el secreto del museo de henry chancellor r1.1.pdf

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  • Bienvenidos al Museo Scatterhorn. Fundado hace cien aos, hoy es sombra de lo que fue; solo los animales disecados, sucios y viejos,recuerdan el esplendor de aos atrs. Cuenta la leyenda que, en algn rincn del museo, se guarda el zafiro ms grande del mundo,cuentan tambin que los dos fundadores del museo - sir Henry Scatterhorn y August Catcher - haban sido amigos inseparables,pero"algo"tan grave ocurri que los separ para siempre Ahora, el museo pertenece a los tos de Tom, Acuciados por las deudas,deciden ponerlo a la venta. Y quin es el primer comprador? El misterioso don Gervase Askary, pariente lejano del odiadsimo AugustoCatcher, que parece tener mucha prisa por comprar. Tom no se quedar de brazos cruzados y decidir investigar, y lo primero quedescubrir es que los animales del museo estn vivos y tienen mucho que contar! El museo guarda un secreto, un secreto que harinmortal a quien lo descubra

  • Henry Chancellor

    El secreto del museoLas increbles aventuras de Tom Scatterhorn - 01

    ePub r1.1Rocy1991 17.09.14

  • Ttulo original: The Remarkable Adventures of Tom Scatterhorn: The museums secretHenry Chancellor, 2008Traduccin: Rosa PrezRetoque de cubierta: Rocy1991

    Editor digital: Rocy1991ePub base r1.1

  • Para Louis, Inigo y Esme

  • Prlogo: En este momento, en los confines del mundo

    La noche se cerni sbitamente sobre el valle de Tosontsengel. El jeep se haba pasado el da recorriendo una interminable serie de colinas, alcanzandola cima de una para encontrarse con la siguiente. Y otra. A media tarde, la carretera haba descendido hasta un ancho fondo del valle orientado al oestey, cuando el sol comenz a ponerse, las lisas laderas de las montaas refulgieron con tonalidades anaranjadas y los oscuros pinares que haba debajo setornaron morados.

    Mire, ah. Parece un buen sitio.El jeep se detuvo con una sacudida. El hombre alto y rubio con una descuidada barba se protegi los ojos del sol y seal unos pinos en la linde del

    bosque, teidos de rojo por los ltimos rayos de sol.Ve algo? dijo una voz desde el asiento trasero.El hombre flaco no respondi, pero alzando los prismticos divis, por encima de los pinos teidos de rojo, varias hileras de rboles cados que

    haban abierto una larga brecha gris en el corazn del pinar. Era un lugar ideal.Ah.El hombre lo seal con el dedo, y el conductor, un fornido mongol con un rado forro polar, gru a modo de contestacin. El jeep dej la

    polvorienta pista y se dirigi hacia los pinos cados.Para cuando llegaron a la linde del bosque, el sol ya se haba puesto. El hombre occidental se baj del coche y se desperez. Instantes despus, la

    puerta trasera se cerr, y se uni a l un chino de aspecto sospechoso que llevaba gafas oscuras. El chino mir el bosque y sonri con aprobacin.Un deslizamiento de tierra. Tiene usted muy buena vista, seor Scatterhorn.Gracias.Creo que esta noche tendremos suerte.Eso mismo dijo anoche.El chino volvi a sonrer, pero esta vez Sam Scatterhorn no se molest en ser corts. Se haba pasado todo el da en aquel jeep infernal, zarandeado

    de un lado a otro y respirando el apestoso sudor del conductor, golpendose la cabeza con el almohadillado del techo. Estaba agotado, le dola todo elcuerpo y los buenos modales del seor Wong estaban comenzando a irritarle. Aquella sonrisa esconda algo desagradable

    A trabajar murmur sin entusiasmo, y sac una bolsita y un delgado palo metlico del jeep. Esto puede llevarme algn tiempo.No se preocupe, seor Scatterhorn dijo el seor Wong sonriendo. No vamos a irnos sin usted.Sam Scatterhorn gru.Eso pensaba yo. Haciendo caso omiso de la sonrisa de Wong, se alej por las rocas hasta el pinar.Maldito extranjero dijo entre dientes el seor Wong mientras se encenda un cigarrillo y le daba una calada. Aquel tipo debera considerarse

    afortunado. Muchos daran cualquier cosa por estar en aquel momento en aquella remota regin de Mongolia. Sam Scatterhorn era un don nadie. Wonglo haba encontrado en un hotel barato, viviendo como un indigente. Acababa de salir de la crcel y no tena dinero ni ropa, solo un microscopio. Unilegal, probablemente pens Wong, a la fuga, queriendo hacer dinero fcil para esfumarse cuanto antes. El ya haba conocido a tipos como aquel.A muchos. Pero resultaba que el tal seor Scatterhorn, fuera quien fuese, era el mejor que haba. Aclarndose la garganta, Wong escupi bruscamenteal suelo y sonri. Tena la paciencia de un elefante: poda esperar lo que hiciera falta. Scatterhorn iba a terminar encontrando lo que estaban buscando.Tena que hacerlo. Y si decida darle problemas, bueno, desaparecer en aquella regin tan inhspita era facilsimo. Los accidentes eran frecuentes.Nadie iba a echarlo de menos, no?

    Tras gritar una orden al hosco conductor, que ya estaba desenrollando una vieja tienda de campaa militar, Wong regres al jeep y sac su telfonosatlite. Mientras colocaba la antena en el cap del coche, apag el cigarrillo a la espera de que se realizara la conexin.

    El sol ya haba desaparecido y el fondo del valle era una morada superficie en penumbra. Arriba, en el fresco pinar sumido en la oscuridad, SamScatterhorn lleg a un calvero y se detuvo, apoyndose en un rbol para recuperar el aliento. Cerrando los ojos, respir hondo, impregnndose delintenso aroma a pino. Por fin estaba volviendo a sentirse el de siempre. Los grillos cantaban a su alrededor y, a lo lejos, oy el repiqueteo de un pjarocarpintero. Mirando la luna, sonri para sus adentros: la hora mgica. Aquel era su momento del da preferido.

    Entonces record por qu estaba all. Escrutando los pinos cados que le rodeaban, comenz a clavar el palo metlico en la madera podrida, no sinantes apartar la hojarasca. No tard mucho en encontrar lo que buscaba. Se arrodill delante de un tronco cado, vio un orificio en la blanda maderablanca. Sac su navaja, lo agrand y, a continuacin, extrajo el filo con sumo cuidado. All, enroscada en la punta, haba una rolliza larva blanca deescarabajo de unos cuatro centmetros de longitud.

    Lamprima adolphinae susurr para sus adentros.Era una buena seal. A la criatura no le gust que la sacaran de su agujero y comenz a retorcerse a ciegas.Vale, vale susurr dulcemente Sam Scatterhorn, y volvi a meterla en su blando hogar pulposo.Con cuidado, removi la tierra roja a su alrededor y, poco despus, vio un destello dorado y negro. All estaba. Levantando cuidadosamente una

    hoja, encontr el macho adulto de aquella especie de escarabajo, alerta y totalmente inmvil. Tena las patas negras y su cuerpo era una bruida corazadorada donde se reflejaba el oscursimo cielo azul. A sendos lados de la cabeza, tena dos espinosas mandbulas rosas dirigidas hacia las copas de losrboles, listas para atacar. Era magnfico, como una criatura de otro mundo. Por un momento, Sam Scatterhorn sinti el mismo asombro que se apoderde l cuando muchos aos atrs, de nio, haba encontrado su primer escarabajo en el bosque prximo a su casa.

    Eres grande, eh? dijo en voz baja acaricindole los duros litros dorados al tiempo que sacaba lentamente una caja de la bolsa. Con manoexperta, logr que la criatura se encaramara al extremo del palo metlico, desliz rpidamente la caja por l y cerr la tapa.

    T te vienes conmigo. Sonri dando un golpecito a la caja con el dedo antes de meterla en la bolsa. Veamos, tienes algn amigo para elseor Wong?

    Cuando Sam Scatterhorn regres al campamento, ya era de noche. El seor Wong estaba sentado junto al fuego y, nada ms ver al alto occidental

  • saliendo del bosque, se puso en pie de un salto, impaciente por tener buenas noticias. Pero la hosca expresin de Sam Scatterhorn le sugiri lo contrarioy, dominndose, volvi a sentarse sin dejar de mirar a Sam mientras este dejaba cuidadosamente la bolsa en el suelo y daba un largusimo sorbo a sucantimplora. Al final, Wong no pudo seguir contenindose.

    Cuntos? pregunt. Sam Scatterhorn lo ignor. Uno? Dos? Cuatro? Cuntos, seor Scatterhorn?El conductor, que estaba en cuclillas delante de una humeante cacerola de arroz, mir a Wong de soslayo. El extranjero haba encontrado algo y

    Wong estaba intentando dominar su genio. Aquello le gustaba.Ninguno? espet Wong.Doce respondi Sam Scatterhorn sin inmutarse.Doce!Wong corri hasta la bolsa para verlo con sus propios ojos. Dentro haba doce largas cajas de papel, apiladas y pulcramente rotuladas. Abri una y

    la sacudi con cuidado hasta tener el dorado escarabajo en la palma de la mano. Sofoc un grito. Era el espcimen ms grande que haba visto nunca.Con ojo de contable, midi la anchura de sus mandbulas, espinosas y resplandecientes, a la luz de la hoguera.

    Este podra ser un campen dijo en voz baja. Son todos del mismo tamao?Algunos son incluso ms grandes. Las condiciones son ideales aqu.Wong realiz rpidamente una serie de clculos mentales. En Tokio, las peleas de escarabajos eran un gran negocio y los escarabajos campeones de

    todo el mundo se vendan por muchsimo dinero. Cada milmetro de su longitud aumentaba su valor en centenares de dlares. Y all haba doceposibles campeones! Aquella bolsa poda valer cincuenta mil dlares, cien mil incluso. Contuvo la risa: aquel era el premio gordo, pero no debamanifestar demasiada emocin delante del extranjero, solo por si se daba cuenta del mal negocio que estaba haciendo.

    Esto hay que celebrarlo dijo volviendo a meter el escarabajo en la caja. Qu le parece si nos tomamos la ltima botella de sake?Sam Scatterhorn solo pudo obligarse a sonrer.Eso est mejor dijo Wong rindose. Sabe?, debera sonrer ms a menudo. Es bueno para la salud.Ms tarde, despus del inevitable cordero con arroz que se comi con la ayuda del sake barato de Wong, Sam Scatterhorn estaba acostado junto al

    fuego en su saco de dormir, pensando. Wong no tena de qu preocuparse; l ya saba el mal negocio que estaba haciendo. Pero no tena ms opcin queacompaar a aquellos piratas a los confines de Mongolia en busca de aquellos escarabajos tan difciles de encontrar. Aun cuando solo viera una dcimaparte de lo que se llevara Wong, continuaba salindole a cuenta. El dinero que iba a ganar aquella noche le durara unos cuantos meses y l ya andabacerca de lo que estaba buscando, lo presenta. Cada da se aproximaba ms Se puso boca arriba y mir la Va Lctea, que brillaba intensamente en elvasto firmamento, por encima de los pinos. El seor Wong podra tener sus peleas de escarabajos en los tugurios de Tokio. A l, aquello le traa sincuidado. El estaba all con un propsito ms elevado. Pero ese era su secreto

    El viento, que haba cesado al ponerse el sol, volva a soplar con fuerza en el valle. Haca fro. Pese a estar junto al fuego, Sam Scatterhorn not elaire glido colndosele por el saco y enfrindole la espalda. Wong estaba en la tienda roncando, y tambin el conductor, repantingado en el suelo,borracho como una cuba. Mientras recibiera su paga y su botella diaria de vodka, le daba igual si encontraban escarabajos o no. Sam Scatterhorn noestaba de humor para unirse a ellos, por lo que se cal el gorro hasta las cejas y se arrebuj en el saco de dormir. Como una larva de escarabajo.

