la verdad del evangelio

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CAPITULO 17 Introducción El capítulo 17 del evangelio de San Juan narra las más extensa oración de Jesús, y también la más característica de él; aunque la que goza de mayor fama y más frecuente uso cristiano es la del Padrenuestro. Las dos comienzan con el mismo vocativo: Padre (Lc 11,2; Jn 17,1b), que corresponde probablemente a la expresión aramea *Abbá+. Fue calificada por Davide Citreo (1531-1600) como *oración del sumo sacerdote+ (precatio summi sacerdoti), y de esta manera preponderante ha pasado a la tradición. Así se le podría denominar con justicia, si admitimos, a la luz de la carta a los Hebreos, que el sacerdocio de Cristo debe interpretase en clave existencial y no meramente cultual. Los discursos de despedida o de hasta luego, acaban con una oración solemne y llena de unción, que celebra la apoteosis del Señor. Después de exclamar: *Yo he vencido al mundo+ (Jn 16,33), Jesús franquea el umbral de la eternidad. Así, pues, hay que leer esta oración como un prefacio litúrgico, como si el Señor la hubiera pronunciado en el preciso momento de entrar en la gloria. Jesús habla como si permaneciera todavía en este mundo (17,13.19) y al mismo tiempo como si ya lo hubiera dejado (17,4.11.12.18). En la profunda visión del evangelista, el Hijo retorna al seno del Padre entonando este canto de alegría. La oración trasciende la situación histórica. Pronunciada en el cenáculo, esta plegaria constituye la oración eterna del Señor glorificado. La oración en sí misma no es un texto literario hermoso ni brillante, sino abigarrado y denso, y que cierra, cual solemne conclusión, el discurso de despedida de Jesús (13-16). Es una pieza llena de tensión psicológica y de profundidad teológica, de tanta enjundia que ha sido considerada como la síntesis más completa de la teología del cuarto evangelio. Algunos autores la han encomiado con palabras de máximo encarecimiento. Melanchton, en su última clase dedicada a Juan 17, el 11 de 1

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CAPITULO 17

CAPITULO 17IntroduccinEl captulo 17 del evangelio de San Juan narra las ms extensa oracin de Jess, y tambin la ms caracterstica de l; aunque la que goza de mayor fama y ms frecuente uso cristiano es la del Padrenuestro. Las dos comienzan con el mismo vocativo: Padre (Lc 11,2; Jn 17,1b), que corresponde probablemente a la expresin aramea (Abb(. Fue calificada por Davide Citreo (1531-1600) como (oracin del sumo sacerdote( (precatio summi sacerdoti), y de esta manera preponderante ha pasado a la tradicin. As se le podra denominar con justicia, si admitimos, a la luz de la carta a los Hebreos, que el sacerdocio de Cristo debe interpretase en clave existencial y no meramente cultual.

Los discursos de despedida o de hasta luego, acaban con una oracin solemne y llena de uncin, que celebra la apoteosis del Seor. Despus de exclamar: (Yo he vencido al mundo( (Jn 16,33), Jess franquea el umbral de la eternidad. As, pues, hay que leer esta oracin como un prefacio litrgico, como si el Seor la hubiera pronunciado en el preciso momento de entrar en la gloria. Jess habla como si permaneciera todava en este mundo (17,13.19) y al mismo tiempo como si ya lo hubiera dejado (17,4.11.12.18). En la profunda visin del evangelista, el Hijo retorna al seno del Padre entonando este canto de alegra. La oracin trasciende la situacin histrica. Pronunciada en el cenculo, esta plegaria constituye la oracin eterna del Seor glorificado.

La oracin en s misma no es un texto literario hermoso ni brillante, sino abigarrado y denso, y que cierra, cual solemne conclusin, el discurso de despedida de Jess (13-16). Es una pieza llena de tensin psicolgica y de profundidad teolgica, de tanta enjundia que ha sido considerada como la sntesis ms completa de la teologa del cuarto evangelio. Algunos autores la han encomiado con palabras de mximo encarecimiento. Melanchton, en su ltima clase dedicada a Juan 17, el 11 de abril de 1560, en Witenberg, afirmaba: (No se ha odo nunca m en el cielo ni en la tierra una voz ms digna ni ms fructfera ni ms pattica, que esta oracin del mismo Hijo de Dios( (Das Hohepriesterliche, n0 1,1-2). Y Cornelio a Lapide (1567-1637) la exaltaba como (el canto de cisne de Jess lleno de dulzura, de vida y de entusiasmo( (Commentaria in quattuor evangelia, 639).

En la tradicin cristiana esta oracin ha sido juzgada diversamente. Teodoro de Mopsuesti crea que no era una verdadera oracin sino una profeca, y San Juan Crisstomo afirmaba que era una instruccin para alentar a los discpulos. J. Wellhausen la califica de montona, donde resuena siempre el mismo acorde, sea alto, sea bajo. Barret afirma que es un (sumario de los discursos de Juan(.

El evangelista ha querido reunir en un solo capitulo, en forma de oracin, la ltima palabra del Enviado de Dios a la tierra. Jess hace un sincero balance de su vida y de su obra, y se ofrece incondicionalmente al Padre. La cercana de su muerte y glorificacin, le da un tono a la vez ntimo y solemne Pero es menester ir descifrando su no fcil mensaje teolgico. La aparente sequedad inicial no nos exime de una muy atenta lectura y estudio. Slo, tras paciente reflexin. la oracin nos desvelar sus profundas enseanzas.

Haremos una traduccin fiel del texto griego, en donde resuenen las palabras de Jess, en su tenor original, aunque nos resulten un tanto extraas al odo. Nos esforzaremos en penetrar en el mensaje teolgico mediante una exegesis detallada, verso por verso.

En cuanto a la estructura, hay que decir que se han propuesto mltiples intentos (cf.G.Ross, L( ultima preghiera de Ges, Roma 1988). Seguiremos la divisin tripartita tradicional, que es

a todas luces, la ms clarificadora y simple.

Traduccin(As habl Jess, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti (1). Y que segn el poder que t le has dado sobre toda carne, d tambin vida eterna a todo lo que t le has dado (2). Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti solo Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo (3).Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a trmino la obra que me has dado hacer (4). Y ahora, glorificame t, Padre, cerca de ti con la gloria que tena antes de que el mundo existiese cerca de ti (5). He manifestado tu nombre a los hombres que me has dado del mundo. Tuyos eran y t me los has dado y han guardado tu palabra (6). Ahora han conocido que todo cuanto me has dado viene de ti (7). Porque las palabras que me has dado, yo se las he dado, y ellos las han acogido y han conocido verdaderamente que he salido de ti y que t me has enviado (8).Yo por ellos mego; y no por el mundo, sino por aquellos que t me has dado, porque son tuyos (9). Y todo lo mio es tuyo, y lo tuyo mio, y yo he sido glorificado en ellos (10). Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos s estn en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo guarda en tu nombre a lo que me has dado para que sean uno como nosotros( (11). Cuando estaba con ellos, yo los guardaba en tu nombre a lo que me has dado; y los he guardado, y ninguno de ellos se ha perdido sino el hijo de la perdicin, a fin de que se cumpliese la Escritura (12). Y ahora vengo a ti y digo estas cosas en el mundo para que tengan la alegra, la ma, cumplida en ellos (13).Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo (14). No pido que los saques del mundo, sino que los libres del maligno (15). Santificalos en la verdad: tu Palabra es verdad (17). Como me has enviado al mundo, as tambin yo los he enviado a ellos al mundo (18). Y yo por ellos me santifico a mi mismo, para que tambin ellos sean santificados en la verdad (19). No ruego por estos solamente, sino tambin por los que creern en mi por su palabra (20). Para que todos uno sean como t, Padre, en mi, y yo en ti, para que tambin ellos en nosotros uno sean, para que el mundo crea que t me has enviado (21).Yo les dado la glora que t me diste para que sean perfectamente uno (22), y el mundo conozca que t me has enviado y que los has amado a ellos, como me has amado a mi (23). Padre, lo que me has dado, quiero que donde estoy yo estn tambin ellos conmigo, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la constitucin del mundo (24). Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo te he conocido y ests han conocido que t me has enviado (25). Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguir dando a conocer, para que el amor con que me has amado est en ellos, y yo en ellos( (26).

