carrera:-

    "Carrera para estimular ms las masas levantadas, ya por-que as lo sintiera o porque le convena, las estimulaba con

    la religin".

    2a. fuente: Miguel Garca Granados:**

    "(Cuando ingresaron las fuerzas de la montaa en 1838,a la ciudad de Guatemala). Una cualidad desde luegopude observar (en Carrera) ninguno lo diriga n domina-ba. Carrera no saba leer ni escribir y no creo que poste-

    riormente haya aprendido. . . Tena sin embargo talentonatural, y mucha aptitud para aprender todo lo que sepropona".

    19 dem.20 Solis F., Ignacio. MemorUt del General Carrer 1837-1840.

    p. 52.21 Garca Granados, Miguel. Memorias del General Mlfuel Garca

    Granados. Tomo IV. p. 471.

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    3a. fuente: Elisah Osear Crosby (Ministro Plenipotencia-rio de los Estados Unidos de Amrica en Guatemala1861-1864):"

    "Carrera era prcticamente el hijo predilecto de la Igle-sia, pero no un cumplidor de sus preceptos y ceremonias.Tengo mi propia idea de que en su mente quedaban resa-bios de la religin y tradiciones de su propia raza, ya quenunca iba a las iglesias ni prestaba atencin a los pre-ceptos y ceremonias; excepto en ocasiones oficiales cuandoera de rigor que apareciera vistiendo uniforme y acompa-ado de su plana militar. Es ms, creo que iba ms porla ostentacin e impresin que esto causaba en el pueblo,que por un sentido religioso".

    Esta ltima cita, tiene particular importancia, por cuantoproviene de un diplomtico que trat al gobernante frecuente-mente durante cuatro aos; adems de que su condicin deextranjero lo haca poco proclive a las pasiones polticas in-ternas de Guatemala.

    Dejando de lado la maliciosa descripcin de Montfar,citaremos, finalmente, a un autor mucho ms imparcial ysereno, quien nos hace una descripcin de Rafael Carrera ensus aos de gobernante; nos referimos a don Antonio BatresJuregui:

    "Aquel guatemalteco en su modo de vivir, sin alardes va-nidosos ni iracundos arranques. Hombre de fibra, calmado,sereno, y firme en sus procederes; de prodigiosa memoria;de actividad grandsima; sin irreflexiones; valeroso y au-

    tocrtico; jams se arredr, aun en los ms inminentespeligros y siempre tuvo singular ascendiente sobre sus tro-

    pas y el pueblo. No gustaba de lujos, ni de intiles cere-monias; vesta con decencia; casi siempre como paisano,

    con levita negra, cuello alto, corbata oscura, chistera depelo y bastn de general. Todos los das hbiles iba a

    22 Crosby, Elisah Osear. Guatemala en la Diplomacia de la Gue-rra Civil Norteamericana, p. 23.

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    despachar al palacio de gobierno, a las diez de la maana,sin edecanes, en su carruaje, tirado por un tronco de ca-ballos del pas. En las festividades solemnes, vesta vistosouniforme de capitn general; la casaca roja, con charrete-ras y bordados de oro; el bicomio montado con plumasazules, y el pantaln de pao blanco".^*

    b) Lucha en la montaa y final del gobierno de Glvez

    La lucha armada estall en la montaa; Jos Mara Za-peta y Teodoro Meja recorran los pueblos predicando la re-belin; mientras tanto, tropas del gobierno iban a atacar SantaRosa; los santarroseos piden ayuda a Mataquescuintla, y Ca-rrera va en su auxilio; sufren las tropas de ste un revs, pero

    se sobreponen. A partir de este momento. Carrera se consolidacomo lder indiscutible del movimiento. Ante los levantamien-

    tos populares, los liberales atemorizados aumentaron su opo-

    sicin a Glvez; aun as, el gobernante fue autorizado para

    reclutar milicias al nmero que lo considerara conveniente; co-mo el gobierno se encontraba corto de fondos, ofreci amnista

    a los presidiarios, excepto a asesinos y ladrones.**A fines del mes de junio. Carrera anunci su programa

    revolucionario; pliego que encerraba su contenido en seis pun-

    tos, que reflejaban el deseo de los pueblos y la tendencia de sulucha; helos aqu:

    1. Abolicin de los cdigos de Livingston.

    2. Proteccin a la vida y la propiedad.

    3. Retorno del arzobispo expulsado y restablecimiento

    de las rdenes religiosas.