    Deba de ser alrededor de medianoche cuando se despert. Ahora, el viento era glacial, demasiado fro para dormir al aire libre. No tena msopcin que meterse en la tienda con Wong. Maldiciendo en voz baja, sali del saco y se calz las botas sin molestarse en anudrselas. Dando tumbos enla oscuridad, solo haba recorrido una corta distancia cuando se dio cuenta de que ya no estaba pisando matorrales. El suelo cruja y crepitaba bajo susbotas, como el hielo. Qu extrao. Encendi su linterna frontal, se agach y descubri que estaba pisando una larga columna de escarabajos que venadel valle. Deba de haber decenas de miles.

    Vaya! exclam rascndose la cabeza. Aquello era inslito. Entusiasmado, cruz de puntillas al otro lado de la columna, donde se arrodill ycogi delicadamente un escarabajo. Cuando lo mir a la luz, no pudo contener su sorpresa: aquella criatura que se retorca entre sus dedos no separeca a nada de lo que haba visto hasta entonces. Era muy grande, de unos veinte centmetros de longitud, y tena el cuerpo en forma de canto rodadoy encerrado en una armadura azul oscuro. En vez de mandbulas, tena afiladas pinzas, como un escorpin, un gran escorpin negro: Pandinusimperator, el escorpin emperador La mente se le dispar aquel escorpin viva en frica y, adems, los escorpiones pertenecan a la familia delos arcnidos: tenan ocho patas como las araas, a diferencia de los insectos, que solo tenan seis. Observ atentamente la criatura, que abra y cerrabacon avidez las pinzas a la luz de la luna. Decididamente, era alguna clase de hbrido, una nueva especie quiz Lo era? Poda serlo? El corazncomenz a latirle ms aprisa No; deba esperar, tener calma. Llevrselo primero al hotel, estudiarlo, hacerle pruebas, quiz hasta poda ponerlenombre.

    Lamprima scatterhornus dijo rindose entre dientes. S, sonaba bien. Y aquellas pinzas parecan peligrosas, mortferas. Tena que enserseloa Wong. Iba a encantarle.

    Alumbrando el suelo con la linterna, vio que la columna se haba convertido en un ro y que los escarabajos se dirigan en masa al pinar. Parecaque estuvieran migrando, pero por qu? Qu haba en el pinar? Justo en ese momento, not el primer mordisco. Fue dentro de la bota. Y luego otro, enla pierna. Alumbrndose los pantalones, descubri que tena escarabajos subindole por todo el cuerpo. Al principio, sonri: ah estaba l, el amantede los escarabajos cubierto de escarabajos; Wong debera hacerle una fotografa. Pero luego se dio cuenta de que la situacin era grave.

    Aquellos animalillos eran peligrosos y le estaban mordiendo por todo el cuerpo. Se le estaban encaramando al cuello de la camisa y metiendo porla espalda y tenan las pinzas tan afiladas como cristales. Intent quitarse uno del hombro, pero se agarraba con tanta fuerza que casi tuvo que arrancarlelas negras patas espinosas para sacrselo de encima. Fueran lo que fuesen, aquellos escarabajos tenan una fuerza extraordinaria.

    Y los haba a millones. En aquel instante, por primera vez en su vida, Sam Scatterhorn se dio cuenta de que estar all, en ese preciso momento, erapeligroso. De hecho, todos corran un grave peligro.

    De vuelta rpidamente al campamento, vio que un enjambre de escarabajos lo haba invadido todo. El agua, los alimentos, hasta la tienda estabaplagada. Iba a gritar para avisar a Wong cuando de pronto lo distrajo un espectculo tan inslito que borr de su mente todo lo dems. Columnas deescarabajos avanzaban alrededor de la hoguera, cuyas brasas seguan encendidas. Entonces, un escarabajo, vindose forzado por la voluminosa masa de

  • insectos que tena detrs o siendo ms audaz que el resto, se puso a cruzar las brasas. Sam Scatterhorn estaba convencido de que la criatura se quemaray morira de inmediato.

    Pero el escarabajo no lo hizo.Sigui adelante!Poco a poco, las seis negras patas espinosas se le tornaron rosadas a causa del calor y el cuerpo comenz a brillarle como el acero fundido. Pero

    sigui cruzando las llamas, como si estuviera realizando una demencial actuacin circense. Cuando hubo atravesado la hoguera, volvi a unirse al rode escarabajos. El cuerpo se le enfri rpidamente, pasando del rosa al mbar para tornarse marrn y finalmente negro, y pronto ya no pudo distinguirsede los dems. Sam Scatterhorn trag saliva e intent pensar con claridad. Aquello era imposible; ningn insecto del mundo se comportaba de aquellaforma.

    Cuando volvi a mirar hacia la hoguera, vio que otros escarabajos comenzaban a cruzar por las brasas, pisndose y entrechocndose, hasta que lahoguera fue una alfombra viva de colores rosas y dorados. Cada escarabajo brillaba como una joya en una fragua, totalmente inmune al calor. SamScatterhorn se qued mudo de asombro. Aquellas criaturas, fueran lo que fuesen, eran lo ms extrao que haba visto en su vida. Cmo era posible quehicieran aquello? De pronto, el dolor de un millar de mordiscos en todo el cuerpo lo arranc de sus pensamientos. Aquellos escarabajos migratorios sele estaban subiendo por todas partes. Tena que apartarse de su camino ya. Pero y Wong y el conductor?

    Pisoteando aquella marea negra, Sam Scatterhorn corri a la tienda y alumbr el interior con la linterna, donde vio dos siluetas inmviles en elsuelo.

    Wong? Wong, despierte!No obtuvo respuesta. Los dos hombres haban quedado ocultos bajo una marea de escarabajos mientras dorman.Wong?Sam Scatterhorn alumbr el rostro de Wong y contuvo un grito cuando vio un escarabajo enorme subindole por el cuello y abrindole los labios

    con las pinzas.Oh, Dios mo susurr mientras el escarabajo se le meta en la boca. Pareca que se lo estuviera comiendo!De pronto, Sam Scatterhorn not que empezaba marearse. Se agarr al palo de la tienda, cerr los ojos e intent contener violentas arcadas.Respira hondo se dijo. Mantn la calma.Pero su corazn desbocado le palpitaba en los odos y no lo dejaba pensar. Son carnvoros estos escarabajos? Esto no puede estar pasando es

    una pesadilla. Y entonces not dos afiladas pinzas en la frente.No! grit. Arrancndose el escarabajo del pelo, fue tambalendose hasta el jeep y tir frenticamente de la puerta. Estaba cerrada. El

    conductor tena las llaves! Las llevaba en el bolsillo, pero l no iba a regresar a aquella tienda, no ahora. De ninguna manera. Mirando la manchaoscura que lo rodeaba, se dio cuenta de que los escarabajos no iban a tardar en matarlo tambin a l. Eran demasiados. El sonido de un milln de patasavanzando le perfor los odos. Not pinzas cortndole los pantalones y adhirindosele a la carne. Aquello no poda acabar de aquella forma.

    Esto no debe terminar as.Solo poda hacer una cosa. Frenticamente, apart con el brazo los miles de escarabajos que haban invadido el cap y se subi al techo del jeep.

    La marea de escarabajos trep por el parabrisas detrs de l, resbalando por el cristal y amontonndose unos sobre otros hasta alcanzar la altura deltecho. Las criaturas comenzaron a encaramrsele por las botas y los pantalones.

    Socorro! grit. Por favor! Socorro! Que alguien me ayude! Por favor!Los gritos de Sam Scatterhorn resonaron en el valle desierto, lanzados al viento, a las estrellas, a cualquiera que estuviera en aquel paraje remoto.Y sucedi que fueron odos. Justo por debajo del lmite del arbolado, al otro lado del valle, un hombre emergi de una cueva enclavada en una

    slida pared rocosa. Iba vestido al estilo tradicional de Mongolia, con el gorro inclinado, e, incluso a la escasa luz de la luna, sus distinguidasfacciones aguileas eran inconfundiblemente europeas. Se llev a los ojos unas gafas de visin nocturna y mir la diminuta figura subida al techo deljeep, en un intento desesperado por mantener a raya el oscuro ro de escarabajos que flua a todo su alrededor.

    No ser otro de esos estpidos coleccionistas? dijo una voz a sus espaldas desde el interior de la cueva.Dios mo murmur el hombre alto forzando ahora la vista. Sam Scatterhorn estaba de rodillas, a punto de desfallecer. Tena escarabajos por

    toda la cara. El hombre alto arroj un fino puro al suelo, cogi un rifle viejo que estaba apoyado en la pared rocosa y se lo puso al hombro.Est en apuros, por lo que parece. Ser mejor que vaya a echarle una mano.Cogiendo una cartuchera y una pequea cantimplora, se intern gilmente en la oscuridad. Instantes despus, su espigada silueta haba

    desaparecido

  • 1 Extraa bienvenida

    Qu llevas aqu? Piedras, supongo.Eran las tres en punto de una fra tarde de invierno cuando el hombre bajo y rechoncho sali de la parte trasera del taxi con una desgastada bolsa de

    lona azul que dej en la acera.No exactamente respondi el flaco muchacho rubio, tiritando en la acera con su fino abrigo.No me digas que tambin llevas varios ladrillos? dijo el hombre enarcando las cejas mientras se sacaba unos cuantos billetes del bolsillo. El

    muchacho sonri educadamente y se arrebuj en el abrigo. Aunque solo eran las tres de la tarde, las farolas ya se haban encendido en aquella calle grisy el conductor del taxi baj la ventanilla empaada solo lo suficiente como para sacar la mano y coger el dinero. No tena ninguna intencin de salir;haca demasiado fro. Aquel viento vena directamente de Siberia.

    Gracias, amigo dijo cogiendo el fajo de billetes y soplndose ruidosamente en los dedos. Feliz Navidad. Y se alej a toda velocidad porla calle encharcada.

    Venga, Tom. Entremos antes de morirnos de fro dijo el hombre rechoncho. Cogiendo la bolsa de lona con ambos brazos, subi bambolendoselos anchos escalones del decrpito edificio de ladrillo que tenan delante y entr en l por una portezuela lateral. Haba comenzado a granizar, unaspiedras inmensas que se rompan al estamparse contra los escalones, y Tom estaba a punto de seguirlo cuando se fij en los dos feroces dragones depiedra que haba sobre la entrada. Entre ellos, sostenan una deteriorada placa de piedra que deca:

    MUSEO SCATTERHORNFUNDADO EN 1906 POR SIR HENRY SCATTERHORN

    LEGADO A LOS HABITANTES DE DRAGONPORTDIOS SALVE AL REY

    Pese al granizo y el viento glacial que le azotaban el rostro, Tom se descubri sonriendo. Quiz no fuera tan malo, despus de todo. No poda habermuchos nios que fueran a pasar las Navidades en un museo que se llamaba

    Tom Scatterhorn, entra ahora mismo antes de que te quedes pajarito!La voz atraves el estruendo del granizo y, sbitamente, Tom record que los dientes le estaban castaeteando. Subi los escalones de dos en dos y

    se precipit dentro.Entonces, tu madre se ha ido a Mongolia o algn sitio parecido, no?Tom asinti con la cabeza. Ahora estaba sentado en una pequea cocina pintada de amarillo situada en la parte trasera del museo, con los dedos

    pegados al radiador. Poco a poco, not que se iba desentumeciendo.Este es Sam. Es una caja de sorpresas.Bueno, quiera Dios que tu madre lo encuentre; es un sitio enorme.Lo encontrar dijo Tom en un tono educado pero tambin firme. S que lo har.Desde que su padre haba desaparecido haca seis meses y su madre haba ido a buscarlo, eso era lo que ms deseaba en el mundo.Hummm. Ta Melba sirvi el t con aire pensativo. Bueno, no perdamos el optimismo, vale?Tom asinti con la cabeza, aunque los dientes le seguan castaeteando. l no poda perder el optimismo. No le quedaba ms remedio. De igual

    modo que no le haba quedado ms remedio que pasar las Navidades con sus nicos parientes vivos, sus tos Jos y Melba, en el otro extremo del pas.Ellos eran los orgullosos propietarios del Museo Scatterhorn y Tom no los haba visto en su vida, hasta ahora.