Exgesis1. Jess ora por su glorificacin, que es la gloria del Padre (17,1-11a).Deforma litrgica se expresa el gesto de Jess de dirigirse al Padre, como en 11,41. Es el gesto peculiar del que ora, y Jess es as caracterizado como un autntico orante. Esta actitud califica todo cuanto sigue corno las palabras de una verdadera oracin. El lector no debe olvidar que se encuentra en oracin con Jess.

El cielo es el lugar de la transcendencia, all donde Dios habita. Los ojos fijos de Jess en el cielo indican simblicamente el retorno al Padre, del que haba venido sobre la tierra para glorificarlo. El cielo tambin seala el origen, de donde proviene la misin y el poder de Jess de dar la vida a los hombres. As lo seala el mismo Jess: (He bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado( (Jn 6,38).

(Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti( (v. 1b)Consideremos este hemistiquio conforme al orden de sus densas expresiones. (Padre( en el cuarto evangelio identifica en primer lugar a Dios como Padre de Jess, su Hijo (v((). Los hombres pueden llegar a ser (hijos( ((v) del Padre slo mediante la fe en el Hijo (1,12-13). nicamente Jess tiene el derecho absoluto y primario de llamar a Dios con el nombre de Padre. Toda la oracin se sita bajo el signo de esta relacin entre Jess y su Dios, a quien se atreve a llamar Padre. Esta es la clave para una correcta interpretacin de la oracin: trata de la profunda interaccin entre un Padre, todo amor, y un Hijo, del todo obediente. Esta ntima relacin domina la cristologa del cuarto evangelio.

(Ha llegado la hora(: Toda la vida de Jess se orienta hacia esta hora final (2,4;7,30; 8,20). Los textos prximos que iluminan esta afirmacin introductoria de Jess son: 12,23-27 y 13,1. Esta hora (es el punto culminante del misterio de Jess como fin y centro de la historia( (Ferraro,302). (Glorifica a tu Hijo, a fin de que tu Hijo te glorifique a ti(. Esta frase se estructura en un claro quiasmo. Se subrayan algunos aspectos: que el tema principal de la oracin es la glorificacin del Hijo; que la glorificacin del Hijo coincide con la glorificacin del Padre; y, por tanto, se recalca la unidad profunda del Padre y del Hijo en la (historia de la salvacin( (cf. 5,23). La gloria que el Padre da al Hijo retorna de nuevo a l a travs del Hijo.

La gloria que Jess pide coincide con la resurreccin, el envo del Espritu Santo, con poder atraer a todos hacia l cuando sea (levantado( (12,32), dando la vida; en una palabra (llevando mucho fruto(. Este es el modo como el Padre glorifica al Hijo, despus de que el Hijo lo ha glorificado llevando a trmino su obra. Esta glorificacin del Padre en el Hijo incluye tambin a los discpulos y a los creyentes, que acogen la revelacin con fe y dan fruto de amor.

(Y que segn el poder que t le has dado sobre toda carne, d tambin vida eterna a todo lo que t le has dado( (v. 2)El (poder( de Jess es un don del amor del Padre. Lanse estos textos: 3,35; 13,3. Pero es tambin fruto del amor del Hijo hasta la muerte. Efectivamente, es el poder (ov() que posee como buen pastor de dar su vida por las ovejas: (Ninguno me quita la vida, yo la doy por mi mismo, tengo poder (ov(v) de darla y poder de tomarla de nuevo. Este es el mandamiento que he recibido del Padre( (10,18). Este poder se lo ha dado el Padre al Hijo en el pasado ((v) en cuanto Hijo de Dios encarnado (5,27); pero el ejercicio de este poder ser efectivo slo con la glorificacin.

(Sobre toda carne( es un hebrasmo usado por San Juan. En el evangelio tiene normalmente una cercana cristolgica: 1,14; 6,52-56 Asume sentido negativo slo en 6,62.

(D tambin vida eterna a todo lo que t le has dado(. Es una compleja frase de sabor semtico con el relativo prolptco (aser(, determinado despus por el pronombre personal (o((a ellos). El neutro (v, indicando el don de los hombres al Hijo, es tpico de Jn El texto mas cercano es 6.37.39: (Todo lo que me da el Padre. vendr a m..Esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo lo que me ha dado no lo pierde sino que lo resucite en el ltimo da(. (Todo lo que el Padre ha dado a l( se refiere a la comunidad de los creyentes. La vida eterna tiene un valor cualitativo y no cronolgico (en el sentido de una vida que no acabar jams). El Padre da los hombres a Cristo para que a travs de la revelacin y de la fe puedan ser dados de nuevo a l, y (no se pierda nada( (6,39; 17,12). Es un don reciproco del Padre y del Hijo en el que se realiza para el hombre la salvacin: la vida eterna que es la vida de Dios en l.

(Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti solo Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo((v. 3)La expresin (vida eterna( aparece 17 veces en el evangelio Eterna indica la cualidad de esta vida. Ms que aludir a su duracin indefinida, se refiere a la comunin con el Seor Resucitado ya sobre esta tierra. Esta vida se encuentra presente en-Jess; l es la fuente y el portador; y la da al que cree en l(3,36; 6,35.41.48.51.56; 8,12; 10,11.28; 11,25; 14,6). Es la vida que Jess posee por s mismo como Hijo del Padre (5,26). La dona a los creyentes mediante su palabra, interiorizada en la fe y en el Espritu (6,68; 12,50) y mediante la comunin con su persona, en la participacin del sacramento de su carne y de su sangre (6,51-58).

(Que te conozcan a ti solo Dios verdadero(. Esta frase, dicha en un ambiente de politesmo pagano, puede expresar la confesin de una fe monotesta. La vida seria, entonces, la consecuencia de una fe-fidelidad en el nico Dios verdadero, que para creyente el judo es Yahv, y para el cristiano es el Padre de nuestro Seor Jesucristo. Por el contexto de la frase resulta que este Dios es el Padre, que ha enviado a su Hijo Jesucristo. Conocer implica no slo la participacin activa de la inteligencia (sta seria la tpica consideracin occidental, cf Sto. Toms), sino que implica la voluntad y el amor, e incorpora a toda la persona en una comunin plena y estrechsima con Dios. Ese conocer es tambin un (reconocer( y creer; es un confiarse totalmente a Dios durante esta vida y ms all de sta; y vivir en la inquebrantable certeza del amor que l nos da para siempre, que ya desde ahora nunca deja de darnos.