    4. Abolicin del tributo personal.

    5. Amnista para todas las personas exiladas en 1829.

    23 Batres Juregul, Antonio. La Amrlo Central ante 1 Histo-ria, 1821-1921. Tomo ftl, pp. 182-3.

    24 Boletn Oficial No. 100 (17 9 julio de 1877) pp. 403-4.

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    6. Obediencia a las rdenes de Carrera, bajo pena demuerte.

    Hacia fines de 1837 e inicios de 1838, la situacin en elEstado de Guatemala era ya sumamente difcil; las comunica-ciones y por lo tanto el comercio estaban paralizados, merced alo inseguro de los caminos; esto, desde luego, afectaba dura-mente la economa, y las rentas estaban casi nulificadas, altiempo que los gastos de guerra crecan notablemente. Mientrastanto, Jos Francisco Barrundia viaj a El Salvador a obtenerel permiso del presidente de la Federacin, general FranciscoMorazn, para entrar en tratos con Carrera; mientras esto su-ceda, Manuel Carrascosa, el comandante de la faccin de Ba-rrundia en Sacatepquez, tena conversaciones con el padreMariano Duran, quien representaba a Carrera, acordandorespetar los siguientes puntos:

    1. Abolicin del Cdigo de Livingston.

    2. Relajamiento del anticlericalismo.

    3. Aceptacin de Carrera como comandante de todas lasfuerzas insurgentes.

    Todos los hechos anteriores se sucedan rpidamente, eranesfuerzos de ltima hora, medidas desesperadas, intentos porevitar lo inevitable: la cada del rgimen del doctor Glvez,que haba llegado al climax del caos poltico; ms todo fue envano, pues el 31 de enero de 1838 el ejrcito de los pueblos, almando de su comandante Rafael Carrera, principi a entrar enla ciudad, hasta concentrarse en ella unos doce mil hombres.^

    La masa de campesinos ingres a la ciudad al grito de"Viva la religin y muerte a los extranjeros". Carrera mantuvoel control de este enorme grupo humano, y en general, se evitel pillaje y los actos de vandalismo que eran de esperarse enuna situacin de este tipo.

    En esta forma finaliz el gobierno del ilustre ciudadanoMariano Glvez, a quien se ofreciera con instancias el mando

    25 Woodward, Ralph Lee. Social Revolutlon In Guatemala, p. 59.

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    del Estado para un segundo perodo de gobierno en 1835, yluego cuando ya estaba en ejercicio de l, fue obligado a de-jarlo violentamente.

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    CONCLUSIONES

    1. Las medidas reformistas del doctor Glvez fracasaron, por-que se aplicaron violentamente, y subestimando los usos ycostumbres populares.

    2. La reaccin en contra del gobierno de Glvez, surgi en elcampo, porque fueron las gentes desposedas quienes lleva-ron la peor parte en el programa de reformas.

    3. Los liberales del perodo 1829-1838 actuaron sin tacto pol-tico, al importar de otras latitudes, leyes, conceptos, usos ycostumbres, que no se aclimataron en Guatemala.

    4. Algunas reformas, se llevaron a cabo sin tener en cuenta susresultados peligrosos para la soberana nacional; tales como

    la cesin de tierras a empresas britnicas.

    5. Si juzgamos por ios resultados, la administracin del doctorGlvez, fue un constante experimentar con la cosa pblica,

    y tanto tuvo de positivo como de negativo.

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  • o o

    Dmprfos Ondu.lril38. Calle 3-17 Zona 9 Tels. 316624 y 316328

    V-