    Una galleta, Tom?Oh, s, por favor interrumpi el to Jos, cogiendo dos.Haz el favor de esperar, glotn espet Melba, quitndole una y dndosela a Tom.Este nio tiene que estar hambriento; solo hay que verlo.Jos mastic ruidosamente la galleta mientras escrutaba de soslayo al nio flaco que tiritaba en el otro extremo de la mesa. Tom tena once aos y era

    alto para su edad, pero delgado, con unos ojos asombrosamente oscuros y penetrantes. Tena una rebelde pelambrera rubia que le caa sobre la frente.Pareca un nio extraamente adulto a la vez.

    Como su padre dijo Jos encogindose de hombros. Es el vivo retrato de Sam.Pero est como un fideo aadi Melba con preocupacin. Te dan alguna vez de comer tus padres, Tom?Tom mir a aquellas dos personas tan extraas que tena sentadas enfrente y lo nico que le vino a la cabeza fueron las palabras de su madre cuando

    se haba despedido de l en la estacin aquella maana:Solo recuerda que to Jos y ta Melba son un poco distintos.Qu quieres decir?Bueno, son mayores y no han tenido hijos. Son un poco distintos.Te refieres a excntricos?No, no exactamente respondi su madre, midiendo sus palabras para no desanimarle. Solo peculiares, eso es todo. Llevan mucho tiempo en

    ese viejo museo tan curioso.Tom se haba preguntado entonces qu significara peculiares mientras vea cmo resbalaban las gotas de lluvia por la ventanilla del tren. Poda

    significar peculiares en el sentido que lo eran sus propios padres: ellos apenas podan calificarse de normales. No obstante, ahora que haba llegado,Tom empezaba a entender a qu se haba referido su madre.

    Un bocadillo, Tom? pregunt to Jos ofrecindole un diminuto plato lleno de tringulos de pan. Venga, son los mejores: de sardinas.To Jos pareca una bola de sebo. Tena las mejillas sonrosadas y la cabeza calva, con mechones sueltos de pelo que le crecan en todas

  • direcciones. Su rasgo ms prominente eran las cejas, que eran tan tupidas como arbustos y se le juntaban en el entrecejo. Bajo ellas se ocultaban dosojillos brillantes y redondos que nunca se estaban quietos. En aquel momento, llevaba puestas dos chaquetas, una sobre la otra, y tena la cabezaligeramente ladeada, como un perro que escucha una regaina.

    Esto no gracias.No sabes lo que te pierdes, chaval dijo to Jos, no sin antes meterse otro bocadillo en la boca.Creo que s lo sabe, Jos dijo Melba con desaprobacin. Tom, querido, bebe un poco ms de t. El t siempre es bueno.Si to Jos era un extremo, ta Melba era justo el contrario. En vez de ser baja, rechoncha y bastante jovial, era plida y esbelta y, con su corte de

    pelo estilo casco, pareca bastante severa. En aquel momento estaba cogiendo las migajas de su plato como si fuera un pajarito y colocndoselas en lapunta de la rodilla, donde se las estaba comiendo una gran rata blanca de ojos rojos. Era Plancton, que tambin estaba merendando.

    Plancton es la mejor cazadora de ratones de la ciudad gorje Melba acaricindole dulcemente el lomo.Cazadora de ratones? repiti Tom, seguro de que los que cazaban ratones eran los gatos y no las ratas.Ah, s dijo to Jos guindole un ojo. No sabas que a los ratones les aterran las ratas? Sobre todo las que son blancas y tienen los ojos

    rojos. Se encuentran con Plancton en sus madrigueras y se creen que se han muerto y han ido al infierno.Jos cogi dos tartitas de mermelada y se las puso bajo las enormes cejas negras.Es el demonio, entiendes, con esos enormes ojos rojos! Y ha venido a castigarlos por todas las barrabasadas que han hecho en su vida! Ay! Ay!Jos agit aparatosamente sus brazos rollizos como si fuera un extrao monstruito y Tom contuvo la risa. Luego, Jos se quit las tartitas de las

    cuencas oculares y parpade.Y esos animalillos tan traviesos dan media vuelta y salen pitando. Ya no vuelven!No le hagas caso, Tom dijo Melba sonriendo. Sea o no el demonio, Plancton es una rata deliciosa. Te apetece cogerla?Y antes de que Tom se diera cuenta, Plancton estaba correteando por su regazo.Estooo gracias. Yo estooo A Tom nunca le haban entusiasmado las ratas y Plancton, cuyo lomo ola ligeramente a paja, no le hizo

    cambiar de opinin.Creo que le gustas gorje Melba.Y estooo da hum el museo mucho trabajo en esta poca del ao? pregunt Tom intentando obviar las roosas patas blancas de

    Plancton mientras le hurgaban en el bolsillo, donde, casualmente, guardaba sus ltimos caramelos de limn.Oh, s, chaval. Es continuo respondi animadamente Jos. Aqu no paramos, nunca. Melba y yo gobernamos este barco los dos solos. Mira,

    solo la semana pasada, tuvimos Estooo a quin tuvimos, Melba?La escuela de Saint Denis cancel su visita el lunes dijo ella dando una migaja a Plancton.Ah, s. Hace un poco de fro para los pequeines en esta poca del ao explic Jos. Pero los veteranos de la Sociedad Histrica de

    Dragonport vinieron el martes y es evidente que les encantExcepto los dos que juraron que no volveran nunca ms.Cul fue el motivo? pregunt Tom.Se asustaron se apresur a responder to Jos. Esto est muy oscuro, ya sabes. Algunos no tienen el corazn para esos trotes.Tres personas el mircoles.Jos carraspe ruidosamente.Sabes, querida?, creo que ests contando mal. Estoy seguro de que fueron msBueno, hubo un seor mayor que se col sin pagar.Goteras Logan? exclam Jos. Otra vez no!Se neg a pagar porque dice que le debes tanto dinero por arreglar la caldera que se merece entrar gratis durante lo que le queda de vida dijo

    mordazmente Melba.Por las barbas de Neptuno! mascull to Jos.Jueves y viernes, nadie en absoluto continu Melba, que, sonriendo, libr a Tom de la molesta rata.Puede ser, Melba, puede ser, pero el sbado es siempre el mejor da de la semana para el Museo Scatterhorn dijo Jos negndose a darse por

    vencido. En nuestros mejores momentos, en sbado han pasado por aqu miles de personas, con colas que llegaban hasta el final de la calle. Como enuna final de copa.

    Pero el sbado pasado solo vinieron dos personas. Y las dos eran del ayuntamiento, reclamndonos dinero otra vez.Est bien dijo Jos alzando las manos. Lo s, no es lo que se dice rentable. Pero, Tom, lo importante es se aclar la garganta, lo

    importante esQu es lo que siempre deca tu padre? le pregunt Melba en voz baja.Que mientras estemos aqu bram Jos y, ponindose de pie, agarr sbitamente a Tom por la camisa, aqu estaremos, chaval.Mientras estemos aqu, aqu estaremos, aqu estaremos, mientras estemos aqu, aqu estaremos, aqu estaremos canturre Melba con su voz

    aflautada, y a Jos comenzaron a agitrsele violentamente los hombros.MientrasBasta! exclam Jos desternillndose. Los ojos se le haban convertido en dos puntos diminutos y tena la cara tan morada que a Tom le pareci

    que iba a estallar. Melba titube. Tom mir a uno y a otro y sonri con impotencia. Estaba empezando a preguntarse si Jos y Melba no estaran locos deremate.

    Ay, ay, nunca supe lo que quera decir dijo por fin Jos enjugndose el ojo. Pero yo lo entenda como mantener el museo abierto contra vientoy marea.

    Y, habiendo sido marinero del ejrcito, aquella era una frase que Jos s comprenda.Despus de merendar, to Jos subi con Tom las desvencijadas escaleras traseras que conducan a una pequea habitacin abuhardillada situada en

  • lo alto de la estrecha porcin del edificio donde vivan Jos y Melba. El techo era tan bajo y la puerta tan angosta que Jos tuvo dificultades paracruzarla.

    Disculpa el desorden dijo apartando con los pies varios cajones de embalaje viejsimos y subiendo la bolsa de Tom a la cama. Dios mo,cmo pesa!

    Jos se sent pesadamente junto a ella, entre tantos jadeos que el aliento se le converta en vaho, como una tetera.Dime, Tom dijo alzando la vista y ladeando la cabeza, qu te parece tu cuarto?Tom mir la minscula habitacin. Era oscura, hmeda y fra, y todas las paredes se inclinaban hacia dentro. Al fondo haba un escritorio delante de

    una ventana desde la que se divisaban los tejados mojados de la ciudad y, detrs, el ancho ro gris. A lo lejos, Tom vio las luces amarillas del puerto ylas sombras de gras inmensas, alzndose en la oscuridad como dinosaurios.

    Es estupenda dijo tiritando ligeramente. Un poco fra, quiz, peroEso puede arreglarse, chaval interrumpi Jos. No te preocupes. Aqu dentro puede hacer fro, pero te aseguro que en Mongolia hace ms!Soltando una risita, Jos se levant pesadamente de la cama y se dirigi a la puerta, no sin antes sortear algunos cajones.Estoy seguro de que ahora querrs poner tus cosas en orden, as que voy a dejarte. Maana, echaremos un buen vistazo a este sitio y t podrs

    decirme qu te parece. Y yo querr saberlo. Le gui un ojo. A fin de cuentas, eres un Scatterhorn. Puede que algn da termines llevando t eltimn. Y despus de despedirse con un gesto de la mano, se march.

    Tom volvi a mirar aquel cuarto fro y oscuro, con sus montones de libros enmohecidos y peridicos viejos. De pronto se sinti muy solo.Sorteando los cajones de embalaje, se dirigi a la ventana, desde la que contempl la luna surcando velozmente las nubes plateadas en medio de losaullidos del viento. Imagin esa misma luna brillando en el otro extremo del mundo. All, en la linde de un inmenso pinar, haba una pequea tienda decampaa con una hoguera encendida junto a ella. Y haba dos sombras junto a la tienda, siempre dos sombras

    Se apart de la ventana mordindose el labio. En aquel momento aoraba a sus padres ms de lo que era capaz de expresar en palabras.S valiente, cario le haba dicho su madre cuando el tren se puso en marcha. Lo encontrar. Te lo prometo.Tom se dej caer en la cama baja y chirriante y se qued mirando el papel desconchado del techo. Enfadado, se enjug las lgrimas con la manga.

    No era as como se lo haba imaginado.Dnde haba ido su padre?A un pas extrao y despoblado, lleno de bosques y ros. Tom se dio la vuelta e intent obviar la perturbadora verdad. Poda haber sido todo tan

    distinto

  • 2 La chispa divina

    Esa noche, Tom tuvo un sueo. Era el primero de julio, su cumpleaos. La maana era clida y soleada y, como estaba demasiado excitado para dormir,baj sigilosamente a la cocina antes de que sus padres se levantaran para ver los regalos que le esperaban sobre la mesa. Haba un gran montn en unextremo los suyos y uno mucho ms pequeo en el otro, para su padre. Curiosamente, Tom y su padre haban nacido el mismo da y, pese a estarsoando, Tom supo que aquello era cierto. Con cuidado, fue cogiendo los regalos uno a uno, palpndolos e intentando imaginar qu contenan. Justoentonces oy cmo se cerraba el buzn y, corriendo al recibidor, encontr un montoncito de cartas esparcidas en el suelo. Tom Scatterhorn, TomScatterhorn, Tom Scatterhorn. La ltima tena un peso prometedor; dinero, esper mientras se llevaba las cartas a la cocina y las esparcatriunfalmente sobre la mesa.