(Y aquel que t has enviado, Jesucristo(. Esta segunda parte es la especficamente cristiana de la vida eterna, y la distingue perfectamente de toda confesin de fe juda, que se queda obviamente en la primera parte o consideracin; y tambin la diferencia de toda definicin de (vida( en sentido gnstico, que est netamente separada de la historia. Esta parte profundiza, pues, en la misin de Jesucristo, precisa el origen y, por tanto, la autenticidad divina de Jess en todo cuanto ha hecho y dicho. La autoridad le viene del Dios vivo y verdadero, que lo ha enviado. Resulta sorprendente que aqu no se habla del Hijo, trmino que por lo dems slo se encuentra en el verso primero. Slo aparece dos veces en el discurso de despedida (13,31; 14,13). En la oracin sacerdotal, la calificacin ms frecuente de Jess (7x) es la de (Enviado(, por lo que la cristologa de Jn 17 puede ser calificada como (la cristologa del Enviado(.

La vida eterna es conocer el misterio del Padre que se revela en el don del Hijo, pero con un conocimiento-comunin que introduce al creyente dentro de la mismsima relacin interpersonal que existe entre el Padre y el Hijo. Cada hombre est llamado imperiosamente a salir de su soledad existencial y a estrenar nueva vida entrando en el mbito de un alegra sin fin, en la relacin viva entre el Padre y el Hijo. As se recibe todo el inmenso caudal del amor del Padre hacia Jess; con ese mismo amor Dios nos ama. Slo amados con tanto amor, armados con la fuerza de ese amor infinito. seremos capaces tambin nosotros de amarlo y de amar a los dems hasta la entrega total, que es la muerte.

La vida eterna ser una realidad completa en los ltimos tiempos, pero es tambin una realidad (penltima(, escatologa que se anticipa ya en el momento presente. Todo gesto de amor legtimo, hecho a imagen del amor de Jess, es expresin de eternidad. que derrota el tiempo. No lo detiene (como pensaba Fausto). lo vence y nos sita en la esfera de la eternidad de Dios. Toda la Escritura puede resumirse en esta nica palabra de Juan 17,3, que posee una simplicidad radical y dichosa: la vida eterna es vivir en el Padre y en el Hijo. Esta vida empieza ya ahora, con la fe y acaba en el amor, y se asimila en todo con Jess, el Crucificado y Resucitado, que nos da su Espritu vivificante y nos mete en el corazn del Padre.

(Yo te he glorificado sobre la tierra llevando a trmino (() la obra que me has dado hacer( (v. 4)Es un asunto histrico, en el que la glorificacin del Padre es conjugada en pasado con un verbo en aoristo complexivo: (te he glorificado sobre la tierra(. Toda la vida histrica de Jess es contemplada en su conjunto como (glorificacin del Padre(, realizada para llevar a trmino la obra, que el Padre le ha dado hacer. Esta obra es (del Padre( (cf. (o( en el y. 4,34), ejecutada por el Hijo. Se revela aqu la subordinacin del Hijo al Padre, la adhesin completa a su querer, fuertemente afirmada en el evangelio (cf. 4,34; 5,30; 6,38). Pero, (cmo, dnde y cundo se da el cumplimiento de esta obra del Padre? Jess en el evangelio nunca habla de su (obra(, sino siempre y slo de la obra del Padre o de (Aquel que le ha mandado( (4,34; 5,36; 17,4) (Cul es? La respuesta la ofrece el evangelio en un pasaje en donde se concentra la terminologa del (cumplimiento(: (Despus de esto, sabiendo Jess que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura dice: Tengo sed.... Cuando tom Jess el vinagre, dijo: Todo est cumplido. E inclinando la cabeza entreg su espritu( (19,28-30). En la hora suprema de la Cruz, Jess cumple perfectamente la obra del Padre.

Es evidente, pues, que la obra del Padre dada a Jess para cumplirla, es realizada en la cruz, dando la vida en obediencia amorosa del Padre y por sus amigos, a fin de amarlos hasta el (cumplimiento( (13,1). Esta obra, llevada cabalmente a trmino, ilumina tambin todas las dems obras de Jess y les concede unidad en orden a la glorificacin del Padre. Si es as, no debe reducirse la obra cumplida por Jess slo a la revelacin que l ha hecho del Padre mediante los signos y los discursos de revelacin (Bultmann), sino que acontece sobre todo en su ltima etapa, aquella que culmina con la muerte-glorificacin, y que representa el signo ms grande. De este modo, Jess, al menos intencionalmente, se sita en el momento conclusivo de su vida terrena, contemplndola ya en el pasado. Est claro tambin que Jess tiene conciencia de su muerte, ya inminente (18,4) y que la acepta como obra del Padre para realizarla, como cliz que el Padre le ha dado para beber (18,11). El cumplimiento, pues, de la obra del Padre no est en algo que Jess ha (dicho( -su revelacin-, sino en algo que ha (hecho(-su entrega.. Jess la ha cumplido perfectamente: (Nadie tiene amor ms grande que el que entrega su vida por sus amigos( (Jn

15,13).

(Y ahora, glorificame t, Padre cerca de ti con la gloria que tena antes de que el mundo existiese cerca de ti ( (v. 5)Este (ahora( se relaciona con (ha-llegado la hora( (17,1) y subraya el paso del tiempo a la eternidad; es el retorno del mundo al Padre (13,1). La gloria que se pide es el esplendor que se expresa en la unidad de amor del Hijo con el Padre, ya en la preexistencia. El registro primario es el de la preexistencia del Hijo, desde siempre con el Padre. Pero cabe precisar an ms. La gloria que Jess recibir del Padre, una vez que haya retornado a l, tendr su reflejo e incidencia en la historia de la salvacin, y se har plena mediante el envo del Espritu Santo y con el poder de Jess sobre toda carne (v.2). La gloria del Padre transforma a Jess terreno en Seor glorificado a la derecha del Padre, de quien recibe plenos poderes. Esta gloria rescata a Jess de la muerte y lo reviste del esplendor del Hijo para siempre, del resplandor de la vida divina. Esta gloria se (trasluca( durante su vida terrena en algunos signos; ahora debe brillar permanentemente, de forma difana. Jess har a sus discpulos testigos privilegiados de este esplendor (v.24).

Los discpulos, don del Padre al Hijo (v.6). Lase el verso conforme a su estructura concntrica:

a) He manifestado tu nombre a los hombres

b) que me has dado del mundo

c) tuyos eran

b) y t me los has dado

a) y han guardado tu palabra

La primera parte habla del don de la revelacin; la segunda de la acogida. Del paralelismo resulta que la palabra del Padre es su nombre, manifestado por Jess.