    No fue hasta entonces que vio, semioculto por las otras cartas, un sucio sobrecito donde pona correo areo.Cogi la carta y la mir. El papel estaba amarillo y tiznado, como si hubiera sobrevivido a un naufragio, un incendio y, posiblemente, tambin un

    terremoto. Iba dirigida al seor Sam Scatterhorn y, pese a estar tan deteriorada, tena un vago aire oficial. Tom se qued desconcertado. Su padrenunca reciba cartas el da de su cumpleaos. Uno de los sellos era largo y estrecho y llevaba un colorido dibujo de un jinete con un guila, circundadopor palabras escritas en un idioma que no haba visto jams. Sin saber muy bien por qu, Tom encendi un fogn y sostuvo el tiznado sobre amarilloencima de la llama azul. Se qued mirndolo mientras el papel amarillo se iba tornando marrn y las llamas anaranjadas lo devoraban, acercndosele alos dedos, cada vez ms

    Ah!!!Tom se sent bruscamente en la cama, agarrndose los dedos. Al mirrselos, le alivi no encontrar en ellos ninguna quemadura ni marca, nada. Solo

    era un sueo, nada ms.Un sueo.O no?Suspirando profundamente, Tom volvi a dejarse caer en la cama, a sabiendas de que no haba sido un sueo. Era un recuerdo del da que haba

    cumplido siete aos, y todo era cierto salvo una cosa. l nunca quem aquella carta, aunque debera haberlo hecho. Y recordaba claramente qu habasucedido a continuacin.

    Durante el desayuno, el padre de Tom abri la carta y se rasc la cabeza. Aquello fue muy raro. Luego la reley.De quin es, cario? pregunt la madre de Tom.Del Movimiento Internacional para la Proteccin y el Fomento de los Insectos dijo l con lentitud, dndole la vuelta. Tom vio las palabras

    Privado y confidencial impresas en la parte superior en letra negra gruesa.Qu quieren, pap?Parece que quieren hacerme socio. Por lo visto, tienen mucho prestigio.A ti? pregunt la madre de Tom sonriendo. Por qu te lo han pedido a ti?Te acuerdas de que cuando era pequeo coleccionaba escarabajos?No.Pues lo haca. De hecho, se me daba bastante bien. Gan un premio una vez.Y por eso te han escrito? pregunt la madre de Tom, no del todo segura de que aquello no fuera una broma. Porque coleccionabas

    escarabajos?Eso parece respondi el padre de Tom profundamente desconcertado. Bueno, esto s que es una sorpresa.Sam Scatterhorn era un hombre alto que trabajaba como contable para el ayuntamiento. No sonrea mucho, pero siempre tena la mirada risuea, y

    aquella era una de las frases que siempre empleaba. Si hubiera visto un elefante recostado en su coche o un perro marcando el gol de la victoria en lafinal de copa o una nave espacial aliengena aterrizando en el jardn del vecino, todos habran sido recibidos con un Bueno, esto s que es unasorpresa.

    Despus del desayuno, Sam Scatterhorn se puso la chaqueta como haca siempre, no se dio cuenta de que llevaba un calcetn de cada, como hacasiempre, y sali por la puerta del nmero 27 de Middlesuch Cise. Tocando la bocina, entr en la calle marcha atrs y se fue a trabajar. Como hacasiempre.

    Esa tarde, Tom lo sorprendi releyendo otra vez la carta, y de nuevo al da siguiente. Al cabo de una semana lleg otra carta del misteriosoMovimiento Internacional. Tambin llevaba escrito Privado y confidencial. Sam Scatterhorn examin su contenido y esa tarde regres a casa con ungran libro sobre insectos que haba sacado de la biblioteca.

    Se me haba olvidado que uno de cada cuatro animales de este planeta es un escarabajo dijo mirando atentamente las pginas mientras setomaba sus cereales. Sabais que algunos llevan aqu doscientos millones de aos? Casi son fsiles vivientes.

    Ah s? dijo la madre de Tom, pasando rpidamente por la cocina de camino al trabajo. Es fascinante. Si algo cambia antes de esta tarde,dnoslo.

    Puede que lo haga, si tenis suerte respondi Sam Scatterhorn, con la misma mirada risuea de siempre. Pero Tom se dio cuenta de que, pese asu sonrisa, su padre estaba cada vez ms serio, como si tuviera la cabeza en otra parte. Todas las semanas haba en el suelo del recibidor ms y mscartas del Movimiento, con el caracterstico smbolo del MIP-FI y repletas de interesantes sellos extranjeros que a Tom no le habra importadocoleccionar si su padre no las hubiera recogido y guardado en su estudio. Entonces, una noche, Tom se despert y oy a sus padres discutiendo abajo.

    Pero dime cmo vamos a vivir! grit su madre. Tom saba que haba estado llorando.Bueno, t eres profesora, tienes un empleo. Cario, tengo que hacer esto. Por favor, djame hacerlo.Entonces su madre prorrumpi en sollozos.Aquel fue el principio de todo, porque, justo al da siguiente, Sam Scatterhorn dej su empleo en el ayuntamiento y se compr un microscopio.

  • Primero, comenz a recoger insectos en el jardn, para despus matarlos, diseccionarlos y examinarlos durante horas al microscopio. No obstante, alcabo de unos meses, Sam Scatterhorn se impacient y comenz a ensanchar sus miras.

    Esto s que es una sorpresa dijo Donald Duke, su vecino, que miraba con recelo la vieja autocaravana oxidada que haba aparcada en elcamino particular de los Scatterhorn.

    Va a quedarse eso ah? trin una voz aflautada desde detrs del seto. Era Dina, su esposa.Por desgracia s, querida respondi Donald.Tienes que hacer algo le susurr Dina casi gritando, y le clav el desplantador en las costillas. Qu se creen que es esto, un cementerio de

    coches?Pero Dina Duke no tena ninguna necesidad de preocuparse; la vieja autocaravana oxidada no se qued; de hecho, rara vez estaba all. En cuanto

    empezaban las vacaciones escolares, Sam Scatterhorn la cargaba de vveres y mantas y sala a la carretera, con destino a algn ro o montaa lejana enbusca de lo nico que ahora le interesaba. En Francia recogieron larvas de gorgojo. En Alemania fueron escarabajos saltarines. En Hungra, efmeras.En Italia, pequeos escorpiones negros.

    Al principio, Tom descubri que aquello se le daba bastante bien; parta al despuntar el alba con un palo y una cajita y, a la hora de comer, habarecogido toda clase de criaturas para que su padre las examinara al microscopio. Fue emocionante durante un tiempo y l siempre se entusiasmabacuando consegua atrapar un escorpin particularmente fiero bajo su piedra, pero, conforme fue hacindose mayor, se dio cuenta de que no querapasarse todo el da buscando insectos debajo de las piedras ni persiguindolos por el bosque con una red. Y tambin empez a darse cuenta de que laobsesin de su padre ya no se limitaba a coleccionarlos. Estaba buscando algo difcil de alcanzar, una verdad oculta que quiz no hallara nunca.

    Dime pregunt Tom con impaciencia. Qu es?Estaban en Espaa, sentados en un pinar a la luz de la luna, viendo cmo danzaban las lucirnagas entre los rboles. Su padre se qued mirando la

    hoguera durante mucho rato, observando el resplandor de las brasas.Antiguamente lo llamaban la chispa divina dijo despacio. Es el fogonazo que pone en marcha el motor. Lo que hace que todo respire, se

    mueva, sea. El espritu de la vida, supongo. Los cientficos pueden hacer que crezcan cosas en sus laboratorios, replicar animales e incluso hacerinjertos, pero, para eso, todos tienen que estar vivos, no? Qu es, pues, lo que les insufla vida?

    Tom crey comprender lo que su padre estaba diciendo, pero segua sin encontrarle un sentido.Pero por qu insectos, pap? Seguro que todo lo que est vivo tiene una chispa divina.Hummm.Su padre lo mir fijamente a travs de las llamas. Pareca ms serio de lo que Tom lo haba visto en su vida.Ojal contest, ojal pudiera decrtelo. Y tambin a mam. Pero no se nos permite decir nada. Es como un gran secreto y, una vez que lo

    sabes nuncaPero no lleg a terminar la frase. Tom aguard, consumido por la curiosidad. El canto de los grillos era ensordecedor.Pap?Qu es exactamente el Movimiento Internacional para la la? Ya sabes.Proteccin y el Fomento de los Insectos?Tom asinti con la cabeza. Era una pregunta que llevaba mucho tiempo queriendo hacerle, pero su padre continu mudo.Es solo que, bueno, no veo por qu te han pedido que la busques precisamente a ti continu Tom, empezando a frustrarse. O sea, t no eres

    un cientfico. Por qu no se lo piden a algn otro, a un profesor o algo as?Su padre le sonri y neg con la cabeza.Porque, Tom ellos jams lo entenderan. Esto no es ciencia, es ms bien una misin, supongo dijo por fin. En cuanto aceptas el desafo,

    ya no puedes parar. Y, lo que es ms, apenas he tenido eleccin.Tom atiz el fuego con brusquedad, levantando chispas que flotaron en la oscuridad.Pero qu pasa si nunca encuentras la chispa divina? Eso puede ocurrir, no?Sam Scatterhorn se qued mirando las brasas sin decir nada. Tena una expresin de honda preocupacin en el rostro.Despus de aquel viaje, las cosas fueron de mal en peor. Sam Scatterhorn ya casi no sala de casa y Tom apenas poda subir las escaleras que

    conducan a su dormitorio, cuyos peldaos estaban atestados de cajas que contenan insectos y escarabajos. Entonces, Sam Scatterhorn se fij en uncoche en el que iban dos hombres que a menudo estaba aparcado al final de Middlesuch Cise a extraas horas del da y la noche.

    Fuera hay dos agentes secretos grit Tom cuando volvi de clase. Te estn vigilando.Pero los ojos de Sam Scatterhorn ya no sonrean. Su padre mir nerviosamente el coche aparcado al final de la calle, sin descorrer las cortinas, y

    una semana despus atornill la puerta de la casa para que nadie pudiera entrar por ella, obligando a Tom y su madre a hacerlo nicamente por latrasera. Estaba convencido de que aquellos dos hombres tenan intencin de entrar a robarle los especmenes. Algo iba mal, muy mal, y Tom y a sumadre lo saban. Sam Scatterhorn se estaba imbuyendo rpidamente en un demencial mundo paranoico de insectos y frmulas cientficas donde nadiepoda comunicarse con l. Los tres coman en silencio y Tom no se atreva a mirar a su padre a los ojos por temor a iniciar una discusin. SamScatterhorn no encontraba lo que buscaba y se estaba desquiciando. Entonces, una maana de junio, ocurri lo peor que poda haber ocurrido. SamScatterhorn sali de casa por primera vez en meses y descubri que haban registrado su autocaravana.

    Vaya dijo maliciosamente Donald Duke desde el otro lado del seto, mirando las ventanillas destrozadas y los asientos rajados que sembrabanel camino particular salpicado de aceite. Por qu querra alguien hacer una cosa as?

    Sam Scatterhorn no respondi. Solo se qued mirando el caos a su alrededor bajo la luz del sol. Volvindose, busc con la mirada el cocheaparcado al final de la calle. Los dos hombres seguan all. De algn modo, la destruccin de su querida camioneta pareca haberle instilado lucidez.Casi pareca complacido.

    Ms tarde, esa misma noche, un chasquido apenas audible interrumpi los intranquilos sueos de Tom. Al darse la vuelta en la cama, vio que eranlas dos y cinco de la noche y, al abrir una rendija de la cortina, vio a su padre cerrando la veija del jardn sin hacer ruido. Llevaba una voluminosa

  • mochila a la espalda y su largo cazamariposas en una mano. Tom lo vio asomarse cautelosamente por un lado del seto para escudriar la calle. Apartede un gato atigrado que haca la ronda bajo las farolas, reinaba una calma absoluta. Los habitantes de Middlesuch Close estaban todos dormidos. SamScatterhorn dirigi una mirada hacia la casa y Tom vio que estaba sonriendo, sonriendo de verdad, por primera vez en mucho tiempo. Quiso gritar, deciralgo, pero su padre ya haba salido resueltamente a la calle. Al cabo de un minuto, dobl la esquina y desapareci.

    Durante varias semanas, la madre de Tom fingi conocer el paradero de su marido.Suiza, Tom. Pronto recibiremos una postal, espero deca mientras se preparaba para ir a su escuela, y Tom la crea a medias. Comenzaron a

    utilizar otra vez la puerta principal y Tom se fij en que el coche con los dos hombres ya no estaba aparcado al final de la calle. Pero las semanas seconvirtieron en meses y seguan sin tener noticias de l. Todas las maanas, la madre de Tom bajaba corriendo a recoger el correo y regresabacansinamente a la cocina, intentando disimular su decepcin, y todas las noches entraba en el estudio de Sam Scatterhorn con mucho sigilo en busca depistas. Pero el estudio era un caos y Tom a menudo se despertaba y la oa llorar quedamente. Cunto deseaba ayudarla en esos momentos, pero qupoda decir?

    Saba que si su padre haba salido en busca de la chispa divina, fuera lo que fuese eso, podra estar en cualquier punto del planeta. Y, por algnmotivo, Tom ya no quiso seguir viendo a su padre como a un hombre alto y delgado cuya obsesin por los insectos lo haba vuelto medio loco. En susensoaciones, Sam Scatterhorn se convirti en el aguerrido explorador de un libro de cmic, que tanto poda estar atravesando audazmente un manglar,arrancndose las sanguijuelas del pecho, como escalando una pared de hielo en plena ventisca armado solo con una piqueta. Su padre era un hombrecon una misin tan secreta que no poda revelrsela a nadie, ni tan siquiera a su hijo. Pero un da regresara convertido en hroe, tras hallar la chispadivina. Y, en sus sueos, Tom seguira sus pasos.

    Por fin, una maana hubo una postal en el suelo del recibidor, pero no era de Sam Scatterhorn. La fotografa en blanco y negro que llevaba era muycuriosa: mostraba a un hombre canoso con bigote, sentado ociosamente en un sof. Junto a l, haba un gran guepardo y tanto el hombre como el animalparecan bastante aburridos. Abajo, pona Sir Henry Scatterhorn y amigo: 1935. La postal era de to Jos, quien esperaba que todo les fuera bien ypreguntndome si podramos tener una breve charla sobre la financiacin del Museo Scatterhorn, en un futuro no demasiado lejano.

    Como si pudiramos darle algo refunfu la madre de Tom. Es ms tacao que una rata.Colgaron la postal en la puerta de la nevera y Tom no pens ms en ella hasta pasadas varias semanas, cuando, al regresar a casa despus de clase,

    se encontr a su madre de pie en el recibidor con lgrimas rodndole por las mejillas.Mam? Mam qu ha pasado?A Tom se le hizo un nudo en el estmago: haban encontrado a su padre, congelado, colgando de algn glaciar, o frito en el desiertoNo le ha pasado nada.Su madre le ense la carta y la agit como si fuera una bandera.Est en Mongolia.Tom crey que el corazn iba a estallarle y corri hacia ella, abrazndola con todas sus fuerzas. Ya no iban a tener que seguir fingiendo. Su padre

    estaba bien, todo estaba bien. Su madre sonri, conteniendo las lgrimas.No me ha podido decir dnde exactamente, pero necesita mi ayuda susurr ella mientras lo apretaba contra s. Tengo que ir a buscarlo.Tom no comprenda.Pero por qu?Lo s. Pero volver, Tom. Te lo prometo. Lo traer a casa.Tom se sinti como si las paredes de su mundo estuvieran empezando a desmoronarse. Haba perdido a su padre y ahora tambin su madre estaba a

    punto de abandonarlo. Se le hizo un nudo en la garganta.Puedo ir contigo? suplic.Su madre se arrodill delante de l y Tom vio que tena lgrimas en los ojos. Le pareci que ella deseaba profundamente poder decirle que s.Por favor, cario murmur su madre, no lo hagas ms difcil de lo que ya es. YoQu?Tom le escrut la cara, interrogndola con sus ojos oscuros. Al fin, ella lo mir y, por un momento, se quedaron los dos en silencio.Eres un nio muy valiente, Tom dijo su madre, apartndole un grueso tirabuzn rubio de los ojos, pero no podra soportar perderos a los

    dos. E, inclinndose hacia delante, lo abraz con ms fuerza que nunca. Con to Jos estars seguro.To Jos?S dijo su madre enjugndose las lgrimas. Acabo de hablar con l. Estar encantado de hacerse cargo de ti durante estas Navidades.To Jos estas Navidades?As es, cario.Tom la mir sin acabar de comprender, intentando hacerse a la idea. De pronto, todo pareca tener una explicacin. Su padre se haba ido sin avisar

    un buen da y ellos se haban limitado a seguir adelante, fingiendo que todo iba bien y que l solo estaba de vacaciones en alguna parte. Ahora que sehaba puesto en contacto con ellos, podan por fin admitir que haban estado tan preocupados por l que pensaban que incluso podra estar muerto. Yahora su madre iba a rescatarlo. Y eso era todo.

    Entonces de verdad te vas?Eso me temo, cario. Tengo que hacerlo. Acurdate de cmo estaba cuando se fue.Tom mir el suelo con indignacin; saba que no haba modo de hacerle cambiar de idea.Cundo?El lunes. Despus de las clases.Tom mir el bajo techo abuhardillado y se estremeci. Eso haba sido ayer.

  • 3 El orgullo de los Scatterhorn

    Cuando amaneci, el cielo estaba despejado y haca fro. Tom se quit toda la ropa que se haba puesto durante la noche y volvi a ponrsela en otroorden para intentar entrar en calor y, cuando baj a la cocina, encontr a Melba haciendo el desayuno.

    Buenos das, Tom dijo sonriendo mientras dejaba un voluminoso bocadillo de beicon en la mesa delante de l. Has dormido bien?S, gracias un poco de fro, peroEsa maldita tubera est reventada murmur Jos sin dejar de leer el peridico.Y piensas arreglarla, Jos? pregunt Melba mientras secaba los platos y los guardaba. Tom no puede dormir ah arriba sin calefaccin con

    este tiempo. Aqu ya hace fro, as que imagnateJos dej el peridico en la mesa y mir duramente a Melba por encima de sus gafas para la vista cansada, una de cuyas varillas estaba sujeta con

    cinta adhesiva. Tena los mechones de la calva de punta, como si fueran matojos de malas hierbas.Luego me pasar por la tienda y comprar uno de esos calefactores de aire dijo lacnicamente. No son caros.Ms te valdra reparar la tubera replic Melba, estornudando. Esos aparatos gastan muchsima electricidad, como t bien sabes.Jos volvi a esconderse tras el peridico. Tom se qued callado, masticando su bocadillo de beicon; lo ltimo que deseaba era ser el centro de una

    discusin. Detestaba las discusiones. Al mirar la contraportada, se fij en la fotografa de un extrao hombre retratado junto a una suntuosa mansin.Tena unos ojos descomunales, la nariz fina y puntiaguda y el cabello negro peinado hacia atrs, con un grueso mechn cano en el centro.

    LOS CATCHER SE DISPONEN A REGRESAR A CATCHER HALL rezaba en titular, PERO NUESTRO CLIMA NO LES GUSTA. Tom seacerc ms al peridico y sigui leyendo:

    Catcher Hall, la casa solariega de la familia Catcher, volver a estar habitada. Durante muchos aos, lasuntuosa mansin que ocupa la cima de Catcher Hill ha permanecido vaca, pero ahora don Gervase Askary, unpariente peruano de los Catcher, ha decidido trasladarse a la propiedad despus de pasarse treinta aosdedicado al comercio del cacao. Don Gervase va a necesitar hacer un cuantioso desembolso para devolver a lacasa su antiguo esplendor, pero, como dijo ayer alDragonport Mercury: Este es el hogar de mi familia yestoy dispuesto a gastarme lo que haga falta. Millones, si es necesario, Lo nico que me da miedo es lalluvia de este pas!.

    Quines son los Catcher? pregunt inocentemente Tom. Nada ms pronunciar aquellas palabras, sinti que la temperatura de la cocinadescenda diez grados. Jos dej el peridico y lo mir detenidamente.

    Por qu lo preguntas, Tom?Bueno es solo que en el peridico hay una fotografa de uno delante de Catcher Hall, eso es todo.Jos volvi el peridico y mir detenidamente la fotografa. Don Gervase Askary, un magnate peruano del cacao, eh? Jos resopl

    ruidosamente. Ms dinero que sentido comn, seguro.Desde luego, tiene una pinta rarsima aadi Melba asomndose por encima del hombro de Jos para verlo mejor, aunque, por otra parte, es

    un Catcher, claro est, y no se le pueden pedir peras al olmo. Suspirando ligeramente, regres al fregadero. Pero pensad en todo ese chocolate!Seguro que tiene almacenes llenos Nam Creo que, en este caso, podra hacer una excepcin dijo en tono de broma. Qu opinas t, Jos?

    Que ests como una cabra buf l, levantndose enrgicamente. Venga, Tom, salgamos de aqu.To Jos sali de la cocina en zapatillas y, sacndose una gran llave del bolsillo de la bata, abri la pesada puerta que tena delante.Quines son los Catcher? volvi a preguntar Tom. Jos sacudi la cabeza y frunci el entrecejo.Chaval, necesitas una buena clase de historia dijo resollando, tras lo cual abri la puerta y entr en un pasillo lgubre y estrecho con

    desgastados grabados de lagartos y serpientes en las paredes.Mira comenz a decir, la historia es esta. Dragonport es una ciudad muy pequea y, durante muchsimos aos, solo hubo aqu dos grandes

    familias, los Catcher y los Scatterhorn. Los Catcher vivan en esa colina hizo un vago gesto sealando la otra orilla del ro y los Scatterhorn vivana este lado. Pero nadie recuerda un tiempo en que los Catcher y los Scatterhorn no se odiaran. No podan ni verse.

    Por qu? pregunt Tom apretando el paso para no quedarse rezagado cuando entraron en otro lgubre pasillo, decorado esta vez con grisesgrabados de loros.

    Por qu? Por qu? Es la tradicin, chaval continu Jos. Nombra una guerra, un deporte o una carrera de sacos, cualquier cosa, y puedesestar seguro de que los Scatterhorn y los Catcher han defendido bandos contrarios.

    Tom lo mir sin comprender.Nadie sabe por qu; yo no lo s, desde luego. Simplemente, as es como ha sido siempre, y probablemente siempre lo ser.Pero no es eso como pelearte y olvidarte de por qu lo ests haciendo?Puede respondi Jos enarcando las cejas. No voy a discutrtelo, chaval. Pero las tradiciones son as. Las cosas empiezan un da, as sin ms,

    y luego nadie es capaz de recordar por qu. De todas formas Jos haba apretado el paso y Tom apenas oa lo que deca, hubo una excepcin a estalarga enemistad. Hace unos ciento veinte aos ocurri algo inaudito y un Catcher y un Scatterhorn se hicieron grandes amigos. Imagnate! Y ninguna delas dos familias pudo hacer nada para impedirlo -Jos se detuvo para admirar un cuadro de un loro persiguiendo una araa, aunque es posible quelo intentaran. Luego mir a Tom y resoll ruidosamente. Se llamaban August y Henry.

    Sir Henry Scatterhorn. Te refieres al hombre que fund este museo? pregunt Tom entusiasmado.As es dijo Jos guindole un ojo. Quien resulta que fue el hermano de tu tatarabuelo, de hecho. Por aquel entonces, era uno de los mejores

    cazadores del mundo y su mejor amigo, August Catcher, uno de los mejores taxidermistas del mundo, si no el mejor. As que decidieron fundar juntos

  • este museo. Sir Henry proporcion los especmenes y August los disec. Y, aunque no soy imparcial, claro est, sigo pensando que es una de lascolecciones de taxidermia ms impresionantes de la Tierra. Haban llegado al final del pasillo y se encontraban ante una gran puerta de madera decaoba.