(He manifestado( ((v). Es un aoristo complexivo, que considera toda la misin de Jess como una misin de revelacin. El verbo vo(v es tpico de Jn. Se encuentra 9 veces en el evangelio; 9 veces en 1 Jn, y 3 en Mc. Este verbo es referido a los (signos(, que revelan a Jess; y que como (obras de Dios( revelan tambin al Padre y la unin del Hijo con el Padre.

La revelacin del nombre del Padre es una manifestacin histrica en la persona concreta de Jess. Contrariamente a la opinin de muchos exegetas antiguos y modernos, es preciso considerar que el (nombre( de Dios en San Juan no designa nunca la naturaleza divina o el nombre divino en el sentido del AT; aplicado a Dios significa siempre el nombre del Padre (cf 1. De la Potterie). (No la posesin de un nombre misterioso, sino el poder de revelar el nombre de Dios es la caracterstica de la filiacin divina de Jess( (Schlatter). Jess ha revelado la persona del Padre (nombre equivale a persona) en su misma persona (Jn 14,9), en los signos-obras del Padre. y lo revelar en su prxima muerte-resurreccin. Revelar a Dios como Padre equivale a revelarse l mismo como Hijo. Este es el mensaje central de Juan: no la paternidad de Dios hacia Israel o hacia cada hombre o cristiano, sino el misterio de la paternidad de Dios en relacin con el Hijo unignito. Slo aquellos que crean en l, en el Hijo, llegarn a ser hijos de Dios (v o(; 1,12). Toda la vida histrica de Jess es revelacin del Padre. Nos encontramos inmersos dentro del corazn del misterio cristolgico y cristiano.

(Que me has dado del mundo(. Aparecen dos trminos importantes: el verbo dar (17 veces) y mundo (18 veces). No se trata de la predestinacin de unos pocos a la salvacin, lo cual indicara la concepcin elitista de la comunidad jonica (Bultmann). Se trata de la eleccin de un grupo, a imagen del resto de Israel (cf. Miq 2,12:). Esta eleccin no es considerada en vistas de la predestinacin de unos pocos, sino en funcin de una llamada de todos los hombres para formar parte de un nico redil (Jn 10,16). Esta es la ptica de la oracin (17,20-23), que contempla a aquellos que creern mediante la palabra de los (elegidos( y el testimonio de la unidad del grupo eclesial.

Se utiliza el aoristo (() en contra del uso habitual del perfecto para indicar el don de los discpulos (6,39; 10,29; 17,2.9.24; 18,9), posiblemente por coherencia con el uso de aoristos complexivos cercanos. Los discpulos, pues, son considerados como (don del Padre( al Hijo. Y son dados (del mundo(, puede ser en sentido negativo (aunque no se impone) o en sentido antropolgico (de en medio de los hombres).

(Tuyos eran(. Antes de pertenecer al Hijo, los discpulos pertenecen al Padre. De qu forma y por qu no se dice. No se refiere a una predestinacin, sino a una eleccin. Se trata de una pertenencia particular que encuentra su modelo en la nueva alianza, anuncia a los profetas.

(Y t me los has dado( (Cmo da el Padre los discpulos a Jess? Mediante una enseanza interior, que es elemento tpico de la nueva alianza. Comprese Jn 6,45 con Is 54,13. Juan universaliza el texto de Isaas, que se convierte en: (todos sern instruidos por el Seor(. El Padre, mediante una accin interior, atrae los hombres al Hijo para que no se pierdan (6,39); aunque lamentablemente uno de ellos se perder (17,12).

(Y han guardado tu palabra(. Este verbo (v es tpico de Juan (36 veces en sus escritos sobre 60 en el NT). Tiene un sentido pregnante. Se trata de acoger, conservar y guardar la revelacin histrica del Padre en el Hijo como hecho global ((tu palabra(; v ov o). No se trata de una conservacin pasiva, sino de la observancia activa de una palabra que es luz y vida.

(Ahora han conocido que todo cuanto me has dado viene de ti( (v.7)Este (ahora( indica el momento importante, en el que se concreta el don del Padre al Hijo en la fe de los discpulos. (Todo cuanto( se abre a una pluralidad de sentido: personal e histrico salvfico. El (de ti( (( o(), dada la densidad del lxico en S. Juan, donde nada es superfluo y menos an tautolgico, orienta hacia el origen de Jess, proviniente del Padre, tal como se indica claramente en 8c: (Y han reconocido verdaderamente que vengo de ti y han credo que t me has enviado(. Todo este verso muestra el sentido personal de la dependencia del Hijo respecto del Padre y, por tanto, su origen y su misin desde l.

(Porque las palabras que me has dado, yo se las he dado, y ellos las han acogido y han conocido verdaderamente que he salido de ti y que t me has envidado( (v.8)Las palabras son consideradas como don del Padre. Jess es contemplado como el como el revelador por excelencia del Padre. Jess es el mediador fiel de la revelacin del Padre, porque todo lo que l es y tiene, lo posee como don del Padre, que l transmite a sus discpulos, que son asimismo don del Padre para a l. Cuando ambos dones se encuentran producen la fe, que da la vida (20,31). (Y ellos -las- han acogido(. El verbo v expresa la fe en su aspecto pasivo, en el sentido de (acoger a una persona en la propia casa, en la propi.a vida(. Es un verbo propio de Jn. Los dos textos ms cercanos al nuestro son 1,12 y 12,48. Los apstoles han acogido las palabras de Jess, y con sus palabras, su propia vida.

(Y han conocido verdaderamente que he salido de ti(. La fe se expresa ahora con el verbo (conocer-reconocer( y con el adverbio modal, tpico de Jn (((). El conocer es un elemento estructural de la autntica fe (Bultmann). No se da conocimiento autntico si no a travs de la fe. En este crculo hermenutico vital (creer-conocer-creer...) se llega a una comumn siempre ms profunda con Dios. Cuanto ms se cree, tanto ms se quiere conocer aquel en quien se cree y se tiene plena confianza. Y cuanto ms se profndiza en el conocimiento de Jess, tanto ms se profundiza en la fe en l.

(Y que he salido de ti(. Indica la venida al mundo de Jess. Jn utiliza siempre el verbo ( en este sentido: con ( (8,42), con ( (13,3; 16,30), con (16,27-28; 17,8), y siempre con el empleo del genitivo. La expresin, que indica el origen de la misin temporal de Jess, orienta tambin al misterio de la unidad del Hijo con el Padre. El texto ms cercano y que expresa certeramente la parbola completa de la vida de Jess es 16,28: (He salido del Padre y he venido al mundo, ahora dejo el mundo y retorno al Padre(.

(Y han credo que t me has enviado(. La fe en 5. Juan implica no slo creer en el revelador, sino que conleva reconocer la identidad personal del Revelador (Cristo, Hijo de Dios). Objeto de la fe de los discpulos es la misin de salvacin de Jess en el mundo. Jess es el Enviado por excelencia, lo es en su mismo ser. Es el Enviado en cuanto Logos encarnado. En la oracin se utiliza 7 veces el verbo (ov referido a Jess. Con este uso abundante se quiere recalcar que Jess es el apstol, o enviado del Padre.