    Y aqu la tienes.To Jos abri ampulosamente la puerta para revelar un recinto cuadrado de techo alto sumido en la penumbra. En ese preciso instante hubo un

    estallido y Tom vio algo brillante surcando el aire.ZAS!Un ruido de cristales rotos reverber en todo el recinto.Por las barbas de Neptuno! exclam Jos mirando hacia el tragaluz, uno de cuyos cristales estaba roto. Ha sido el granizo, imagino. Las

    piedras son como pelotas de golf.Jos fue a recoger los cristales y, cuando sus ojos se habituaron a la falta de luz, Tom descubri que se hallaba en un recinto grande y hmedo repleto

    de animales disecados de todas las formas y tamaos. Algunos estaban en grandes vitrinas repartidas por toda la sala; otros, colocados en estradosdistribuidos a lo largo de las paredes. Despacio, Tom comenz a recorrer la coleccin, escudriando las vitrinas una a una. En la pared del fondo,haba una enorme vitrina titulada AFRICA, en cuyo interior una familia de leones encaramada a una pea inspeccionaba la llanura donde pastabanmanadas de gacelas y antlopes. Estos no parecan muy contentos con el enjambre de suricatas y facqueros que se perseguan entre sus patas.

    Junto a la vitrina, estaba representada una inmensa escena de la selva lluviosa, donde ranas, serpientes y lemures se abran paso entre las ramas y untapir se asomaba tmidamente entre las hojas. Haba un gran gorila sentado en la horquilla de un rbol, enfrente de un lobo rodeado de nieve que mirabavidamente una liebre polar. A lo largo de toda una pared haba hileras de adustos esturiones debajo de unos estantes plagados de peces globo ytiburones. Por encima de ellos, unos murcilagos volaban en torno a la cabeza de un armadillo, mientras, junto a la puerta, una familia de pangolineshusmeaba en torno a la base de un termitero. En la vitrina titulada PEQUEOS MAMFEROS, un vombat sonrea a un canguro y, en el estante inferior,un mono narigudo pareca estar explicando algo a un coat de cola anillada. En un rincn, haba una gran vitrina abovedada que contena un arbusto enflor con centenares de diminutos colibres parecidos a piedras preciosas y, enfrente, una bestia enorme pareca ocupar la totalidad de la pared. Tom noadvirti que era un mamut hasta ver sus dos enormes colmillos curvos. Todo estaba descolorido y sucio, pero Tom se qued boquiabierto. Nunca en suvida haba visto tantos animales distintos, ni disecados ni vivos.

    A este ancianito no lo encontraron, claro est, en estado salvaje anunci alegremente Jos, mirando la enorme montaa peluda. Lo creAugust. Y este siempre me ha gustado. Se acerc a un gran pjaro gris colocado en un estrado en el centro del recinto. Sabes qu es?

    Es un pjaro dodo respondi Tom mirando la extraa criatura parecida a un pavo. Crea que estaban extintos.Lo estn dijo Jos guindole un ojo, pero August trajo algunos dibujos hechos por un marinero que lo haba visto y decidi crear uno. Es un

    pollo, en su mayor parte. Muy hbil, verdad?Tom mir el achaparrado pjaro de pico curvo y tristes ojos amarillos. Era tan real que imagin que se poda mover en cualquier momento.Se invent August todo estos animales?Dios mo, no. Son reales, por fuera, en cualquier caso. Despus de conservar su piel o plumas, acoplaba los crneos a una estructura de alambre,

    o a un molde de escayola para los ms grandes, y luego los rellenaba. A veces utilizaba su esqueleto original, pero, en la mayora de los casos, no lohaca. Es un arte olvidado, en realidad. Qu lstima que estn todos envejeciendo.

    Jos tena razn. Casi todos eran de un apagado color marrn y a algunos incluso se les haba salido parte del relleno. Le recordaron a su viejo osode peluche, el cual se haba lavado tantas veces que al final se le haba ido el color. Hasta pareca que el mamut tuviera algunas calvas en la zonacentral y que, en otras partes, le hubieran aadido pelo de un color ligeramente distinto. Aun as, Tom no pudo evitar pensar que aquellas criaturasparecan vivas, de algn modo; quiz fueran las posturas en que August las haba colocado o la expresin de sus ojos.

    Parecen bastante vivos, verdad?Tom mir ajos y vio que, bajo sus pobladas cejas, sus ojos risueos tenan un brillo travieso.Yo siempre pensaba eso. Los miraba como t los ests mirando ahora y pensaba: Sera estupendo que estuvieran vivos!. Se ri. Bueno,

    permteme decirte, Tom, que uno lo estuvo, bueno, casi. Tuvimos una musaraa elefante en la vitrina de los pequeos mamferos. Jos seal la vitrinaalargada que haba junto al mamut. Eso es lo que August entenda por hacer una broma, creo. La musaraa tena un mecanismo de relojera. Saltabade vez en cuando, y guiaba el ojo. Daba a los visitantes unos sustos de muerte. En unas Navidades, el Ejrcito de Salvacin vino aqu a tocarvillancicos y la musaraa gui el ojo a los msicos y dio una voltereta en el aire. Casi se tragan las trompetas!

    Jos se desternill de risa al recordarlo.Dios mo dijo enjugndose las lgrimas. Anda, Tom, ven a ver esto.Jos lo condujo hasta una vitrina baja y ancha que ocupaba casi toda una pared. Encendi las luces y, al bajar la mirada, Tom vio una gran maqueta

    del Dragonport de haca un siglo. Encaramada a una colina que dominaba la ciudad, reconoci Catcher Hall y, en la otra orilla del ro, vio el MuseoScatterhorn. Era invierno y las bulliciosas calles nevadas estaban atestadas de gente y trineos tirados por caballos que se dirigan al ro. En el estuario,Tom vio el concurrido puerto, donde barios pesqueros descargaban las capturas del da y un barco de vapor acababa de arribar. Antes de llegar aDragonport, el ro trazaba un amplio meandro que se haba helado por completo y el hielo estaba atestado de patinadores que se amontonaban en torno apuestos y atracciones de feria. Pegando la cara al cristal, Tom vio que la maqueta era detalladsima: hasta haban pintado las plumas en los sombrerosde las seoras. Era como estar contemplando un mundo en miniatura.

    Fjate bien anunci Jos, y apret otro interruptor.Uau! exclam Tom.De pronto, la noche se haba cernido ya sobre la maqueta. En todas las calles, diminutas bombillas elctricas iluminaron las farolas de gas y Tom

    vio que haba gente dentro de las casas; haba familias comiendo en las cocinas, ancianos leyendo frente al fuego, perros corriendo escaleras arriba ybebs en sus cunas. Y, al fijarse mejor, vio tambin escenas ms siniestras: dos hombres se estaban peleando en la parte trasera de un bar, con las carasmagulladas y ensangrentadas. Haba un mendigo congelndose en un almacn, un ladrn apualando a un hombre en un portal. Era como si la llegada de

  • la noche hubiera revelado un mundo completamente distinto, mucho ms peligroso y extrao.Te gusta? susurr Jos. Yo me pasaba horas mirndola cuando tena tu edad. Es otra de las creaciones de August.Se quedaron callados admirndola durante un rato, y to Jos pareca absorto en sus pensamientos. Lo nico que se oa era el repiqueteo en las losas

    del suelo de las gotas de lluvia que se colaban por el tragaluz roto.Imagina cmo debi de ser este sitio en aquellos tiempos dijo por fin Jos.Puedo ayudarte a arreglarlo, si quieres dijo Tom.Qu? pregunt Jos an ausente.Las goteras del tejado, limpiarlo todo, si t quieres.Jos apag las luces. De pronto pareca mucho ms viejo que haca un momento.Te lo agradezco. Pero, Tom, mira a tu alrededor. De veras crees que servira de algo?A qu te refieres?Jos estaba evitndole la mirada y manoseaba sus gafas rotas.Te lo dir sin tapujos, Tom. Has llegado en un mal momento. La caldera, las luces, y ahora el tejado; se est yendo todo al garete. No tengo el

    dinero que hace falta para arreglarlo.Pero no pagan una entrada los visitantes?Ya nadie paga para entrar aqu dijo to Jos haciendo aspavientos en la penumbra. Esto no le interesa a nadie. No hay ordenadores, no es

    interactivo. Aqu solo hay un montn de viejos animales llenos de polvo, hechos polvo; s que lo estn. Son vestigios de otra poca. Ya noimpresionan a la gente, solo la asustan. Jos mir las vitrinas con gesto ausente. Hileras de ojos y dientes le devolvieron la mirada. Tampoco tengodinero para repararlos a ellos.

    Qu hay de los Catcher? pregunt Tom de repente. No podran ayudarnos ellos? Es decir, August fue uno de ellos. Deben de ser parientessuyos.

    Jos neg tristemente con la cabeza.Lamento decirte que eso no va a pasar nunca gru. S que a los Scatterhorn nunca se nos ha dado bien el dinero y s que a ellos s. Creme,

    no me gusta quedarme aqu de brazos cruzados mientras ellos viven cmodamente en esa colina, pero as es la vida, no?Para entonces, Jos ya haba cado en un pozo de autocompasin. A Tom no se le ocurri nada que decir.No s dijo Jos resollando y rascndose la cabeza. Supongo que, ahora que termina el ao, ya va siendo hora de soltar lastre y despedirse de

    todo.Se puso a andar cansinamente por el pasillo y estaba a punto de abrir la gran puerta de caoba cuando oyeron el timbre de la entrada. Lade la

    cabeza y aguz el odo. El timbre volvi a sonar dos veces.Qu es eso? pregunt Tom.Jos estaba muy desconcertado.Hay alguien en la entrada. Ve a la ventana, Tom, deprisa, para ver quin es.Tom hizo lo que le peda y mir afuera. Por debajo de l, en la acera, haba un enorme Bentley de color marrn chocolate, reluciendo a la dbil luz

    del sol. Tom vio un hombre corpulento sentado al volante y, al alargar el cuello, otro esperando fuera junto a la puerta, con un gorro de color crema y unlargo abrigo de lana gris. Detrs de l haba una nia de una edad parecida a la suya. El hombre volvi a pulsar el timbre con impaciencia.

    Y bien? pregunt Jos cuando el timbre reson en el recibidor vaco.Son visitantes, turistas quiz. Tom no tena la menor idea de quines eran.Pero es que no saben leer? Est cerrado!Dirigindose al lugar donde estaba Tom, Jos abri bruscamente la ventana.Ferm! grit con furia. Chiuso! Geschlossen! Como se diga!El hombre del abrigo de lana dej de tocar el timbre y alz la vista.Buenos das, seor dijo descubrindose e inclinando la cabeza. Creo que no nos han presentado.Era don Gervase Askary. Jos pareca estupefacto. Alz los brazos para indicarles que se marcharan, pero, en cambio, se frot la nariz.Soy un pariente lejano de August Catcher. Sera tan amable de dejarme pasar?

  • 4 Los visitantes

    De pronto se desat el caos.Supongo que voy a tener que dejarlos pasar refunfu Jos, pasendose de arriba abajo por delante de la gran puerta de la casa, aunque estoy

    a un tris de no hacerlo.Yo creo que tal vez deberas sugiri Tom, mientras observaba a don Gervase frotarse impacientemente las manos al otro lado de la puerta.Maldita sea murmur Jos, hurgando frenticamente en los grandes bolsillos de su bata. Mi padre se revolvera en su tumba si lo supiera.

    Tom vio cmo caa al suelo una lluvia de lpices, alambres y cortezas de pan.Puedo ayudarte?La llave, chaval! La condenada llave de la puerta.Tom ech un vistazo a la puerta y vio que haba una vieja llave de acero con un ornamentado llavero insertada en la cerradura. Pareca Uevar mucho

    tiempo all.Es esa?Jos mir por encima de sus gafas.Esa misma! grit mientras le quitaba el polvo. Dnde diablos estaba?En la puerta.Jos lo mir con cara de sorpresa.S, por supuesto que s! Y empez a forzar la cerradura.Espera. ESPERA!Al volverse, Jos vio a ta Melba, de pie en el pasillo, a oscuras.Qu? grit. Qu?Melba se qued mirando ajos, en bata y zapatillas, con el ralo pelo de punta y las gafas rotas y torcidas. Pareca medio loco.La bata, querido, quizEntonces Jos repar en lo nervioso que estaba.Claro, s. Por supuesto resopl. Se quit la vieja bata de rayas y se la arroj a Tom, que la cogi con ambas manos. Un Scatterhorn tiene que

    estar siempre en su mejor forma cuando se enfrenta a un Catcher.Ese es mijos dijo ta Melba sonriendo con orgullo.Una cosa, Tom refunfuo Jos mientras giraba el picaporte, que los deje entrar no significa que nos caigan bien. Son Catcher, recuerdas?La gran puerta cruji y rechin al abrirse, y en el recibidor entraron las dos personas ms extraas que Tom haba visto en su vida.Buenos das dijo don Gervase con voz grave, dando a Jos un afectuoso apretn de manos e inclinando mucho la cabeza. No tengo palabras

    para decirle cunto me complace conocer por fin a los Scatterhorn.Don Gervase era un hombre asombrosamente alto. Tena los hombros rectos y estrechos y la cabeza extraamente bulbosa. Incluso doblado por la

    mitad continuaba siendo ms alto que to Jos, quien, a su lado, pareca un enanito de jardn. Iba impecablemente vestido con un largo abrigo de lanagruesa, unos pantalones negros de franela y unas botas de montar muy bien lustradas. Tom no pudo evitar fijarse en que tena los pies pequesimos y enque, pese a su estatura, daba la impresin de querer parecer ms alto an ponindose de puntillas.

    He odo hablar mucho de ustedes dijo sonriendo cautivadoramente. Permtanme que les presente a mi hija, Lotus.Y, a una sea de sus largos dedos, la nia de pelo oscuro con un abrigo blanco de piel de serpiente se adelant. Se mova elegantemente, como un

    gato, y con una gran inclinacin de cabeza tendi a Jos su mano enfundada en un guante blanco.Qu tal est, seor Scatterhorn? dijo en voz baja.To Jos se haba quedado mudo de asombro. Cunta ceremonia! Qu raras eran aquellas personas, incluso para ser unos Catcher.Qu? Qu tal? Intent terminar la frase, pero solo alcanz a emitir un leve suspiro. Se hizo un incmodo silencio mientras todos

    esperaban educadamente a que recuperara el habla.Bueno, bueno dijo don Gervase entrelazando las manos. Una oportunidad para ver personalmente el museo. Qu gran placer.Al volverse, vio a Tom detrs de la puerta, an con la bata en las manos.Vaya dijo altivamente. Y t quin eres?Tom Scatterhorn.Tom Scatterhorn, eh? repiti el hombre alto entornando los ojos hasta casi cerrarlos. Se agach para mirarlo mejor y Tom se fij en que su

    gran frente abombada estaba dividida por un profundo surco vertical que parta del entrecejo y se perda en el cuero cabelludo.Y qu es lo que haces?Incluso en la penumbra, sus lechosos ojos amarillos lo atrajeron como imanes.Estoy estoy pasando unos das aqu con to Jos farfull Tom.As que es tu to, no?No, no no es exactamente mi to, pero yo nosotros, o sea, mis padres esto lo llaman to Jos.Oh, entiendo susurr don Gervase acercndose un poco ms a Tom. Pero eres un Scatterhorn.Tom vio que tena los dientes pequesimos y casi negros. Instintivamente, se alej de l apoyndose en la pared.Oh, s admiti incmodamente. S, soy soy un Scatterhorn, s.Bien, joven Tom dijo don Gervase en voz baja, cogindole la mano con sus dedos largos y fuertes. Tengo muchsimas ganas de hacerme

    amigo tuyo. Le dio un educado apretn de manos. Ms tarde, tal vez, quiz puedas ensearle este sitio a mi hija. Mi conversacin le parece algoaburrida.

  • Lotus le sonri hoscamente.Es usted nieto de August?Para entonces, to Jos se haba recobrado lo bastante como para pronunciar palabra.No exactamente respondi don Gervase. Su hermano se cas con mi ta abuela, creo. No, quiz eran primos. S, algo as. Familia poltica, ya

    sabe, un autntico lo. Una familia numerossima. Peruanos. Mucha gente. Nunca supe muy bien quin era quin.Don Gervase intent disimular su evidente confusin con una sonrisa y to Jos lo mir con suspicacia. De pronto record que el tal don Gervase

    Askary era un Catcher. Y uno nunca poda fiarse de un Catcher.Es un poco complicado aadi don Gervase, pero todos conocamos la existencia de August Catcher y su famoso museo.El Museo Scatterhorn dijo una fra voz desde el pasillo. Es el Museo Scatterhorn, de hecho.Ta Melba emergi de las sombras como un fantasma.La seora Scatterhorn, me equivoco? pregunt don Gervase tendindole la mano, gesto que Melba opt por obviar.As que han venido a vivir a Catcher Hall? pregunt en un tono glacial.As es. Y qu lugar tan increble.Melba asinti secamente con la cabeza y don Gervase le sonri con educacin.Alguien de la familia tena que hacerse cargo continu. Siempre haba soado con que un da sera yo, pero nunca cre que fuera a tener esa

    oportunidad, hasta el ao pasado, cuando se qued callado y mir a Lotus de soslayo, quien baj obedientemente la cabeza mi amada esposa senos fue.

    Vaya dijo Melba, empezando a ablandarse de pronto. Lo siento mucho.Fue horroroso dijo don Gervase con profundo sentimiento. Madame, desde el accidente, a Lotus y a m nos ha costado encontrar algn

    sentido a la vida.Y, con aquello, mir tristemente al suelo. Lotus sorbi por la nariz, en una muestra de apoyo a su padre.Sin duda dijo speramente Jos, temiendo que don Gervase se pusiera a llorar en cualquier momento. Bueno, qu le parece si?Pensamos lo interrumpi don Gervase, pensamos en venir aqu y volver a empezar dijo sacndose un pauelo pulcramente planchado del

    bolsillo del abrigo con el que se enjug los ojos con mucha delicadeza, lejos de tantos recuerdos.T? pregunt azorada ta Melba.Caf, si no le importa se apresur a responder don Gervase.Melba volvi a meterse en la cocina, aliviada de haber encontrado una excusa para escapar. A aquellas alturas, don Gervase pareca profundamente

    desgraciado. Era una actuacin muy convincente, desde luego.Bueno, seor AskaryDon Gervase, por favorDon esto Gervase farfull Jos entrelazando las manos e intentando cambiar el rumbo de la conversacin, dado que ha venido de tan

    lejos, estoy seguro de que echar un vistazo a la obra de August Catcher lo animar.Estaba deseando orle decir eso dijo don Gervase, conteniendo un sollozo. La taxidermia siempre me ha fascinado, sobre todo la de August.

    Fue un genio, creo. Dobl el pauelo y se lo guard en el bolsillo.Cmo envidio el dominio de las emociones que tienen en su cultura, seor Scatterhorn.No hay para tanto, amigo dijo Jos aliviado. Venga Oye, Tom, por qu no te llevas a Lotus arriba y le enseas la sala de las aves?Y ah se separaron. Tom y Lotus subieron las escaleras y entraron en una sala larga y lgubre bordeada de paisajes^que contenan aves de toda

    ndole. Anduvieron en silencio durante un rato mientras Lotus miraba atentamente los avetoros en su nido y el gran ro repleto de tarros blancos ymartines pescadores. Se detuvo frente a una gran arpa de aspecto triste posada en un rbol muerto.

    Conozco esta ave dijo en voz baja. Vive en la selva lluviosa.Oh? respondi educadamente Tom mirando el rtulo. Aqu dice que come serpientes.As es afirm Lotus, pero sobre todo perezosos, y tambin guacamayos, como ese de ah.Lotus cruz la sala y se detuvo delante de un pequeo guacamayo azul grisceo posado en una percha.Un guacamayo de Spix dijo sin siquiera mirar el rtulo. En la selva no hay ninguno.No?No. Est extinto en su hbitat natural. Lotus lo estudi con mucha atencin. Ahora solo vive en cautividad. Raro, no? Que algunas cosas

    sobrevivan y otras no.Qu quieres decir?Lotus lo mir fijamente. Tom advirti que tena los ojos del mismo tamao y color que su padre y, de inmediato, se sinti bastante incmodo.Quieres saber qu pas, verdad? Te lo cuento?Tom no supo a qu se refera; pensaba que Lotus iba a hacerle una disertacin sobre el guacamayo. Entonces vio un atisbo de sonrisa en sus labios.Mi madre, claro est.Oh. S dijo Tom bajando la vista. Lo sientoNo lo sientas respondi ella con frialdad. Tendramos que haber muerto todos, de hecho.Tom no dijo nada; ahora senta mucha curiosidad. Lotus se puso a andar y se detuvo delante de una vitrina que contena bhos chicos.Hace un ao ms o menos comenz a explicar, fuimos a visitar la plantacin de cacao de mi to en el norte de Per. Mi padre es piloto,

    sabes?, y conduca nuestro avin conmigo delante y mi madre, mi ta y mis dos hermanos menores detrs. Mientras sobrevolbamos la selva lluviosa,se desat una tormenta tropical. El cielo se volvi negro y no se vea nada. Entonces, recuerdo una luz deslumbrante y PUM!

    Mir a Tom desde el otro lado de la vitrina y le complaci ver que estaba captando toda su atencin.Qu pas? Os?

  • Nos alcanz un rayo dijo ella sin inmutarse y el motor se incendi. Luego, se par por completo. Camos en picado desde tres mil metros dealtura, derechos a las profundidades de la selva tropical. Pas el dedo por el borde de la vitrina y se acerc al cristal para examinar las bisagras.El avin, claro est, se hizo pedazos al estrellarse contra las copas de los rboles.

    Tom la estaba mirando con mucha atencin y le pareci ver una nota de triunfo en sus lechosos ojos amarillos.Murieron todos aadi ella chasqueando los dedos. Todos salvo mi padre y yo.Tom se qued atnito. Jams haba conocido a nadie que hubiera sufrido un accidente de aviacin y an menos salido de l con vida. Y entonces se

    dio cuenta de que deba decir algo compasivo.Caramba, eso es esto es horroroso. Y qu hicisteis luego?Oh, en la selva lluviosa hay mucho que comer, sabes? dijo Lotus, dirigindose a una pequea vitrina de cucaburras, toda clase de criaturas,

    habitantes del suelo selvtico.Como cules?Ranas, ciempis gigantes, tarntulas, ese tipo de bichos.Tom se estremeci de solo pensarlo.Y de la selva siempre se puede salir, si se sabe cmo.Con un mapa?Nosotros no tenamos mapa respondi Lotus, no lo necesitbamos. Seguimos las gotas de lluvia.Las gotas de lluvia?Si sigues las gotas de lluvia, descubrirs que acaban formando pequeos arroyos. Los pequeos arroyos se convierten en grandes arroyos, y los

    grandes arroyos en grandes ros. Y as es cmo, al final, encuentras gente y ellos te rescatan.Mir a Tom y vio que estaba muy impresionado. Pareca bastante satisfecha de su explicacin.Y y fue as como salisteis? dijo Tom por fin.Lotus asinti con la cabeza.Tardamos dos meses. Entonces, unos pigmeos nos encontraron con su canoa, y cuando volvimos a casa lo vendimos todo y vinimos aqu.Tom silb entre dientes. Menuda historia, si bien haba algo en su forma de contarla que no terminaba de creerse O quiz estuviera siendo

    demasiado suspicaz.Creo que ya he visto bastante dijo Lotus tras echar una ltima ojeada a la sala y fijarse en el tragaluz roto. Bajamos? Y, sonriendo, sali

    resueltamente de la sala.Cuando Tom abri la puerta de la pequea cocina amarilla, le sorprendi encontrarse con una tertulia.Aqu llega la nueva generacin bram don Gervase, que sentado a la mesa enfrente de Jos y Melba. Ambos parecan diminutos en comparacin

    con su delgado y largo cuerpo.Te ha llamado la atencin algo en concreto, cario?Oh, s, pap respondi dulcemente Lotus. Las aves son fascinantes. Tambin hay muchas que estn extintas.Bien. Yo estoy encantado. Mira, Jos, aqu tienes a otro Catcher hechizado con tu museo. Oye dijo melosamente, no crees que ya va siendo

    hora de que los Scatterhorn y los Catcher enterremos el hacha de guerra?El hacha de guerra?Exacto! Hagamos las paces! Cunto tiempo llevamos peleados?To Jos silb entre dientes, alz la mirada e hizo un rpido clculo mental.Cuatro siglos ms o menos.Cuatro siglos! Ya es hora de que olvidemos el pasado. Al fin y al cabo, el Museo Scatterhorn, la obra de tu vida, es un monumento a nuestras dos

    familias, no?En efecto resopl Jos cruzndose de brazos. Eso no poda negarlo.Entonces, dado que vamos a ser vecinos a partir de ahora, personalmente no veo ningn motivo para continuar peleados. Y, adems de visitar la

    coleccin, lo cual ha sido francamente instructivo para m, ya he dicho lo que haba venido a decir.Sonriendo, les ense sus dientecillos cariados y se levant para marcharse, tocando casi el techo con la cabeza.Madame susurr, el caf era excelente.Gracias dijo Melba sonriendo tontamente, derribadas ya todas sus defensas.Don Gervase se encorv y sali al pasillo seguido de Lotus. Al llegar a la puerta del museo, se detuvo como si acabara de recordar algo.Seora Scatterhorn?Melba, por favor.Melba? Vaya qu nombre tan bonito. Bastante envolvente. Melba, en el pas del que yo vengo, es costumbre corresponder un detalle con

    otro y me encantara traerte un regalito mo. No te gustar la tarta de chocolate, verdad?Le chifla grit Jos.Entonces, tengo una sorpresa para ti, princesa declar don Gervase, volvindose para mirarla. Melba se ruboriz; haca veinte aos que nadie

    la llamaba princesa. Maana te traer un regalo. Gloria, mi ama de llaves peruana, hace tartas de chocolate utilizando una vieja receta india.Naranjas, canela, tila y una pizca de guindilla.