(Yo por ellos ruego y no por el mundo, sino por aquellos que t me has dado, porque son tuyos( (v.9)El verbo ((v (menos en 16,23) es siempre utilizado por Jess, mientras que para indicar la oracin de los discpulos Juan emplea el verbo ((v. Jess ruega por la comumdad de los discpulos (y no por el mundo(. Es sta una expresin dura. Hay que tener en cuenta el dualismo jonico entre Jess-discpulos y mundo, entendido en sentido negativo. El mundo, en este contexto, representa a una parte de la humanidad que rehsa, deliberadamente se obstina en no creer en Cristo; este mundo es entendido por S.Juan teolgicamente como una realidad histrica que encarna el mal. Lo conduce y alimenta el prncipe de este mundo (12,31; 14,30; 16,11). Esta contraposicin entre comunidad creyente y mundo, que ha rechazado a Jess, se sita en la perspectiva de la escatologia realizada, tpica del evangelista: (El que no cree, ya est condenado( (3,18). Esta escatologia anticipa al presente el juicio futuro.

(Sino por aquellos que t me has dado(. Reflierza el sentido de la oracin de Jess. Los discpulos son calificados como don del Padre, igual que en 6b: (porque son tuyos(. No se trata de una pertenencia en el orden creacional, sino de la pertenencia escatolgica, que es participacin en la unidad de amor entre el Padre y el Hijo. Son del Padre, porque el Padre y el Hijo son una sola cosa (10,30; 17,11).

(Y todo lo mo es tuyo, y lo tuyo mo, y yo he sido glorificado en ellos( (v.10)La total y mutua pertenencia del Padre y del Hijo revela suLos discpulos son posesin del Padre y del Hijo. Cercano a este verso es el dicho de la fuente Q: (Todo me ha sido dado por el Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar( (Mt 11,27 - Lc 10,22).

2. Jess ora por sus discpulos (17,11b-19)(Padre santo guarda en tu nombre a los que me has dado para que sean uno como nosotros( (v.11b)(Padre santo(. Jess califica al Padre con el adjetivo santo. Claro indicio del ambiente judo. Pero es preciso ver el diverso tono que asume aqu este adjetivo. En el AT (Moiss -Ex 3,1-6-, Isaas-6,1-11) y en el ambiente judo, el apelativo santo referido a Dios, subraya una dimensin de lejana trascendencia y que inspira en el hombre cierto espanto y pavor. La tercera de las (Dieciocho bendiciones( dice as: (Santo eres t, y terrible es tu nombre(. Jess acerca lo que era distante, tremendo, lo acerca al mximo; y viene con el nombre de (Padre(. Dios se acerca a nosotros en el Hijo. El Dios de la lejana y del terror se hace definitivamente Padre gracias a la presencia de Jess, el Hijo. Esta misma expresin aparece en Didach 10,2 Y Jess pide al Padre que conserve a los discpulos en tu nombre. El verbo (v posee un sentido activo y dinmico (cf. El verbo hebreo shamar). No significa mantenerlos estticamente en la situacin actual, sino conservarlos en una fidelidad dinmica, orientada a la plenitud y unidad con Dios. (En tu nombre(. La preposicin (v tiene dos sentidos. Sentido local: indica un ambiente, esfera de influencia, contrapuesta a la esfera del mundo, donde reina la mentira. Sentido instrumental (be semtico):

significa el poder de una persona. Y as puede traducirse con coherencia: (consrvalos con el poder de tu nombre(. Vase un texto iluminador: (Torre fortsima el nombre del Seor: el justo que all se refugia est seguro( (Prov 18,10).

(Para que sean uno(. Los discpulos no pueden ser (uno( si no es a travs de una comunin con el Hijo, por un nuevo nacimiento de Dios (1,13; 3,3-5). El fundamento y modelo es la unidad de amor del Padre y del Hijo. Este motivo de la unidad, aqu slo enunciado, ser desarrollado ms adelante (17,20-23).

(Cuando estaba con ellos, yo los guardaba en tu nombre a lo que me has dado; y los he guardado, y ninguna de ellos se ha perdido si no el hijo de la perdicin, a fin de que se cumpliese la Escritura( (v.12)Todo el verso es una referencia a la custodia de Jess, buen pastor. (Cuando estaba con ellos(: Jess mira su pasado como un tiempo ya concluido. Lo califica como (estar con los discpulos(. Corresponde justamente al objetivo de la llamada de los discpulos, (para que estuviesen con l( (cf Mc 3,14).

La accin de Jess es calificada como una conservacin en la fe, en la verdad, y en la fidelidad de la separacin del mundo (cf. 17,6). Hay que relacionar este texto con 18,5-9. Jess los ha protegido de la perdicin hasta su misma muerte (18,5-9), y se remite a su oracin aqu pronunciada (17,12).

(Y los he guardado(. Este verbo (v tiene el mismo significado que (v, anteriormente conjugado en imperfecto. El guardar de un peligro -tcnicamente es un verbo utilizado en el campo semntico del pastoreo-: el peligro de que alguien robe las ovejas.

(Y ninguno de ellos se ha perdido sino el hijo de la perdicin(. Esta frase aparece bien inserta en la trama del evangelio: 6,39; 18,9. El impersonal (o, en lugar del personal en 6,39 tiene posiblemente el objetivo de excluir toda voluntad de Jess en la perdicin de Judas. Jess ha venido slo para salvar, como dice perentoriamente en 3,17. Quien es condenado y se pierde es (aquel que no cree en el nombre del Unignito Hijo de Dios( (3,18b). Aqu se alude a Judas; su persona es demonizada (cf. 6,70; 12,6; 13,27). (Para Juan la cada de Judas fue un enigma ms grande que la cada de Jerusaln y del rabininismo( (Schlatter, 184).

(A. fin de que se cumpliese la escritura(. Esta expresin suele introducir un pasaje bblico (19,24.36); alude probablemente a 13,18, que cita el salmo 41,10. Pero el problema de Judas permanece sin solucin, no es sino una oscura pesadilla en la mente del evangelista.

(Y ahora vengo a ti y digo estas cosas en el mundo para que tengan la alegra, la ma, cumplida en ellos( (v.13)Este verso habla de la prxima partida de Jess y del don de la alegra escatolgica, que ya haba estado en el centro del captulo 15 (15,11) y en el 16 (16,20-22.24).

(Y ahora vengo a ti(. Jess muestra la separacin de sus discpulos, pero quiere confortarlos con el don de la alegra. Hay un movimiento paralelo en estos dos textos de Jn 17,13 y 16,28 ((Sal del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra ve el mundo y voy al Padre().

(Y digo estas cosas en el mundo(. (A qu se refiere el Seor? (Estas cosas( -(- hacen alusin a la oracin sacerdotal, pero tambin al discurso precedente de despedida

(Para que tengan la alegra, la ma, cumplida en ellos(. La alegra, unida a la paz, es la experiencia de la salvacin escatolgica (Is 55,12; Rom 14,47; Gal 5,22). Tambin los evangelios sinpticos hablan de la alegra en relacin con la futura recompensa escatolgica (cf Mt 5,10-11; Lc 6,22-23). La diferencia en Juan es que la salvacin escatolgica no es futura, sino ya presente con una presencia que desplegar toda su plenitud en el futuro. El cielo est ya sobre la tierra. En el discurso de despedida hay otros dos pasajes, ms amplios, sobre la alegra ya indicados (15,11; 16,20-22.24). Esta alegra la origina la revelacin de Jess acogida en la fe, y contina produciendo alegra en la tradicin autntica de la Iglesia. Vanse estos textos: 1 Jn 1,3b-4; 2 Jn

12. La alegra posee dos notas peculiares: es de Jess y debe ser completa. Esta alegra se distingue de la del mundo (16,20), que es complacencia en el mal, en la aparente victoria sobre Jess. La alegra de Jess es alegra de la presencia familiar de Dios en nosotros mediante la serenidad de una vida, vivida en el espacio de la fe y del amor. La alegra (completa( expresa la presencia de la salvacin escatolgica en el discpulo de Jess.

(Yo les ha dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo( (v.14)Este verso habla del don de la revelacin y del odio del mundo (Y el mundo los ha odiado(. Se trata del mundo, en sentido negativo, condenado por el Parclito (16,8-11). Mundo y comunidad de Jess son dos realidades contrapuestas e irreconciliables (cf 15,18-19). Y se da la razn: (Porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo(. Los discpulos participan en la no pertenencia de Jess al mundo; el Padre los ha sacado del mundo (17,6); han entrado en otro orden nuevo. El mundo, en cuanto humanidad, cuando acepta la revelacin, deja de ser (mundo( en sentido negativo, para convertirse en objeto de predileccin amorosa de Jess.

(No pido que los saques del mundo, sino que los libres del maligno( (v.15)Jess no pide que los retire del mundo, a donde sern enviados un poco ms adelante (cf 17,18); su misin es para el mundo. Estar en el mundo no es considerado como un mal, sino como una situacin de amenaza que proviene del mundo como potencia antidivina.

(Sino que los libres del maligno( La expresin ( o( ovo( puede ser traducida como un neutro, entonces significa (del mal(; pero la mayor parte de los exgetas lo entiende en sentido personal, teniendo en cuenta el contexto jonico sobre el (prncipe de este mundo(, Satans, que entra en Judas (13,27). Este splica tiene eco en 1 Jn 2,13-15; y tambin en la ltima peticin del Padre nuestro: (Y libranos del mal( (Mt 6,13). El autor de la carta a Diogneto (s. II) se expresa con la semejanza del alma y el cuerpo: (Como el alma habita en el cuerpo, pero no es del cuerpo, as los cristianos habitan en el mundo, pero no son del mundo(.

El centro y el alma de la oracin es la splica por la santificacin de los discpulos en orden a la misin, que se encuentran recogidas en los versos 17-19. Esto justifica lo que precede y lo que sigue. La glorificacin de Jess pasa a travs de la santificacin y la misin de los discpulos. Su custodia en el mundo y del maligno tiene sentido en cuanto que est orientada a la misin.

(Santifcalos en la verdad: tu Palabra es verdad( (v.17)(Santificalos en la verdad(. El verbo (v -santificar- aparece slo en 10,36-37. La santificacin se refiere a la encarnacin, actuada por el Padre, en donde el Verbo asume la humanidad. Esta santificacin es fundamento de la misin del Hijo en este mundo. Jess es el Misionero por excelencia: el Misionero del Padre, origen dinmico de todos los discpulos misioneros. De la Potterie ha investigado profundamente la cuestin. El verbo ha sido traducido por (consagrar( o (sacrificar(. La significacin (santificar( se satura del tema de la alianza, presente en la tradicin bblico-juda y cristiana. Esta expresin jonica significa llegar a ser propiedad suya, su posesin particular. Santificar significa, en ltima instancia, pertenecer al Padre como hijos y, por tanto, realizar aquella vida filial que es propia del Hijo y que l ha revelado con su persona y con su palabra. La verdad no significa en Juan la realidad de Dios (Dodd, Bultmann), sino la revelacin de Dios en su Hijo Jess: la revelacin de su vida filial, de su unidad de amor con el Padre. (Santificar en la verdad( quiere decir vivir como hijos de Dios en la revelacin y participar en la vida divina del Padre y del Hijo; entrar en su intimidad y unidad de vida familiar. La verdad es. pues. la revelacin del Padre en el Hijo transmitida a los discpulos como don. Por eso, se podra traducir la expresin (en la verdad( como (en el Hijo, que es la verdad( (14,6).

(Tu palabra es verdad(. La palabra del Padre es Jess mismo, quien se convierte en la revelacin personal del Padre. La santificacin acontece por la revelacin de la unidad del amor del Hijo con el Padre y por la participacin en esta unidad, fundamento tambin de la unidad de los cristianos entre ellos mismos (17,20-23).

(Como me has enviado al mundo, as tambin yo los he enviado a ellos al mundo( (v.18)Estas palabras son paralelas de aquellas: (Paz a vosotros, como el Padre me ha enviado, as os envo yo( (20,21). Los dos verbos van conjugados en aoristo complexivo. Jess se refiere tanto a su vida como a la de los discpulos, en sentido global: No considera un envo concreto, puntual (como la misin narrada por los sinpticos: Mt 10,1.5-15 par.). El evangelio generaliza las diversas situaciones histricas. Jess mira su vida como ya concluida, justo en el momento en que est para dejar el mundo y retornar al Padre. Y la contempla panormicamente como una misin que l ha cumplido y que sus discpulos continan todava. Por ello, les da desde el Padre su misma autoridad y poder de salvacin. El mundo tiene aqu sentido antropolgico, indica la humanidad. Es ste un verso que habla de la apertura a la salvacin universal.

(Y yo por ellos me santifico a m mismo, para que tambin ellos sean santificados en la verdad( (v.19)Los discpulos, a fin de cumplir fielmente la misma misin que Jess, tienen necesidad de la custodia del Padre (17,15) y de la obra santificadora de Jess (17,19). El verbo significa (santificar(, es decir, ser propiedad de Dios, ofrecerse a l y a su voluntad. (Por ellos me santifico( adquiere un carcter global y abarca toda la vida de Jess, la dedicacin filial e ntegra de Jess al Padre, e implica la expresin ms alta: la donacin de su vida en favor de sus ovejas:

(Yo doy la vida por mis ovejas( (10,15; tambin con la partcula (). La idea de sacrificio se incluye aqu como un sacrificio existencial. Toda la vida de Jess, sea en el pasado sea en el prximo futuro, es considerada como propiedad voluntariamente ofrecida al Padre por (los suyos( (13,1), en orden a santificarlos, que significa -como para l mismo-, una entrega total de la propia vida al Padre y al cumplimiento de su voluntad salvfica.

(Para que sean ellos tambin santificados en la verdad(. La verdad en la que y por la que son santificados, es la revelacin de la unidad de amor del Hijo con el Padre, a la que ms adelante son enviados (17,20-23). Esta santificacin est vista de cara al cumplimiento pleno de la misin, como aconteca en los grandes profetas (Jer 1,5; Is 49,5). Y sobre todo en el mismo Jess (Jn 10,36). El objetivo ltimo de la misin, sea de Jess como de sus discpulos, es atraer a todos a la esfera del amor del Hijo por el Padre. Slo en este espacio vital se abre para el mundo la posibilidad de la salvacin.

La misin al mundo es el fin ltimo de la santificacin personal de los discpulos, a saber, de una vida entregada totalmente al Padre, en unin filial con l, a imagen del Hijo y con su fuerza.