    Cielos! Melba entrelaz las manos anticipndose.Puede que tenga un olor penetrante aadi don Gervase, o eso me han dicho, ya que debo confesar que tengo muy poco olfato. Pero no dejes

    que eso te disuada. Es espectacular.Hasta maana entonces dijo Jos abriendo la puerta.As es. Venga, Lotus!

  • Don Gervase chasque los dedos y baj brincando las escaleras hacia el flamante Bentley marrn, donde lo esperaba un hombre fornidosostenindole la puerta.

    Gracias, Humphrey bram don Gervase al subirse al coche.Humphrey, que pareca un dios inca y estaba obviamente muy incmodo con su traje de tweed de pata de gallo, asinti secamente con la cabeza.Adis, seor y seora Scatterhorn dijo Lotus sonriendo y tendindoles la mano. He disfrutado mucho.Ha sido un placer conocerte, cielo gorje Melba. Lotus mir a Tom y le tendi la mano, quien se la estrech sin ningn entusiasmo.Adis, Tom. Ven a verme algn da. Ya sabes que eres mi nico amigo en Dragonport.Tom sonri nerviosamente y baj la mirada.Han sido todos muy amables.Tom, to Jos y ta Melba se quedaron en el umbral de la puerta, hasta que Humphrey cerr la pesada puerta detrs de Lotus.No te fes nunca de un Catcher dijo Jos entre dientes cuando el Bentley se puso roncamente en marcha. Don Gervase les sonri y les dijo adis

    con la mano.Pues a m me ha parecido encantador dijo Melba, sonriendo y devolvindole el saludo. Tiene una pinta rara, desde luego, pero es

    encantador.Por su parte, Tom no saba qu pensar. No poda olvidar aquellos lechosos ojos amarillos que parecan haberle atravesado el crneo, horadndole

    el cerebro.Busca algo, no lo dudes dijo Jos de vuelta en el museo, sentndose pesadamente en las escaleras. Solo me pregunto qu diablos ser

    aadi mirando las vitrinas que lo rodeaban. Y no dijo nada ms.Las preguntas que haba suscitado la visita de don Gervase se negaban a desaparecer. Despus de la merienda, Jos decidi hacer una lista. En un

    lado, encontr diecisiete razones por las cuales la enemistad de varios siglos entre los Scatterhorn y los Catcher no debera concluir nunca, frente a unanica razn por la cual debera hacerlo, y hasta eso se lo sugiri Melba.

    Don Gervase tiene el dinero dijo mientras teja un par de manoplas. Esa era la verdad. El dinero pareca que era la clave de todo. Sin l, elmuseo no poda abrir, el tejado no poda repararse, la calefaccin no poda encenderse y, lo ms importante de todo, los animales no podan recuperarsu anterior esplendor. To Jos se meti las manos en los bolsillos y se qued mirando la larga lista de agravios que tena delante.

    No soy quisquilloso. Cualquier benefactor servir. Siempre y cuando sea inmensamente rico y le interese la taxider-mia, comoA don Gervase repiti Melba sin dejar de hacer punto.Pero es un maldito CATCHER!Jos exhal ruidosamente.Y me da muy mala espina. No, trama algo, ellos siempre lo hacen. No tendrs t algo de dinero para tus gastos, Tom?Tom sonri y neg con la cabeza.Nada de nada? Maldita sea. Ni comida ni dinero. Qu os dan a los nios de hoy, eh?Anda, vete a la cama dijo dulcemente Melba, dejando la labor y dndole una bolsa de agua caliente. Y llvate esto, porque vas a necesitarlo.Gracias respondi Tom agradecido.Imagino que ya habrs odo bastantes disparates por hoy.Deja que te acompae a tu cuarto, chaval dijo Jos levantndose y saliendo al pasillo, y demos a ese condenado radiador una ltima

    oportunidad.Delante de Tom, Jos subi pesadamente las desvencijadas escaleras que conducan a su minscula habitacin. Al entrar, se encontr con que la

    ventana estaba abierta de par en par. Haca tanto fro como en un depsito de cadveres.Esto no ayuda, verdad? murmur salvando el camino de obstculos formado por los cajones de embalaje y cerrndola bien.Tom tirit. Haca tanto fro que apenas poda hablar.Vamos a ver. Jos se agach y, ladeando la cabeza, peg la oreja a la calefaccin, en cuyo interior se oa un dbil repiqueteo. Veamos si

    puedo engatusar a esta seorita para que resucite. Le dio dos golpecitos con el dedo y puso el odo.Agua hay dijo resollando, solo que no circula. Aqu, qu pone?No estoy seguro respondi Tom, no sin antes forzar la vista para leer las diminutas letras que haba en el mando oxidado del radiador.

    Parece otro idioma.Probablemente holands, Tom. El radiador fue recuperado de un dragaminas. Es uno de los que puso mi padre. Estaba en la sentina dijo, y

    empez a desenroscar el mando. Se oy un dbil silbido que fue aumentando de volumen hasta que, puf! De pronto sali una fuentecita del radiador yJos tap inmediatamente el tubo con el dedo.

    Bueno, agua hay. Ya es algo. Bien. Jos se palp los bolsillos con la mano libre. Las gafasEn la cocina? sugiri Tom.No, no, antes de eso. Deben de estar en el museo en alguna parte.Tom se qued un momento pensando.En las escaleras quiz, donde te has sentado?Eso es, chaval. Te importa? Sal por la puerta, ve a la izquierda por el pasillo y sguelo hasta la sala principal.De acuerdo.Y no tardes mucho o vas a necesitar unas gafas de buceo.No lo har grit Tom, bajando rpidamente las escaleras y girando por el oscuro pasillo que conduca a la gran puerta de caoba. Al bajar el

    pesado pestillo de latn, la encontr abierta, con el museo agazapado detrs, sumido en la oscuridad. El interruptor de la luz no se vea por ningunaparte. Deba volver para preguntar ajos dnde estaba? No, no est lejos, se dijo. Saba adonde ir. Entr cautelosamente en el pasillo y, guindosepor la pared, comenz a caminar. Cuando hubo dado unos pocos pasos, dese haber trado la linterna. Estaba todo tan oscuro que apenas poda verse

  • las manos y pareca que sus pies hubieran desaparecido por completo. Podra haber estado caminando por el borde de un volcn y no haberlo sabido.De pronto tuvo la impresin de hallarse muy lejos de las escaleras. Aun as, era mejor que siguiera adelante, antes de que hubiera una inundacin.

    Continu avanzando a tientas, pegado a la pared, hasta palpar un fro cristal. Deba de haber llegado a la primera vitrina. Rodendola, alarg lamano y toc algo redondo y liso. Esa deba de ser la vitrina abovedada que contena el rbol repleto de colibres, pens, y, mirando en su interior,vislumbr diminutas formas oscuras en una maraa de follaje. Bien, eso significaba que estaba cerca de la sala principal. Sintindose ms audaz, seapart de la pared y alarg las manos por delante de l. Un paso. Dos pasos. Tres pasos. Cunto faltaba? Cuatro Ahhh!

    Tom retrocedi al instante. Qu era aquello?Respirando con dificultad, volvi a alargar tmidamente la mano y la pas por el borde de algo peludo hasta palpar lo que podra ser un dedo de

    una mano. O de un pie. Haba otro spero dedo junto a l. Al alzar la vista crey ver un largo diente plateado. Deba de ser el gorila, encaramado a surbol.

    Buf!. Respir hondo. Est disecado, muerto desde hace mucho. Aun as, no quera toparse con nada ms. Ponindose a gatas, cruz la salahasta el pie de las escaleras y se puso a palpar los peldaos hasta rozar con el plstico en el tercero. All estaban, las gafas de to Jos misincumplida. Volvindose, mir el museo, donde vislumbr las sombras de los animales. Aunque, en la oscuridad, si no supiera que eran animales, podranser cualquier cosa: un montn de muebles, o piedras, quiz. Mejor as pens. Finge que son piedras y sal de aqu.

    Ponindose otra vez a gatas, volvi a cruzar la sala hasta el principio del pasillo. Levantndose, lo recorri a tientas hasta vislumbrar la oscurasilueta de la puerta que haba al final. Ya casi haba llegado, solo unos cuantos pasos ms.

    Cric-crac, cric-crac, cric-cracTom se qued paralizado. Aguz el odo. Escrut la oscuridad, pero no vio nada.Cric-crac, cric-crac, cric-cracUn sonido rtmico y pausado, procedente del fondo del pasillo. Entonces, el sonido pareci doblar una esquina y, al hacerlo, Tom oy el roce de

    algo araando las losas del suelo.Cric-crac, cric-crac, cric-cracSe estaba acercando.Hola?Su voz pareci minscula cuando reverber en el museo. De pronto, el sonido ces. Hubo silencio. Tom not que se le erizaban los pelos de la

    nuca. No vea nada, pero tena la clara sensacin de estar siendo observado. Observado por qu? Quiz fuera esa rata! Esa rata con esos ojos rojostan horribles.

    Plancton? dijo tan alto y tan audazmente como fue capaz. Pareca que el corazn fuera a salrsele del pecho.Hola? repiti con ms energa esta vez. Los ojos seguan observndolo. Oy algo movindose a solo unos metros de l. Luego tuvo la clara

    sensacin de que una silueta pasaba junto a l por el pasillo. Si hubiera alargado la mano, podra haberlo tocado, fuera lo que fuese. Pero estabademasiado aterrado.

    Cric-crac, cric-crac, cric-cracAguzando el odo, sigui el sonido de las pisadas, que se dirigan por el pasillo hacia la sala principal del museo.Cric!Otra vez el roce de unas uas en las losas del suelo. Y en ese momento Tom vio, o crey ver, la larga silueta gris de un lobo saliendo del pasillo.Cuando Tom lleg a su habitacin, estaba temblando. To Jos estaba sentado en la cama, secndose las manos con un trapo, y de pronto Tom se

    acord del escape del radiador.Parece que, al final, no vas a necesitar gafas de buceo, chaval dijo alegremente Jos. Est arreglado. Rosca a izquierdas.Oh. Ge-genial.Cogiendo las gafas, Jos alz la vista y vio que Tom estaba blanco como el papel.Te encuentras bien, chaval?S estoy estoy bien farfull Tom. Es solo que ah abajo est un poco oscuro.Efectivamente dijo Jos sonrindole. De noche tiende a estarlo.Tom apenas fue capaz de sonrer.Y la oscuridad le juega a uno toda clase de malas pasadas, no crees?Tom comenz a notar que recobraba el color. D