3. Jess ora por los futuros creyentes (17,20-26)(No ruego por estos solamente, sino tambin por los que creern en m por su palabra( (v.20)Jess extiende la plegaria, que va desde el grupo apostlico que ha enviado al mundo (17,18), hasta aquellos que creern mediante su misin y su palabra. Esta apertura al futuro en el tiempo y en el espacio est claramente encontraste con todo tentativo de juzgar la comunidad jonica como un grupo cerrado, esotrico, hermtico. Jess ruega por los futuros creyentes en l. Esta fe ser posible por la palabra de sus discpulos. La labor de mediacin se expresa con ms genitivo. En cambio con acusativo indicara motivacin. En el relato de la samaritana aparece ms acusativo (4.39.41-42). El participio presente (v vv con significado de futuro ndica una influencia semtica (Brown). La palabra de los discpulos nace de la experiencia directa con Jess, y es una palabra esencialmente misionera. Los cristianos son calificados como (los creyentes en Jess(.

Se puede detectar una unidad hermenutica de toda la oracin mediante el tema de la misin. La misin tiene su origen en el Padre que enva a Jess; y Jess enva a sus discpulos para comunicar su accin salvadora al mundo. La misin personal de Jess est ya para cumplirse; la misin de la Iglesia est apenas iniciada y se abre a la historia y al futuro. La Iglesia no se encuentra sola. El Padre la santifica y guarda; el Hijo la rene con su palabra y su presencia vivificante; el Espritu la hace fuerte con el poder de su testimonio y profeca, le interpreta la palabra de Jess. Dios ha dejado a la Iglesia la ms noble tarea: ser misionera de su presencia. La responsabilidad de la salvacin del mundo se encuentra ahora en la misin de la comunidad de los discpulos fieles.

(Para que todos sean uno como t, Padre, en m, y yo en ti, para que tambin ellos en nosotros uno sean, para que el mundo crea que t me has enviado( (v.21)La unidad de la comunidad creyente est modelada y cimentada en la mutua imanencia del Padre en el Hijo y del Hijo en el Padre. Aqu encuentra su origen dinmico. Es importante tener en cuenta el valor de la partcula kathos, con el valor de fundamentacin, causalidad y modelo. Es la mutua inmanencia del Padre y del Hijo quien hace posible el movimiento de unificacin de los discpulos en la fe y amor de Jess. La unidad de los discpulos es la continuidad de la unidad del Padre y del Hijo; es un insertarse en esta unidad, vivir en y a partir de esta unidad. Pero tambin es modelo, que debe ser imitado por los cristianos. Esta unidad no se asienta sobre una afinidad psicolgica o por razones de amor natural o empata. Es una unidad teolgica, que Jess ha manifestado durante toda su vida histrica en su relacin ntima con el Padre. Esta experiencia de unidad debe expresarse (en la pureza del amor fraterno, donde se hace visible la obediencia al Invisible. En lnea vertical se fundamenta y se modela tal unidad, y slo sucesivamente, y como consecuencia lgica, se realiza en la Lnea horizontal (Dinechin, 235). Todo cuanto colabora a esta unidad: cualidades humanas, organizacin, encuentros... son instrumentos que no pertenecen a la esencia de la unidad, sino que? deben ponerse a su servicio. La unidad no es dada como una realidad metafsica ya constituida, sino que se va realizando en la historia de los discpulos, en un devenir que estar siempre en camino hacia el modelo divino.

(Para que tambin ellos en nosotros uno sean(. Esta finalidad expresa el presupuesto ltimo del estar unidos y del ser (una sola cosa(. La inmanencia de la comunidad en el Padre y en el Hijo significa participar en su misma mutua inmanencia, que es modelo y fuente. Esta unidad de la comunidad encuentra su espacio de vida en el Padre y en el Hijo, en el (nosotros divino(.

(Para que el mundo crea que t me has enviado(. Este mundo es aquel a quien el Padre ha enviado a su Hijo (3,16-17). El mundo ser salvo mediante la respuesta de fe en el Enviado del Padre (3, 18). (Y cmo se llega a esa fe?: a travs de la palabra de los discpulos y del testimonio de la unidad de la comunidad creyente. Este amor recproco no se explica por relaciones religioso-sociales como en Qumrn; manifiesta una honda dimensin cristolgica. El amor fraterno de los discpulos tiene su origen en Cristo, porque l es la fuente y el modelo. Este amor fraterno, verdadera comunidad de corazn, es un don de Dios hecho realidad viva en Cristo. Por eso, en esta oracin sacerdotal, mientras Jess abandona el mundo, deja a la comunidad cristiana para que sea signo concreto de su presencia de Viviente. El ha sido enviado por el Padre para la salvacin del mundo y quiere permanecer para todos los hombre y todos los tiempos como el enviado, que funda una comunidad en el amor y en la unidad, a partir de la unidad fundante del Padre y del Hijo.

(Yo les he dado la gloria que t me diste para que sean perfectamente uno (22), y el mundo conozca que t me has enviado y que los has amado a ellos, como me has amado a m( (v.23)La gloria de la que ahora habla Jess no es la que tena junto al Padre antes de que el mundo existiese (17,5.24); tampoco la que l pide para s (17,5) y quiere que sus discpulos venen el cielo (17,24). Es la gloria con que Jess ha glorificado al Padre sobre la tierra, llevando a cabo su obra (17,4). Es la gloria que los discpulos han contemplado (1,14), y que se ha revelado durante la vida de Jess (2,11) y que se revelar completamente en la cruz. Es la vida divina, que es dada al hombre a travs de la revelacin del Padre en la persona de Jess.

De nuevo la unidad del Padre-Hijo es presentada como modelo de la comunidad de los creyentes. En medio de ellos se puede encontrar a Jess, porque, ellos le dan espacio.

(Para que sean perfectamente uno(. El perfeccionamiento en la unidad implica dos aspectos. El primero es (eclesial-ad intra(: que la comunidad profundice en la fe, el amor y en la santidad y tienda a una unin siempre mayor en Cristo y desde Cristo con el Padre. Un bellsimo texto de la Didach, refleja el influjo de la oracin sacerdotal: (Acurdate, Seor, de tu Iglesia; librala de todo mal y hazla perfecta en tu amor y santficala, recgela de entre los cuatro vientos en tu reino (10,5). El segundo aspecto es misionero (ad extra(, tal como viene explicitado con rotundidad un poco ms adelante: (y el mundo conozca que t me has enviado(. En la comunidad, congregada en unidad de amor, el mundo podr reconocer la presencia del Hijo, el Seor glorioso, enviado por el Padre.

(Padre, lo que me has dado, quiero que donde estoy yo estn tambin ellos conmigo, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la constitucin del mundo( (v.24)Este verso 24 constituye por s mismo una breve oracin, paralela a 17, 1b-5, con los temas del Padre, del don y de la gloria en la preexistencia. La oracin est dividida en dos partes. En la primera Jess expresa su voluntad ((v tiene valor declarativo: (quiero que(); en la segunda expresa la finalidad de su peticin ((v tiene valor final: (para que().

La primera palabra es (Padre(, y va situada en posicin enftica. (Lo que me has dado( (extraamente ((), en neutro, con tinte semtico) equivale a decir los creyentes, que son un don del Padre entregado al Hijo. Estos son (los suyos( (13,1); pero suyos porque le han sido dados por el Padre. Y para stos Jess expresa solemnemente su voluntad al Padre (). Pudiera aparecer osado ese (quiero(, pero en realidad expresa la sumisin del orante a quien es la fuente de todo don. Jess sabe que la voluntad del Padre es designio de salvacin hasta el cumplimiento ltimo. De este designio est seguro (Qu quiere, pues, Jess?: que los suyos estn con l junto al Padre. Sabe Jess que ahora se trata del ltimo paso en la larga peregrinacin de los discpulos; por eso se expresa con tan rotunda decisin. En cambio en 17,9.20 peda una ayuda para las etapas intermedias. Ahora pide el cumplimiento final: que ellos estn por fin donde l est junto al Padre. Jess no es solo el revelador, sino tambin el mediador de la salvacin. Slo con l y por medio de l, el creyente pasa ms all de la muerte a la casa del Padre (cf Jn 14,2-3). La finalidad de la vida de Jess es el Padre, el retomo a l. El mismo fin aguarda al discpulo, que debe seguir a Jess y llegar hasta el Padre, ms all de la muerte. Jess hace participe a sus discpulos de su misma suerte: les prepara junto al Padre una morada, para que estn donde l est. El tema de la (sequela( o seguimiento, implcito en 14,2-3, aparece explcito en 12,26. Seguir a Jess sobre esta tierra significa seguirlo en el camino del sacrificio hasta la muerte (15,13). Odiados y perseguidos por el mundo (15,18-19; 16,1-3; 17,14), los discpulos debern perseverar y mantenerse fieles con Jess. Slo as podrn seguirlo ms all de la muerte, donde Jess les espera para estar para siempre con l en la casa del Padre.

En la segunda parte, por medio de una proposicin final, Jess habla del objetivo, por el que quiere que sus discpulos estn con l: para que contemplen el esplendor de su gloria, dada por el Padre, en esa comunin de amor que une el Padre con el Hijo desde toda la eternidad, en ese amor que es la causa de tanta gloria ((porque me has amado desde siempre(). Se trata evidentemente de una gloria diversa de aquella que los discpulos han visto sobre la tierra (1,14; 2,11...). Es la gloria que el Hijo tena junto al Padre (antes de la constitucin del mundo( (17,5). De esta gloria participa Jesucristo Resucitado. Los discpulos la contemplarn. Entonces acontecer la plenitud de su dicha. El claroscuro de la fe durante el desierto de esta tierra, se transformar en el cielo en una difana visin de gloria.

(Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo te he conocido y estos han conocido que t me has enviado( (v.25)Con la invocacin (Padre justo( se abre la ltima parete de la oracin que, cual la apoteosis de una sinfona, hace aparecer los motivos precedentemente desarrollados. Dios haba sido invocado cuatro veces como (Padre( (17,1.5.21.24a) y una vez como (Padre santo(17,11b). En el AT es comn la fe en el Dios justo (Jer 12,1; Sal 116,5; 119,137...). Esta invocacin es tpicamente bblica, y adquiere un doble sentido: de condenacin para quien es infiel; y de salvacin para quien se mantiene fiel a la alianza. Puede pensarse que tambin aqu posee ese doble sentido, referido sea al mundo y al grupo de los discpulos de Jess.

El mundo no ha conocido al Padre. Resuena un eco del prlogo: (En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de l, y el mundo no lo conoci( (1,10). Jess les echaba en cara a los judos, en sus duras controversias, que no haban conocido al Padre (cf. 8,55). Quien no conoce al Hijo, tampoco puede conocer al Padre (1,18). El conocimiento del Revelador es indispensable para conocer al Dios, creador y Padre.

(Pero yo te he conocido(: Esta frase es presentada como el fundamento y modelo de la comunidad .Jess en sus discusiones con los judos afirma con toda solemnidad: (Yo s que le conozco, y si dijera que no le conozco, seria un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco y guardo su Palabra( (8,55). Se trata de un conocimiento, lleno de intimidad, la propia del que ha estado dirigido desde siempre hacia el corazn del Padre (1,18) y que incluye la obediencia a su palabra.

(Y estos han conocido que t me has enviado(. El conocimiento por parte de los discpulos acerca del Padre se focaliza en un aspecto esencial para el cuarto evangelio: la misin de Jess. Esta misin est legitimada por la voluntad del Padre que busca la salvacin del mundo. La misin de Jess no se reduce a la pequea comunidad creyente de los discpulos (concepcin esotrica y gnstica, Becker), sino a todo el mundo.

(Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguir dando a conocer, para que el amor con que me has amado est en ellos, y yo en ellos( (v.26)Toda la misin de Jess, que incluye signos, palabras de revelacin, entrega hasta la muerte, ha consistido en un hacer conocer al Padre que lo ha enviado: el nombre de Dios es el de Padre. Tambin la ptica de Jess observa un futuro de realizacin. Se contempla la accin interior de enseanza, propia del Espritu, por quien Jess sigue vivo y operante (cf. Jn14, 18-20).

(Para que el amor con que me has amado est en ellos y yo en ellos(. Se trata del amor eterno, inamovible desde antes de la constitucin del mundo (v.24), que es el real fundamento del amor que se ha revelado durante toda la vida histrica de Jess hasta su glorificacin. Poder descansar en la certidumbre de este amor era el secreto de su vida; y poder manifestarlo fue la tarea de su misin. El amor del Padre hacia el Hijo, no se queda estticamente confinado en Jess, pasa a y entra vigorosamente en la vida de los creyentes. Esta permanencia del amor hace que Jess siga presente en la comunidad; se trata de la inmanencia de Jess en medio de los discpulos (( y yo en ellos(), quien hace posible que el amor del Padre venga sobre la comunidad, y que los discpulos sean capaces de amarse, a imagen y semejanza del amor inescindible que existe entre el Padre y. el Hijo. Este amor, no dicho explcitamente porque el evangelio le reserva otras funciones, tiene un nombre personal: se llama Espritu Santo (Ruperto de Deutz y, sobre todo, Santo Toms as lo han acentuado: (Ut dilectio qua dilexisti me, idest, sicut tu me dilexisti, ita ipsi participando Spiritum Sanctum, diligant( (Super Evangelium S. Joannis, 426).

Este final de la oracin (v.26) se relaciona con el comienzo del discurso de despedida, a manera de conclusin. Efectivamente, en 13,1 el evangelista haba introducido la cena con estas palabras: (habiendo amado a los suyos, los am hasta el final( . Ahora, en el v.26: (.. .yo les har conocer tu nombre para que el amor con que me has amado est en ellos y yo en ellos(. Esta accin (les har conocer( se refiere a un futuro inmediato; se orienta decididamente hacia la Pasin, en donde Jess manifestar de forma patente, sin claroscuros ni reservas, su amor al Padre hasta el final, que es la muerte. Esta presencia interior del amor de Dios y de Jess, dentro del corazn de los discpulos, slo ser posible con la efusin del Espritu.

Francisco Contreras Molina c.m.f.

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